martes, julio 30, 2002

Sol y sombra de verano


¡Qué rico el verano! con sus soles y calores que permiten recuperar un poco de periodismo entre la maraña de apresuradas noticias de la época laboral. Con los calores agostíes hasta la entrelínea se relaja y aparece entre caracteres –faltos de rutina y agenda oficial– un poco de periodismo, de esencias de ésas que se olvidan y que sólo vuelven cuando se aleja la urgencia.
Más blancas y faltas de publicidad que en cualquier otra época, las pocas páginas esenciales de los diarios ofrecen deleites para la buena sombra del lector, gozos poco habituales otrora para desgracia de periódicos y público.

Resurge la creación tanto en reportajes, crónicas y entrevistas como en la publicación de ficción, esa buena costumbre de muchos años que se perdió entre tanto político, tanta Bolsa y tantos marcadores deportivos.
Una delicia estival exquisita es unir la creación con la participación del lector, que se destapa autor, en ocasiones muy bueno, y cuya firma en letra de imprenta ya no se olvida jamás, creando lazos irrompibles.

Acalladas en sordina las triquiñuelas de los políticos, la mirada puede volverse hacia territorios más vitales, y ahí se redescubren las historias y los paisajes que tanto se echan de menos en otros ejemplares.

Escuetos, adelgazados y tersos como los cuerpos de los bañistas, las pocas páginas de los diarios se hacen más transitables y menos desechables. Menos páginas más interesantes engalanadas con más historias y menos entrecomillados, con más personajes y menos monigotes, com más gente y menos corbatas.

Un placer especial son las vacaciones de los columnistas que saben de todo y tanto admonizan, con esa especial tensión que generan en sus líneas crispadas y que dejan de tener sentido –si alguna vez tuvieron– con la arena dorada en el pliegue de las páginas.

Y el solaz de los jefes amilanados, perennemente atados al librillo corto con soldadura rígida, permiten que alguna voz se desmelene y sueñe e intente historias imposibles en febrero.

También hay que pagar algunos peajes, que no todo es dicha y bronceado:
Agota la profusión infame de personajillos impúdicos paseando no se sabe qué intimidades vanas entre olores de couché arrugado y barato. De repente salen de las revistas esquinadas impulsados por un pérfido movimiento e invaden páginas como si los lectores se volvieran idiotas al sol.

Se cuela en exceso la fauna, ya aburrida y repetitiva, de las escuelas y universidades de verano, con su cantinela cada vez menos interesante al haber recalado en prolongación de los terrenos asolados de la política y el escarceo.

Y sin frenos, resurgen erratas y miradas demasiado inocentes que olvidan datos esenciales o no tienen la malicia de conocer a los gatos traidores ni a los duendes de imprenta.

Pero a la sombra de la higuera o al fulgor de las olas soleadas, los diarios se desambarazan de los terrenos pisoteados y explotan otros territorios. Lo que siempre se agradece, incluso en épocas menos viajeras.

viernes, julio 19, 2002

La vieja economía vuelve a la cabeza de AOL Time Warner


Lo que faltaba. Un escándalo de “contabilidad creativa” –ese eufemismo financiero– se une a las pérdidas en la bolsa para acabar con lo que quedaba de la cultura de la new economy en el mayor holding de medios del mundo, AOL Time Warner.

Informaciones de The Washington Post han forzado la renuncia del último ejecutivo de la compañía que procedía de America on Line, la compañía pionera de Internet que se unió a Time Warner para formar la mayor hidra comunicativa global.
Dos ejecutivos de la vieja economía se hacen cargo de dos nuevas divisiones, una los negocios de cable, los libros y las revistas, y otra que agrupará las cadenas de televisión y películas, los estudios de cine y la división de música.

Las malas noticias no dejan de llegar para el monstruo:
las acciones han caído un 70% desde que la fusión se completó en enero de 2001;
los analistas llevan meses asegurando que AOL-TW valdría más en bolsa de nuevo separada que unida;
CNN no deja de perder cuota de audiencia frente a otras cadenas de noticias por cable,
y ahora Stephen Case –presidente de la compañía y creador de AOL– y sus techies de Virginia son descubiertos en una operación de las que no dejan de salir de debajo de las tupidas alfombras de los grandes despachos de los ejecutivos norteamericanos.
Robert Pittmann ha tenido que dimitir porque AOLT-TW compró 9,5 millones de dólares de acciones de una compañía y los apuntó en sus libros por un supuesto valor de 30 millones. Al parecer no es ilegal, pero Pittmann es el líder de una división llamada Bussines Affairs especializada en operaciones de maximización de beneficios, inversiones y desinversiones, etc. no muy queridas por otros. En los últimos tiempos lideró los recortes de gastos e impulsó la venta de publicidad en cross-platform, la misma publicidad en todos los medios como ejemplo número uno de la sinergia.
El dimisionario formaba parte del equipo de Gerald Levin, el ex CEO que tuvo que dimitir por incumplir sus propios objetivos y precipitar las acciones de la empresa al vacío.
Dos ejecutivos de la vieja economía, procedentes uno de la sección de libros de Time y otro de HBO, la cadena de televisión por cable son ahora los hombres fuertes cuando los mercados se cuestionan la capacidad de Case para manejar el monstruo global.

