Saturday, March 06, 2010

Más RTVE, por España y la democracia

El panorama audiovisual está alterado, muy alterado. La crisis de los dos años pasados, la reducción de beneficios de las grandes cadenas y su presión para aumentar la concentración televisiva, la indefinición de la televisión futura y la reestructuración de RTVE sin publicidad mientras el telestado autonómico continúa devorando recursos y espacio público inquieta a muchos, aviva frustraciones y lanza una nueva carrera de intereses.
Desde posiciones ideológicas e intereses diferentes, en pocos días coinciden dos críticas al nuevo modelo de televisión pública impulsado por el presidente Zapatero y su vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.
El catedrático Enrique Bustamante, uno de los sabios convocados en 2004 para la reforma de la televisión pública, publica en Le Monde Diplomatique un artículo en el que se queja de una reforma que "amenaza con degradar el espacio público democrático español para muchos años".
Y en El Confidencial, José Antonio Zarzalejos, ex director de ABC, se queja ahora de la liquidación de TVE, "un fraude político, no sólo para el electorado socialista, sino para la sociedad española en su conjunto, a la que se priva de un instrumento de culturización, información, programación digna y patrimonio intangible común".
Con los dos coincido en parte, aunque no me dejan de sorprender algunas afirmaciones de ambos.
Con Bustamante concuerdo en la necesidad de la definición y orientación a una función de servicio público que está muy lejos de cumplirse. Pero tampoco lo cumplía antes y la que propusieron los sabios en su informe nunca se desarrolló adecuadamente, a pesar de lo mal que sentaron a Bustamante mis críticas por un informe claramente insuficiente, como el tiempo y la voluntad política han demostrado. Críticas que coincidían con las otros miembros del comité de sabios de los que Bustamante también discrepaba por su convencimiento de la necesidad de una radiotelevisión pública fuerte, que no debería confundirse con grande.
Una idea de la que discrepo profundamente mientras el servicio público de radiotelevisión no sea más que un enorme instrumento de poder de la partitocracia.
Quizá él confiaba más en que la política seguiría sus recomendaciones. Mi escepticismo de entonces desgraciadamente se ha cumplido.
Con Zarzalejos coincido en la crítica a la voracidad de las televisiones comerciales y a un telestado autonómico que dilapida el dinero de los contribuyentes con una enorme falta de responsabilidad y menor transparencia. Televisiones como instrumentos de poder permanentemente utilizadas por los políticos para extender su dominio sobre la sociedad.
Pero discrepo de Zarzalejos de su visión de RTVE como un nuevo pendón de España. Ariete de una reconquista de competencias autonómicas que la derecha y algunos sectores de la izquierda agitan en los últimos tiempos. Una idea fundada en la utilización partidista de una gran parte de los fondos públicos y de la administración autonómica. Una acusación cuyas bases reales podrían solucionarse con una reforma unitarista y antiautonómica o con un giro federal que aumente la responsabilidad financiera de los gobiernos autonómos. Y donde seguramente podrían replantearse algunos problemas del café para todos fundacional del mapa autonómico.
Mientras las televisiones públicas no adelgacen para no invadir más espacio del necesario para el servicio público y ese objetivo no se redefina para adecuarse a las posibilidades de la era digital, todo lo demás sobra.
Otra cosa es la denuncia de una televisión comercial que 20 años después de su nacimiento confirma que es sólo un negocio, voraz como pocos, y que no cumple los mínimos requerimientos del servicio de televisión pública que también desempeñan.
Pero eso ya se sabía. Sorprenderse a estas alturas es haber vivido en la inocencia durante dos décadas.
La televisión pública no será realmente valiosa mientras no dependa de la ciudadanía y no del poder político ni de una enorme burocracia sindicalizada que ahoga muchas posibilidades.
Un servicio público en la era digital debe ser más abierto, responsable, participativo y eficiente de lo que RTVE o cualquiera de sus émulos autonómicos ha sido hasta ahora. Pero tampoco hay que ilusionarse. La televisión es poder y negocio, el epítome de la comunicación de masas. Y no parece dispuesta a cambiar ni siquiera cuando coloniza internet aliada con las telecomunicaciones y pretende acabar con la neutralidad de la red.
La ilusión de la gran revolución de Zapatero TV con una nueva televisión pública y más oferta y pluralidad se desvanece. Concentración, pelea por la TDT y la televisión de pago, y un sobrecoste de la TDT pagado por todos y muy lejos de las promesas de motor de la sociedad de la información proclamadas constantemente por el gobierno y sus responsables.

