Saturday, September 30, 2006

Velintonia, 3

"Un soplo de eternidad pudo destruirte,
ciudad prodigiosa"
.
Los versos de Vicente Aleixandre eran para Málaga, no para Madrid. Tampoco para Miraflores de la Sierra. Pero en todas esas ciudades dejó carne y poemas.
Confieso, sí. Confieso. No soy imparcial. Fui uno de esos jóvenes que peregrinaban urgentes, ajeteadros ante las noticias de su mala salud, a sus casas.
Llegábamos de todos lados a Velintonia, 3 y si el poeta no estaba lo buscábamos en Miraflores. Si tampoco, quedan sus versos de carne.
"Seno de amor, rotunda morbidez de la tarde".
¡Qué hubiera sido de nosotros sin Luis Cernuda, sin Vicente!
Poetas de idea y sangre. Versos dionisíacos rotundos como caderas.
Más de un decenio para salvar una casa. Pero los herederos y la codicia urbanística son implacables.
"Un presagio del vacío inmediato".
No sé si esta ministra de Cultura aculturizada que convierte museos en panteones, pasea descuidada entre cineastas y desconoce los libros tendrá alguna idea.
Fui mitómano. Ahora de
"su huella; sólo el leve
trasunto"

No adoraré paredes sin cuerpos candentes. Nos quedan sus versos.
Si resiste el ladrillo, que sirva para abrigar amores y más poemas.

[Todos los versos son de Sombra del Paraíso]

2 comments:

  1. revistatriunfo9/30/2006 5:56 PM

    Aleixandre siempre se quejaba porque en la casa donde nació en Sevilla había una placa que recordaba no su nacimiento, sino que allí había vivido durante unos días,en 1936, el general Franco.
    Cuando terminó la guerra, Aleixandre volvió a su casa de la calle Velintonia, y sólo encontró ruinas. De su importante biblioteca apenas pudo rescatar entre los escombros una primera edición de un libro de Lorca que aun conservaba las huellas de unas botas militares, y que conservó, como si fuera una metáfora de lo que significó aquella guerra, hasta su muerte.
    Espero que de las ruinas actuales también podamos rescatar algo.

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  2. http://www.diarioadn.com/ciudades/madrid/detail.php?id=14106

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