jueves, julio 18, 2002

Sin noticias a las 8


La "guerra de los informativos" en Estados Unidos ha acabado con las noticias. La apuesta de las cadenas de información por cable –CNN, Fox y MSNBC– por las estrellas (y la posición política) ha llevado a que se vea en pantalla a Bill O’Reilly en Fox por la derecha, Connie Chung en CNN por el centro y Phil Donahue como viejo liberal.El resultado, preguntas estúpidas y debates sin información, opiniones sin contrastar, un desfile continuo de invitados que hablan de lo divino y de lo humano con intención propagandística y una deriva cada vez más fuerta hacia los talk shows. Lo difícil comienza a ser encontrar noticias en los programas informativos, asegura el New York Times.

miércoles, julio 17, 2002

Citas | The Cycles of Financial Scandal

Por KEVIN PHILLIPS |NYTimes
Speculative markets and growing wealth momentum also corrupt philosophy and ideology, reshaping them toward familiar justifications of greed and ruthlessness. The 1980's and 1990's have imitated the Gilded Age in intellectual excesses of market worship, laissez-faire and social Darwinism. Notions of commonwealth, civic purpose and fairness have been crowded out of the public debate.

Rolling Stone, el fin de un sueño de letra y música


Jann Wenner, editor de la revista epítome del nuevo periodismo, heredera de la mejor tradición de la palabra para contar la música y la vida de alrededor, de la contracultura y el pop, se ha rendido. Cambio de editor para poner al frente a un inglés, Ed Needham, de 37 años, procedente de FHM (For Him Magazine). El cambio es el inicio de una renovación editorial que se basará en menos texto, menos líneas para contar esas cosas que no son sólo música y adiós a los grandes reportajes: nada tipo Tom Wolfe, Hunter S. Thompson, PJ O´Rourke y tantos otros que hicieron de RS lo que es con sus historias de backstage, drogas, susurros, canciones y una mirada cómplice al lado salvaje.
No es una sorpresa. El último número lleva a Natalie Portman en portada y ya nadie se acuerda de cómo se cuenta un gira a ritmo de wah-wah, Dylan Thomas como Capitán Ideas y metáforas entre volutas de ganja. Wenner dice que ya nadie necesita tantos artículos de más de 7.000 palabras, que el mundo es visual y que los adolescentes –objetivo actual de la revista– no están interesados en toda esa contracultura que sobrevalora a dinosaurios del rock, poetas olvidados y odia a Britney Spears aunque se haya operado las tetas.
¡Si Jim Morrison levantara la cabeza!
FHM es algo así como el catálogo del lencería de unos grandes almacenes con pies de foto titulados. La profundidad editorial tampoco es mayor. Pero parece que eso es lo que el fundador de RS cree que puede atraer a los adolescentes a la revista cuando ya los mayores de 30 no leen más que el estadillo de sus cuentas bancarias.
RS está asediada de un lado por publicaciones como Blender, que conecta mejor con los jóvenes, a los que los aullidos de Thompson sobre una Harley les parecen cosa de sus padres; de otro por revistas como Entertainment Weekly, centradas en los famosos; y de otra por las “lad magazines”, la cuna del nuevo director: FHM, Maxim, etc., porno light y ropa de marca con algo de Eminen para quedar bien.
Wenner tiene razón en una cosa: todo el mundo habla de RS, de Esquire y de Atlantic Monthly, pero nadie las lee… y sus anunciantes lo saben.
NYT

martes, julio 16, 2002

Los Pulitzer no venden…


Sólo un diario de los ganadores de los premios Pulitzer de los últimos cinco años ha conseguido aumentar su penetración. Todos los demás han perdido cuota de lectores, al igual que el resto de la prensa norteamericana, según un reciente sondeo de The Media Audit. Entre 1997 y 1991, la audiencia de prensa diaria en los 85 mercados auditados por el estudio cayó seis puntos, del 60,7% al 54,7% –en España, 35,6% en 2001.

… ni son para todos


¿Por qué siempre ganan los prestigiosos premios los mismos diarios? ¿Es que no hay buen periodismo fuera de las grandes cabeceras?, ¿o es que sólo se premia a los grandes?
Una investigación de la Columbia Journalist Review (CJR) arroja los siguientes datos:
el porcentaje de premios ganados por los cinco grandes diarios norteamericanos ha subido del 26% al 41% entre 1950 y la actualidad;
cada vez son más los diarios que repiten pulitzer en varias categorías;
hasta los años 80, ningún diario excepto The New York Times ganó más de ocho premios en una década, desde los 90, tres lo han conseguido: el Times, el Wall Street Journal y el Washington Post.

La razón, según CJR, es que los “ricos son cada vez más ricos” y que en el periodismo norteamericano se está produciendo una brecha de calidad entre el periodismo local y los grandes diarios.
Las causas de esta brecha son, según CJR:
la diferencia de recursos para cubrir la información, especialmente las nacionales e internacionales;
la exagerada maximización de los beneficios;
el debilitamiento del liderazgo, misión y valores de algunos diarios;
la ausencia de competencia en algunos mercados locales;
la falta de iniciativa y riesgo.

