Friday, October 06, 2006

La inmigración es un remolino hipócrita

Azel soñaba un agujero en medio del mar. Un enorme remolino negro tragándose a quienes cruzaban el ponto en busca de un destino soñado. La pesadilla del personaje de Partir, la última novela de Tahar Ben Jelloun, habrá devorado a una veintena de personas más en su negra tumba.
Necesitamos más gente. Alrededor de cuatro millones de trabajadores extranjeros hasta 2020, según el último estudio, pero la hipocresía y la manipulación política son demasiado grandes.
Cuando se ponen matrículas a las personas las hacemos cosas. Existen las fronteras como muros entre personas y levantamos más vallas. La ayuda al desarrollo es la nueva caridad, pero nos cuesta más convivir, enseñar y aprender juntos, la mejor forma de crear comunidad.
Lo pide Ben Jelloun en una entrevista en ABC donde subraya la falta de un proyecto común europeo sobre la inmigración como denuncia el falso compromiso de los gobernantes árabes y africanos con una sociedad cuya única esperanza no sea el islamismo.
"La diferencia entre Occidente y el islam es que ustedes reconocen al individuo, y nosotros no le dejamos aflorar".
Las palabras del marroquí de Fez son el centro del remolino devorador de Azel. Destruye la razón, la libertad y la ciudadanía al otro lado del estrecho y también es la amenaza de los nacionalismos y la Europa del miedo.
Manolo Rivas recordaba hace poco en El País un pueblo que emigró como pudo para defender la vida y la tierra que los expulsaba. De cayucos, desembarcos como se podía en Buenos Aires, Montevideo, La Habana o Caracas sabemos mucho.
Pero la memoria de los nuevos ricos es breve. E hipócrita.
La globalización también es esto. La mejor ayuda al desarrollo, desde siempre, es la emigración. Ese tránsito sustituyó a las conquistas. Los que salían trabajaban sacrificados y enviaban recursos impagables a sus familias. En su nueva vida creaban asociaciones y centros donde ayudarse y hacer pervivir una cultura de lejos. Pero también les ayudaba a ser mejores argentinos, uruguayos, venezolanos, mexicanos...
Los lazos informales, entre paisanos, fueron el éxito de la emigración española a América y Europa. Quizá deberíamos dar esa oportunidad a los que vienen y en lugar de diseminarlos sin raíces por España podríamos facilitar su encuentro con quienes conocen.
La inmigración es sabia. No va a donde no hay trabajo. El emigrante se busca la vida fuera de su tierra para conseguir un bienestar negado. Así lo hicieron durante mucho tiempo quienes se fueron de este país.
¿Hemos aprendido algo los hijos de los emigrantes?

5 comments:

  1. Te permito recomendarte (si no lo has leído ya) "El subdesarrollo social de España" de Vicenç Navarro, donde cuenta como, cuando se dice "hace falta más mano de obra" en realidad se está diciendo "queremos mano de obra barata", ya que trabajadores hay de sobra en España, con un porcentaje de población trabajando y de inserción laboral de la mujer menor de toda la UE.

    También tenemos la menor cobertura social de Europa, con lo que muchos de clase trabajadora se siente amenazados (no desde un punto necesariamente racista) al aplicarse medidas asistenciales a los inmigrantes, en lugar de UNIVERSALES a toda la población en esa situación de necesidad.

    Por otro lado, como contó Susan George el otro día en Blanquerna, (transcribo el video, que subiré pronto) "nos hemos asegurado de que la inmigracion sea la única solución para cientos de miles de personas: 1. No hemos cancelado la deuda, por mucho que se lea. Africa subsahariana sigue devolviendo 25.000 $ CADA MINUTO. 2. Seguimos una política de cooperación que es un desastre, viniendo de un continente tan rico como Europa. 3. Les hemos cerrado todas las salidas en su propios países, dejando sólo la vía a la inmigración.

    Y habiendo hecho eso, debemos suponer que intentarán ir a alguna parte. No hemos hecho lo que deberíamos haber hecho. Y podríamos empezar a hacerlo mañana por la mañana, si hubiese intención de hacerlo!"

    Sorry por el ladrillo.

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  2. Efectivamente, por eso hay que luchar contra el fraude laboral y el pozo negro de la marginalidad.
    Coincido con el diagnóstico de George, aunque es indispensable controlar la ayuda al desarrollo de forma más eficaz. Como en otras ocasiones, los inmigrantes que aprenden ciudadanía, democracia, cultura y buenas prácticas en sus países de acogida ayudan mucho a reconstruir los suyos.

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  3. Creo que te equivocas. No voy a poner en duda el derecho a la libre circulación de las personas. Sin embargo, la realidad no atiende a principios. Realmente, ¿ vienen para vivir mejor ? ¿ ¿Existe en europa ese pais de los sueños? Cada vez menos. Muchas veces los buscadores de paraisos acaban en infiernos mucho peores de los que venían. Los riesgos son múltiples y , con la disminución de puestos de trabajo cada vez son mayores; trabajo en semiesclavitud, racismo, mafias...
    Por otro lado, la diferencias son enormes. En la emigración española, no se dio la fuga de las personas preparadas. En el régimen uno podía vivir relativamente bien siendo un profesional capacitada. No ocurre lo mismo en África, donde huye toda la fuerza intelectual y de trabajo que podría darle la vuelta a la situación . Además, parece, según sus declaraciones, que los que vienen a Europa lo hacen con vocación de permanencia.
    Las cosas no son tan fáciles como para
    que la rija el principio de libre circulación de la personas, pues existen derechos humanos más importantes que de ese modo podrían sufrir estragos.
    Por lo demáS, un lector asiduo y agradecido.

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  4. Discrepo, discrepo. Sólo los neomalthusianos se agarran a la extinción de recursos cuando la riqueza se hace y crece. Y la crean las personas.
    Completamente de acuerdo en luchar contra el engaño y la marginalización. La legalidad y el respeto a los derechos es el mejor instrumento. Cuando tienes un contrato, derechos laborales y pagas impuestos comienzas a ser ciudadano. Ser nacional, en mi opinión, es una opción del inmigrante.
    ¡Hombre, muchos exilados eran personas preparadas! Muchos científicos, artistas y profesionales españoles dejaron España porque aquí no podían desarrollar su carrera por falta de medios, ambiente, ilusión o apoyo.
    Por no hablar de la "capacitación" moral o el quedarse con la boca callada y una vida más tranquila. Opción realista.

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  5. hay un articulo super interesante sobre el tema de la inmigración en la pagina www.ciudadano.eu

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