La sospecha de entonces se acentúa y las autoridades rusas investigan la presunta caza de un oso amaestrado por el rey Juan Carlos.
La caza, mal que le pese a Larra, sigue siendo deporte de reyes, y también su dolor de cabeza (o el de los ciudadanos sorprendidos).
Vía Íñigo y Nacho
Y si la noticia se confirmara, ¿qué pasaría?¿cambiaría algo?
ResponderEliminar¿No se puede pedir recusación, amonestación o algo así en el Congreso al Jefe del Estado?
ResponderEliminarSi éste tipo es quien nos representa, nos está dejando a la altura del betún.
Yo digo que si el rey Juan Carlos tuviera el oso bien enseñado y bien vigilado no le hubiera pasado eso, así que ahora que se aguante.
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