Todo un catálogo de recomendaciones para que el periodismo no languidezca, y con él los lectores.

lunes, julio 15, 2002

El futuro se elige en Nexpo, la gran feria de la tecnología para diarios


La industria sigue invirtiendo en sistemas pese a la crisis post 11-S y así se ha visto en Nexpo, la gran feria del equipamiento para la prensa que se ha celebrado en Orlando (Florida). Las estrellas de este año son las plataformas multimedia, y las que ya se comienzan a llamar media neutral, concebidas independientemente del medio en el que se vaya a publicar la información. El debate sobre las redacciones separadas por medios o las redacciones multimedia se oye en los pasillos y cada cual tiene su receta.
La clave es la misma: trabajar con elementos del siglo XX y avanzar hacia soluciones del XXI.
Se presentan productos con potencial multimedia que son evoluciones de sistemas pensados para la edición de prensa: QuarkXPress o Adobe InDesign. Y sistemas basados en lenguaje XML, que se despegan de la concepción de la página y se declaran neutrales respecto al medio en el que el lector recibirá la información. La refutación de McLuhan y su galaxia para explorar directamente el ciberespacio.
En los nuevos sistemas lo importante no es la paginación, que puede solucionarse con cualquiera de los paginadores al uso (como los ya citados), sino la gestión, almacenamiento y estructura de la información y su vinculación a los sistemas documentales, on line, comerciales, de finanzas y facturación, independientemente de los productos finales que se realicen con ella. Es lo que se da en llamar content management, o gestión de contenidos.
La distinción entre PC y Mac está olvidada en casi todos los sistemas y los productos incluyen ya información para SMS, archivos PDF y todo el universo de los sistemas móviles de comunicación.
En el terreno de la impresión, se consolida el CTP (computer to plate, es decir la filmación directa en plancha) como sistema de preimpresión; las rotativas pequeñas, ágiles, configurables para varios productos; los equipamientos para viejas rotativas que les permitan añadir color e imprimir en otros formatos, y los sistemas para producir y encartar elementos de marketing directo y folletos (el mercado publicitario de mayor crecimiento).

La CNN apuesta por las estrellas


“La información es la estrella” fue durante mucho tiempo el lema de la CNN. La competencia con Fox News (propiedad de Murdoch) y la pérdida de audiencia de los telediarios de las grandes cadenas están cambiando ese principio. Cuando Ted Turner creó la primera cadena de información 24 horas creía firmemente en él. Durante casi toda su existencia la CNN apostó por reporteros y no por presentadores: era irrelevante quién estaba frente al micrófono, incluso qué programa se emitía, lo esencial eran las noticias, todo el tiempo. Sólo Larry King aparecía con nombre propio y sus sempiternos tirantes para poner un toque personal. Todo demasiado frío, todo demasiado serio… todo tan importante, piensan ahora algunos de sus ejecutivos.
La estrella fue el cielo de Bagdad en llamas asaeteado de misiles, los marines asaltando las casas de Granada en la última invasión de un país de Caribe por su poderoso vecino, los gritos angustiados de los heridos atrapados entre los escombros de la embajada norteamericana en Sudán… el perenne rugido de los carros de combate israelíes por las calles de Gaza.
Pero desde hace algún tiempo la estrella es también Paula Zahn y su pinta de starlette de melodrama de la Warner, Lou Dobbs y su mirada teatral de tiburón de los mercados financieros. Desde el 24 de junio se ha sumado Connie Chung, que con un contrato de dos millones de dólares anuales –el mayor pagado por la cadena hasta el momento– intentará arrebatar el liderazgo de la audiencia a Fox News, que desde comienzos del año vence a la CNN en los ratings. La receta: “Humanizar las noticias: explorar a la gente y su drama tras las principales noticias del día”, según la cadena. La promesa de la nueva estrella: más protagonistas y menos expertos, más gente corriente a la que le pasan cosas y menos alta diplomacia, completado con las entrevistas que la hicieron famosa en la CBS acompañando a Dan Rather, uno de los gurús de la televisión norteamericana.
Las información también necesita estrellas, piensan ahora en la sede de la CNN en Atlanta.

New York Times

Menos fútbol de lo esperado


El Mundial no arrasó en España. A pesar del buen nivel de juego de la selección, la competición fue menos seguida que en otros países del mundo y menos vista por los españoles que el anterior Mundial de Francia (1998), cuando el equipo nacional no llegó tan lejos. Pese a ello Antena 3 ha subido tres puntos su audiencia y colocado 12 programas (partidos en directo) entre los más vistos de junio. Unos resultados peores a los esperados. El consumo de televisión si aumentó considerablemente, ya que se ha pasado de los 198 minutos de junio de 2001 a los 208 del mes pasado. TVE 1 se defendió con Cuéntame y Tele 5 con Gran Hermano, Hospital Central y la serie de Indiana Jones.
El menor tirón del fútbol también se aprecia en otros países europeos. En Gran Bretaña, la final entre Brasil y Alemania fue seguida por algo más de 12 millones de espectadores, mientras la final entre Brasil y Francia de 1998 fue vista en TV por 22 millones y medio. Los analistas lo achacan a un descenso en la pasión por el fútbol, la diferencia horaria y una creciente tendencia a ver los partidos en los pubs, una audiencia que no registran los actuales sistemas de medición.
Donde si triunfó el Mundial fue en Asia, la nueva apuesta de esa gran rastreadora de dinero que es la Fifa, como bien se ha visto.