7 comments:

  1. Me ha encantado leer tu blog.Por favor,visitad el mio pinchando sobre mi nombre,gracias.

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  2. Me has ahorrado un post, porque me basta con comentar aquí.

    El informe de sabios fue un documento inútil hecho por gente que no había hecho televisión en su vida. Y lo siento por el Sr. Bustamente. Porque ponerse a pensar la televisión pública del siglo XXI sin hacer un serio análisis de comprensión de la sociedad digital es inviable. Mucha gracia me hace cuando al nombre privatización se le añade el apellido "salvaje": es un argumento ad hominem.

    Y no entender la digitalización es delictivo cuando uno está en la vida académica y que me perdone estos términos. Zarzalejos tampoco entiende nada y ya es llamativo que un ejecutivo proveniente del sector privado se queje de la ausencia de publicidad, cuando es la mayor competencia desleal que existe.

    Este gobierno ha suprimido la publicidad y va a comenzar a reducir presupuestos. Y digo este gobierno porque es quien marca las directrices y pone el techo presupuestario a RTVE. La solución jurídica de financiación es bastante precaria, pero como todo lo provisional, ya se cambiará cuando lleguen otros.

    El no-do hace mucho que se cerró. Su heredero es la televisión pública. Da igual el país que sea. Los gobiernos ya no tienen noticiarios de cine y nadie se le ocurre decir que existe una necesidad vital de presencia pública, Tampoco tienen periódicos y a nadie se le ocurre que funden uno. No veremos blogs comerciales pagados por los gobiernos, seguro.

    La televisión del siglo XX no volverá y, con ella, no volverá la televisión pública que en el imaginario de Bustamante y Zarzalejos, dos hombres analógicos, tendría que existir. La progresiva deriva al consumo ondemand e hiperfragmentado terminará con el sueño ese de la televisión pública "fuerte" que no entiendo lo que quiere decir: una televisión pública fuerte sólo lo es por influencia social y, en ese caso, termina en propaganda. Un modelo tan fragmentado en su propiedad como el PBS cumple mucho mejor el papel de protección de minorías televisivas. Pero veremos en qué queda.

    Si, como sucede en el texto, se dan las condiciones de red adecuadas, la presencia de los administraciones públicas haciendo vídeo y televisión, más si emulan el siglo XX, será un auténtico derroche y de una diferenciación imposible.

    Lo mejor que se puede hacer es privatizar las frecuencias. Lo verdaderamente salvaje es permitir que los mismos grupos sigan acumulando frecuencias. Y, si el mercado publicitario no da, que cierren, como en todos los sectores. A esa posibilidad, a la de ser como todo el mundo, Contreras lo llamó "salvaje oeste". Siempre que alguien les plantea la posibilidad de no ser una excepcion industrial, alguien viene con el salvajismo.

    Lo importante es crear un marco regulatorio para una comunicación distribuida, con eliminación de barreras de entrada y que dificulte el control de la información y la acumulación de poder que ha llevado el uso actual del espectro.

    Y el patrimonio audiovisual de RTVE a la filmoteca para su conservación y al dominio público para su uso.

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  3. si a esto le sumas que la direccion de RTVE se dedica a externalizar el trabajo a productoras( amigas de ZP ) y deja a sus trabajadores casi sin tareas debido a la masiva externalizacion, te da como resultado los planes que tienen ZP y sus secuaces sobre el futuro de la RTVE PUBLICA. RTVE HA TENIDO UN PARO DE 2 HORAS Y UNA HUELGA REIVINDICANDO QUE SE CUMPLA LO ESCRITO EN EL MANDATO MARCO, SE REDUZCAN LOS DIRECTIVOS EXTERNOS, SE AUMENTE LA PRODUCCION PROPIA Y SE DEJE DE CHUPAR DEL BOTE DE RTVE. EL CUAL SE ENCUENTRA VACIO POR LA MALA GESTION DEL GOBIERNO Y LAS PRIVADAS QUE VIERON EN RTVE UNA GANGA.

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  4. josé antonio zarzalejos nieto, ex director general de llorente y cuenca.......

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