lunes, agosto 26, 2002

Desarrollo sostenible para diarios


Los diarios, y por extensión los medios, necesitan un esfuerzo de recapitulación y pensamiento como la conferencia sobre desarrollo sostenible que se está celebrando en Johanesburgo para hacer examen de conciencia y sentar las bases que aseguren esos dos conceptos.
Algunos problemas críticos en el entorno mediático:
Desaparición de especies. La más amenazada son los lectores, a la que hay que sumar la de los periodistas independientes, concienciados, precisos, escrupulosos y libres. Los lectores desaparecen y se hacen pocos esfuerzos para crear otros. Faltan programas serios de prensa en la escuela, promociones que conviertan el diario en un objeto doméstico indispensable y otras acciones que se dediquen a generar y captar lectores, no a comprarlos con regalos y trastos que poco tienen que ver con el diario. Pero sobre todo hace falta repensar el periódico, sus contenidos, marketing y distribución para llegar a los nuevos lectores.
El periodista de raza, consciente de su misión y responsabilidades, voluntarista y gozoso de su profesión, está cercado por los recortes de gastos informativos, la homogeneización informativa, las tareas abusivas y los editores timoratos.
Calentamiento global. Existen zonas 'informativas' recalentadas, explotadas hasta la saciedad, con el consiguiente aburrimiento de los lectores, y otras ignotas, que raramente ocupan páginas y minutos en los medios. El efecto invernadero tiene la perversa cualidad de potenciar lo trivial y carbonizar áreas informativas de primer orden.
Reducción de la biodiversidad. Algunas especies y subespecies periodísticas se han impuesto a otras hasta aniquilarlas. El resultado es una igualdad monótona e inaceptable. La consideración de todos los medios como mass media a mayor gloria del mercado y la rentabilidad a corto plazo están liquidando la pluralidad, no ya ideológica, sino la de los puntos de vista, los enfoques y los estilos de contarlo. El producto es cada vez más estrecho y apunta a un tipo de lector más estereotipado. La posibilidad de elección y el atractivo se resiente.
Sobreexplotación de recursos. El más amenazado: los periodistas. Faltan ojos, cabezas y manos para hacer información. La paradoja es que sobran informadores cubriendo los mismos acontecimientos y con los mismos propósitos informativos. El siguiente en peligro: la información. Muchos medios sólo pueden ofrecer ya la agenda oficial, las convocatorias institucionales, toda clase de aniversarios, celebraciones –festivas o funestas– y material de nevera.
Energías renovables. Nunca tantas noticias fueron extraídas de tan pocas fuentes. Nunca se confió tanto en lo que dicen otros (gabinetes de comunicación, portavoces, comunicación corporativa, marketing, etc.) y tan poco en lo que ven los periodistas. La inundación pseudoinformativa provocada por las fuentes institucionales y la sequía de hechos, realidades y miradas diferentes agosta y hace lanquidecer a los medios. Toda la información proveniente de esas fuentes se retroalimenta y no enriquece el universo, sino que lo limita porque cierra el enfoque. Los medios deben retomar la realidad y enriquecer sus fuentes y puntos de vista para mantener su actividad, para no agotar la energía de lo interesante.