El País
El Mundo
The Guardian

Crisis y mala gestión en la prensa alemana


La prensa alemana vive sus peores momentos desde la II Guerra Mundial. La crisis publicitaria y la mala gestión se ha cebado con la prensa germana y los periodistas se enfrentan a estrecheces y recortes nunca vistos. La difusión se mantiene, ya que en 2001 se perdió sólo un 0,5% respecto al año anterior, pero la comodidad de las empresas en un mercado boyante ha sido sacudida con furia por la crisis, la propia del estancamiento económico alemán y la derivada del 11-S. La publicidad bajó el pasado año un 18%. La solución, apretar unas tuercas poco acostumbradas a la presión y redimensionar proyectos e inversiones quizás demasiado optimistas.
En Berlín, la crisis es especialmente grave por la decepción en las expectativas que la caída del Muro despertó en 1989. Se soñó entonces una ciudad integrada con lectores de similares gustos e intereses, pero la realidad ha demostrado que las audiencias son menos permeables de lo que parecía. Los orientales leen diarios del Este y los occidentales del Oeste.
Los diarios de la capital se lanzaron a grandes inversiones para convertirse en diarios de referencia en toda Alemania y los diarios nacionales aumentaron las páginas y la información de sus ediciones locales. El resultado: en diez años la difusión ha caído un tercio.
La reunificación no ha creado lectores.

El Mundo
Le Monde

El fin de un sueño megalómano


Se convirtió en el mayor enemigo de la “excepción cultural”, hizo dimitir a popes de la comunicación y la cultura francesa como el anterior presidente de Canal Plus, encabezó el asalto de las empresas europeas al mercado norteamericano, sustituyó las aguas de la antigua Compañía General de Aguas por los bits y el entretenimiento, impuso fórmulas personalistas y audaces de gestión… y hundió las acciones de Vivendi, lo que acabó con la paciencia de los accionistas. Abandonado por sus valedores, Jean Marie Messier, de 45 años, ha dimitido como presidente de Vivendi Universal, la segunda compañía de comunicación del mundo y la única que ha plantado cara a los grandes conglomerados estadounidenses. El hombre que soñó una vez con ser Hearst equivocó el camino a Xanadú y deja una compañía en crisis de negocio, recursos, proyecto y liderazgo.
El gran beneficiado puede ser Barry Diller, el tiburón norteamericano de la comunicación, que en su día vendió USA Network a Messier y que el año próximo debe cobrar 275 millones de dólares por la operación. Ya se comenta que quizá los activos norteamericanos de Vivendi se podrían separar del holding y funcionar –y cotizar en Wall Street– por su cuenta. Diller tendría entonces todas las papeletas para volver a controlar la compañía.
Diller fue el hombre que consiguió para el magnate australiano Rupert Murdoch el control sobre Fox Network y Paramount. Su sueño es crear un imperio basado en la comunicación, internet y la venta al por menor. La mayor integración vertical jamás soñada, basada en las sinergias comerciales y no en la información. Podría haber llegado la hora.

New York Times
El Mundo
El País

sábado, julio 13, 2002

La guerra de los gratuitos en Francia


El periodismo francés ha estallado con la irrupción del fenómeno de los diarios gratuitos. La salida de Metro en París y Marsella, los lanzamientos en respuesta del grupo Hachette y el anuncio de Ouest-France de aliarse con los noruegos de Schibsted para desarrollar el modelo gratuito han puesto en pie de guerra a periodistas, empresarios de comunicación (los que no se han sumado a la fórmula) y sindicatos.

En el año 2001, los gratuitos –hasta ahora sólo semanarios y mensuales de carácter comercial y local– facturaron más publicidad que los diarios nacionales, según Le Monde. Los grandes títulos están preocupados porque entre los anunciantes y agencias se extiende la idea de que los gratuitos son más eficientes para llegar al público joven –menor de 35 años–, que no compra diarios. Los datos de España y otros mercados con fuerte presencia de gratuitos en las grandes ciudades corroboran esta idea.

El Terror se ha desatado en forma de gratuidad. Los argumentos de Serge July, director de Liberation, y la profesión son muy discutibles y vuelven a equivocar el enfoque: parten de la soberbia. Según July, los lectores tienen que leer diarios de pago porque hay más periodistas trabajando en ellos y porque reúnen “experiencia, inteligencia, referencias, descodificación y valores”. Características que el director de Libé niega a sus compañeros periodistas que editan gratuitos, pero también le niega al lector la inteligencia para percibirlo.
Es curioso que en el país campeón de las regulaciones, July –paladín de la libertad de prensa– acuda al argumento de que los gratuitos se saltan las regulaciones. ¿Y si esas regulaciones dificultan la competencia?

