El miedo y la hipocresía son la matemática de este teorema indigno.
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Siento discrepar contigo, pero no se puede comparar la valla de Melilla con el muro de la vergüenza de EE UU o, ya puestos, el de Israel.
ResponderEliminarEn este caso se pretende proteger una ciudad y a sus ciudadanos de la llegada masiva de personas con una situación irregular. ¿Te puedes imaginar a caso el caos que podría ocasionar, por ejemplo, en la sanidad local la llegada de estas personas? ¿Los melillenses tendrían que esperar días para que les recibiese su médico? Y no mencionemos el mercado de trabajo, la inseguridad ciudadana, las escuelas... Vamos, que Melilla se vería absorbida por Marruecos o por los subsaharianos.
No estoy de acuerdo, como ya he dicho, en comparar una valla con el muro de la vergüenza, porque no son lo mismo.
Uno quiere evitar la entrada ilegal de inmigrantes hispanos, la otra, proteger una ciudad española que lleva siglos en una situación comprometida.
Un saludo.
Eso debe ser parecido a lo que dicen los norteamericanos que integran las brigadas caza espaldas mojadas.
ResponderEliminarY seguro que también es lo que piensa Moratinos. Es que hay una diferencia: uno es una verja y el otro un muro. Hombre, para sutilezas...
ResponderEliminarhttp://www.jornada.unam.mx/2006/10/31/041n2mun.php?partner=rss
Juan, qué fácil es hablar así cuando no se detenta ningún poder.
ResponderEliminarA mi lo de lo inversamente proporcional me parece una ocurrencia buena para viejas beatas, no para gente que vive en el mundo real ¿dónde vives tu, Juan?
"Magnífico El Roto" dice.
ResponderEliminarO sea que es equiparable un muro con la finalidad de que la gente no entre a un muro para que la gente no salga.