Quizás el problema está en que no basta escribir un artículo acusando al lector de no ser lo suficientemente inteligente para ver las diferencias.
Quizá valdría la pena preguntarse porqué un lector de diarios, a menudo ya desde hace años, remiso siempre a cambiar de cabecera, se conforma de repente con los “falsos diarios” que le ofrecen en el metro o el autobús y no percibe –de repente– ninguna de las virtudes de los diarios de pago señaladas por July.
Quizá sobra autocomplacencia y falta autocrítica de porqué los lectores dejan de comprar su diario para conformarse con uno que según las tesis de los periodistas francesas son “filibusteros” y “falsos diarios”.

Tampoco está demostrado que los gratuitos reduzcan la difusión de los diarios de pago porque la tesis de que el lector de diarios es el lector de gratuitos no es del todo cierta. En todos los mercados con gran desarrollo de gratuitos, los sondeos indican que son más los nuevos lectores que los lectores que cambian del pago al gratuito.
Lo mismo que se han registrado bajones de difusión de pago en el corto plazo, hay estudios que indican que los gratuitos crean lectores porque llegan en el metro y los autobuses a públicos que nunca se han acercado con fidelidad al diario tradicional.

Muchos jóvenes madrileños y barceloneses ya leen algo más que el Marca, el As o el Sport mientras van o vuelven de la universidad o del trabajo. Madrid y M@s el el diario más leído por los universitarios madrileños, según un estudio de la Universidad Complutense, seguido por El País. ¿Conseguirán los diarios de pago convertirlos en lectores? Quizá la respuesta sólo dependa de ellos.

La muerte de los diarios se ha certificado muchas veces, tanto por innovación tecnológica como por cambios culturales o sociales, pero quedan algunas preguntas en el aire:
¿Por qué los medios de calidad no sufren una caída de difusión apreciable o incluso la aumentan? Véase el caso de Gran Bretaña, de Bélgica o de Alemania, donde la aparición de gratuitos sólo ha mermado la difusión de los diarios populares.
¿No es un diario la mejor promoción para la lectura? ¿No es crear lectores lo más difícil y una vez que se crean cada vez demandan más calidad?
¿Por qué incluso en la televisión, paradigma de la gratuidad, triunfan ya el cable y satélite de pago frente al modelo de TV abierta?
¿No van los gratuitos contra el axioma clásico del marketing periodístico que vinculaba precio y valor? ¿Por qué falla ahora ese silogismo?
La penny press y la prensa popular no hicieron sino aumentar la difusión y la importancia de los diarios. La guerra de precios de la prensa británica de los años 90 multiplicó las tiradas. ¿No pueden los gratuitos producir el mismo efecto?

No parece que la aparición de competidores gratuitos perjudique a los diarios de pago si no se producen al tiempo otros factores que quizá tengan mucho más que ver con lo que contamos, cómo lo hacemos y la sintonía con los lectores que con el precio del ejemplar.

La ética, base de la credibilidad


La credibilidad es uno de los argumentos principales para mantener el valor de los medios y la profesión periodística. Frente a la banalización de la información, el infotainment y el “todo vale”, los medios periodísticos serios y responsables, con conciencia de su misión y valores, tienen la obligación de mantener y reforzar su credibilidad para establecer un lazo profundo con su público, participar positiva y activamente en la vida pública y ejercer en toda su dimensión los valores de la profesión periodística.

A menudo la competencia, la rapidez y la necesidad de informar sume a los profesionales en vacíos o en prácticas que deben ser siempre analizadas con criterios éticos para no correr el riesgo de defraudar a la audiencia.
El público es cada vez más crítico con los medios y la prensa ha perdido confianza en los últimos años y la sigue perdiendo cada día. El público no se fía de los medios y por eso vuelve a la comunicación interpersonal, que ahora se busca sobre todo en Internet. Además de mejorar los contenidos, el estilo y la forma de los diarios es imprescindible aplicar criterios éticos que afiancen la misión de los medios y sus lazos con la audiencia.Periodistas 21 quiere animar la reflexión profesional y el comportamiento ético de las redacciones y los medios.

Algunos elementos claves para una conducta ética:
Precisión, rigor y credibilidad
Independencia
Búsqueda del interés público
Distinguir hechos y opiniones
Integridad y responsabilidad
Cuidadoso tratamiento de la violencia
Exquisito respeto a las personas y su intimidad
Protección radical de los derechos de los menores
Respetar los derechos de las víctimas
Evitar la discriminación y el estereotipo
Defender la presunción de inocencia
Facilitar los derechos de rectificación y réplica
Evitar el acoso a las personas.

viernes, julio 12, 2002

Retorno a lo local y recelo de lo ajeno



El 11-S no ha desembocado en un aumento de la audiencia | Los ciudadanos mantienen sus intereses y preocupaciones con un mayor recelo por lo ajeno, pesimismo económico y ansia de seguridad | La crisis ha provocado una fuerte contracción publicitaria que todavía no se ha recuperado

Bin Laden no ha dejado buenas noticias para los medios: poca audiencia y menos publicidad. El público se ha decantado por la estrategia del caracol y los anunciantes se han espantado. Como siempre, el dinero es miedoso y los ciudadanos se han vuelto a mirar hacia dentro: los asuntos relacionados con la globalización y las migraciones han ganado espacio en la información nacional y local.
Los medios explotaron con las Torres Gemelas –coberturas especiales, gran esfuerzo informativo, páginas y horas de emisión… – y el interés se disparó por unos días, pero no tanto como para recuperar la querencia por los medios. Las ventas mundiales de periódicos subieron sólo un 0,46 por ciento en 2001 respecto al año 2000.
En enero, el euro provocó un terremoto mucho mayor en el público. Los ciudadanos no gastaron mucho tiempo y dinero en el 11-S y sus consecuencias, sin embargo, el terrorífico “efecto euro” provocó una caída de la difusión de diarios y revistas como no se recordaba en España (alrededor del 20% en algunos casos).

Los ataques terroristas a Estados Unidos del 11 de septiembre no han despertado el interés del público por la información internacional todo lo que se presumía. Tanto en España como en Europa y en Estados Unidos se ha registrado un pequeño aumento en el interés por la información internacional, pero los ciudadanos han vuelto pronto a sus preocupaciones habituales y la crisis internacional ha desembocado en un mayor interés por lo propio, eso sí, con un ojo receloso puesto en todo lo que viene de fuera y en la economía. Lo más decisivo que ha dejado el 11-S para los medios ha sido una fuerte crisis publicitaria con un descenso mundial del 7% en términos reales.

El día después de los ataques los diarios españoles aumentaron su difusión una media de un 20% y en algunos casos se duplicaron las ventas, las conexiones con Internet a los medios norteamericanos se bloquearon y las televisiones llegaron a emitir seis horas diarias de telediarios. Lo mismo ocurrió en toda Europa y en Estados Unidos, la información sobre los atentados ocupó la mayoría del tiempo y recursos de los medios. Nueve meses después las cosas están prácticamente dónde estaban antes del 11-S.
Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 97% de los españoles siguió el ataque a EE UU por la televisión, algo menos del 48% lo hicieron por los diarios (12 puntos más que los lectores habituales) y sólo menos de un 7% se conectó a Internet para seguir la tragedia.
En la mente de los periodistas se ha impreso con mayor fuerza la necesidad de información profunda y trascendente, con un ligero repliegue de las informaciones más triviales. Esta conciencia ha hecho que crezca la dedicación a la información internacional, la política y la derivada de problemas globales. En el público el impacto ha desembocado en un repliegue sobre la propia comunidad y sus problemas.

La falta de interés por los acontecimientos internacionales es patente cuando se estudian las cifras de difusión y audiencia del año 2001. Pese a las grandes noticias, en España bajó la audiencia de casi todos los medios, incluidos los diarios, que descendieron en total algo menos de un punto para quedarse en un 35,9% de la audiencia total. La televisión se mantuvo (89,2%), aunque con una ligera tendencia descendente, y prácticamente sólo subió Internet (20,4%), aunque con una desaceleración en su crecimiento.

Uno de los ejemplos más ilustrativos de giro informativo es el vuelco serio de la prensa sensacionalista británica. El Daily Mirror, segundo diario del país tras The Sun, anunció a bombo y platillo que se acababan las chicas en tetas y que reduciría al mínimo la cobertura de los famosos para hacer su agenda informativa más seria y profunda. No en vano el Mirror fue nombrado Mejor Diario de Gran Bretaña en 2001. Su director, Piers Morgan, fichó a reporteros y comentaristas estrella de los “quality papers” y lanzó una guerra que se ha prolongado con otra batalla de precios: diarios a 20 peniques (alrededor de 0,30 euros). Morgan lo tiene claro: está dispuesto a hacer del Mirror un diario respetable aunque pierda lectores en el corto plazo.

En EE UU, la circulación se ha mantenido y la publicidad cayó un 11,5%. Todavía se ve con escepticismo la recuperación y en estos meses no se ha hablado más que de despidos en las redacciones, la crisis de los telediarios de las grandes cadenas, del récord de premios Pulitzer del New York Times por la cobertura del 11-S y del rediseño del Wall Street Journal.
Los costes informativos se dispararon –equipos en Nueva York, reporteros desplazados a Afganistán, freelance en todo el mundo, compra de crónicas especiales a las agencias– y la publicidad se retiró de los medios: primero por respeto a las víctimas y luego por miedo a la recesión.

A pesar de lo que pueda parecer, aumentos de 130.000 ejemplares diarios de difusión en septiembre sólo se registraron en diarios como The New York Times. The Washington Post vendió 10.000 ejemplares diarios más en las semanas siguientes a la tragedia, pero la mayoría de los diarios norteamericanos ganaron en 2001 entre un 0,5 y un 1,5% de circulación.
Sólo los grandes diarios crecieron, los que ofrecen más información nacional e internacional en un mercado dominado por la información local. Los telediarios de las grandes cadenas aumentaron tres o cuatro puntos su audiencia y después de unos meses de una gran carga de información internacional, el tiempo ocupado por ella se ha estabilizado en alrededor de un 20%, cinco o seis puntos por encima de las cadenas españolas.

El 81% de los estadounidenses sintonizaron las noticias en la televisión los días siguientes al 11-S. Veinte días después, a primeros de octubre, sólo el 67% de los americanos continuaban viendo las noticias en la tele.
Las grandes crisis nunca son buen negocio, ni siquiera para las malas noticias.

Según el Pew Research Center, un instituto altruista de estudios de opinión y sobre la prensa muy respetado en EE UU, en 1996 el 62% de los norteamericanos decían estar interesados en la información internacional; en 2000 lo estaban un 59% y ahora lo están un 65%, una pequeña diferencia de tres puntos en seis años y de seis puntos sobre el año anterior a la tragedia.

Los ciudadanos están proyectando los problemas internacionales sobre sus propias vidas y, por tanto, no les interesa tanto lo que ocurre en el extranjero como la incidencia en sus vidas de esos acontecimientos. De ahí el crecimiento de la preocupación por temas como la seguridad, el terrorismo y la inmigración.

En España, según los barómetros del CIS, las preocupaciones de los ciudadanos no han cambiado por el 11-S, aunque se han agudizado algunas tendencias. Al 73% le preocupaba la crisis internacional en octubre, pero ya entonces la mitad de los españoles pensaban que los radicales islámicos no atacarían España. También más de la mitad de los encuestados pensaban entonces que el nuevo escenario no alteraría el comportamiento criminal de ETA. Pero, lo que es más relevante, el 97% ya afirmaba que la tragedia no había alterado sus planes de vida y ni siquiera los de viaje (95%).

Según la encuesta de abril de este año, la inmigración preocupa ahora a más del 14% de los ciudadanos, la guerra de Afganistán al 0,9%, el terrorismo a más del 58% y la inseguridad ciudadana a casi el 19%. El paro es la principal preocupación del 70% de los españoles.
En septiembre de 2001 (antes de los atentados), la inmigración preocupaba al 14%, el terrorismo al 75,6% y la inseguridad ciudadana al 9%. El paro preocupaba entonces al 65%.

Por orden, los principales problemas de los españoles en abril de 2002 son:
El terrorismo, el paro, la droga y el alcoholismo, la inmigración, la situación económica, la inseguridad ciudadana y la delincuencia.
Y en septiembre pasado:
El terrorismo, el paro, la droga y el alcoholismo, la inmigración, la situación económica, la inseguridad ciudadana y la delincuencia.
Los mismos.

Igual difusión, casi similar consumo de medios y las mismas preocupaciones. Menos papel y menos publicidad. Ésos son los resultados del 11-S para la prensa española.

El diario Le Monde ha acusado a los medios de impulsar el triunfo de la derecha en Francia por su cobertura exagerada de la inseguridad ciudadana y los problemas de la inmigración. En Inglaterra un sondeo reciente coloca al periodismo entre las 10 profesiones más denostadas, al igual que a la política y al Gobierno. No son buenas noticias. Se podría dar la vuelta al viejo adagio de Lord Northcliffe: “Good news, no news” (”Las buenas noticias no son noticias”), para decir que las malas tampoco.

El estudio antes reseñado de Pew Center Research es el más completo del que se dispone sobre las consecuencias del 11-S en los hábitos y concepciones informativas de los ciudadanos. Aunque se refiere a Estados Unidos, parte de sus resultados se podrían extrapolar. Algunos datos:
El 65% de los norteamericanos está interesado en la información internacional, frente a un 62% en 1996, sólo tres puntos de diferencia. Acontecimientos no relacionados con el 11-S, como las elecciones francesas o el golpe de Estado en Venezuela sólo han interesado a un 6% de la audiencia.
El rápido crecimiento de internautas en busca de información se ha frenado. En abril de 1998, el 13% de los encuestados buscaban noticias en Internet, la proporción creció al 23% en 2000, pero en abril de 2002 sólo eran el 25%, un pequeño aumento del 2% en dos años, cuando ya más de la mitad de los hogares norteamericanos tienen conexión a la Red.
El 32% de los norteamericanos ve los telediarios principales y otro 33% ve las cadenas de noticias en el cable. Sólo un 5% más de los que veían los telediarios en 1993, cuando sólo la CNN peleaba por un espacio entre los medios de referencia.
El interés por los diarios continúa descendiendo. Sólo el 41% de los encuestados leyó el diario ayer, frente a un 47% en 2000 y un 58% en 1993.
La televisión concentra una audiencia más conservadora y los diarios se sitúan más a la izquierda.

En el estudio aparecen indicios de que algunas grietas se agrandan:
Los lectores de diarios son cada vez más viejos.
Se agudiza la división social entre una élite formada y lectora, y una mayoría de la población sin estudios universitarios y no lectora;
Los letrados –llamémosles así– están interesados fundamentalmente en, por orden, la información internacional, la nacional y la local. A los menos letrados les atraen los sucesos, la información local, la de salud y los deportes.

Por último, en cuanto a las tendencias en los apetitos informativos (ver tabla al final del mensaje) se registra un alza relevante del interés por la información más próxima (local, con 5 puntos) y por la internacional (que sube 7). En el resto de las áreas se registra un pequeño cambio a favor de la información nacional, y se mantienen los sucesos, ciencia y tecnología, economía, ocio y espectáculos y consumo.

Atrapados en la Red: el dilema de Saturno


Los diarios electrónicos devoran a sus progenitores de papel | Los nuevos medios no crean más interés por la información | Casi la mitad de los internautas están dispuestos a sustituir el papel por la pantalla | Los jóvenes y los lectores de mayor poder socioeconómico son los menos fieles al papel

El 46% de los lectores de diarios en Internet norteamericanos están dispuestos a dejar de leer los de papel, según un reciente estudio de la Newspaper Association of America (NAA). Otra encuesta, del Pew Research Center, afirma que la oferta de información 24 horas y su mayor accesibilidad y gratuidad no están aumentando el consumo de información. Sólo el 25% de los norteamericanos buscaron noticias en Internet la última semana frente a un 23% hace dos años.
Este último estudio indica además que los grupos sociales y raciales que se hacen usuarios de la Red no lo son de las versiones digitales de los medios informativos.

El estudio sobre los diarios en Internet de la NAA intenta averiguar si las ediciones digitales perjudican a las de papel y los resultados son bastante claros: existe una tendencia creciente a sustituir el diario por Internet entre los lectores más jóvenes –que todavía no han adquirido el hábito de la lectura y están educados en el ciberespacio– y entre los más formados.
Lo más preocupante es que sólo el 48% de los internautas consumen noticias en Internet. La brecha entre los interesados en la información y los que no, existente en el mundo analógico o de papel, se mantiene y amplía en Internet.

El silogismo perverso sería:
Sólo una parte de la población está interesada en las noticias (36% si hablamos de los diarios en España, 60% en EE UU) y sólo una parte de la población es usuaria de Internet (22% en España, 55% en EE UU). De los usuarios de Internet, sólo menos de la mitad son consumidores de información en la Red. Por tanto la amenaza de futuro es mayor, ya que cuanto más joven es la audiencia más se inclina por el medio electrónico y menos interés demuestra en la información.

Pero el dilema de Saturno (que no podía dejar de engendrar hijos para luego devorarlos por temor a ser destronado) dice que los diarios deben estar en Internet para llegar a los lectores más jóvenes y no perder terreno –informativo, publicitario y corporativo– frente a los medios electrónicos, bien nacidos en Internet o televisiones y radios, que compiten en la Red con los diarios en información y texto. Con su presencia en Internet, los diarios arrostran los riesgos del efecto sustitución, aumentan su exposición a la competencia y ofrecen gratis lo que siempre han cobrado. Tres problemas a los que hay que debe darse solución a través de la oferta de contenidos, políticas de marca y nuevas estrategias publicitarias.

El pago por contenidos está muy lejos de ser aceptado por los internautas, sólo dispuestos a desembolsar su tarjeta de crédito por contenidos muy especializados y de alta calidad. El mayor rendimiento que han conseguido por el momento los diarios norteamericanos de la Red es el aumento de las suscripciones debido a las ofertas promocionales en Internet.
Unos pocos han conseguido además iniciar un desarrollo multimedia que les ha hecho capaces de aliarse con medios electrónicos y audiovisuales o producir contenidos “con imagen de marca” para medios audiovisuales.

El estudio de la NAA norteamericana, el primero centrado en la sustitución de los diarios por sus webs, indica que:
los diarios locales son los principales proveedores de información local en Internet, por encima de las guías de ciudades y otros portales locales;
los lectores de diarios en Internet son los de mayor formación, ingresos y los que más tiempo dedican a la información; están mejor situados sociológicamente y como target que el resto de usuarios de Internet;
además del e-mail, las tres razones principales por las que la gente usa Internet son, por orden: las noticias nacionales e internacionales, las locales y el entretenimiento.

El estudio señala algunos desafíos y obstáculos inmediatos para que los diarios no pierdan su fortaleza:
un tercio de los lectores de diarios en Internet ha dejado ya de leer en papel;
casi la mitad de los lectores de información local en Internet aseguran que leen menos diarios;
sólo la mitad de los usuarios de Internet son consumidores de información;
las guías y los servicios de Internet como Yahoo! o America on Line son consideradas más atractivas para buscar información de entretenimiento y servicios locales que los diarios;
la interactividad y la capacidad multimedia son los puntos más débiles de los diarios en Internet, según los lectores.

Los medios más afectados por la reducción de lectura en papel provocada por Internet son, en este orden:
los diarios nacionales;
las páginas amarillas;
los diarios locales;
la información local por televisión;
y la radio.

Cuando se pregunta a los internautas porqué usan la Red en lugar del soporte tradicional afirman que:
por la inmediatez y actualización de la información, 38%;
por la posibilidad de hacer búsquedas, 34%;
para buscar más información sobre algunas noticias, 32%;
para acceder a información no disponible en la versión papel, 31%.

NAA