Monday, April 12, 2010

Editores y autores olvidan a los lectores

"La entrada del sector del libro en la edición digital se está produciendo en España con cautela, aunque las previsiones apuntan a una entrada decidida del sector editorial a lo largo de este año y el próximo". Es la conclusión del estudio El Libro Electrónico, del Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio de Cultura.
Las conclusiones defraudan. Autores y editores no se preocupan por el lector y sus derechos, permanentemente obviados por una visión economicista del libro que no hace hincapié en la lectura, sino en la comercialización del libro como objeto.
Se preocupan de su negocio a corto plazo y olvidan que es más importante seguir teniendo lectores. Fomentar una economía de la afectividad donde los lectores se reconozcan y aprecien en los libros, con autores y editores antes de que huyan a otros mercados y actividades.
La segunda preocupación que surge es el escaso conocimiento de muchos editores y agentes del sector del libro sobre los cambios tecnológicos, de hábitos de lectura y su propia posición en el futuro del libro.
Sólo el negocio del libro, los derechos de autor y propiedad intelectual de los distintos agentes (editores, traductores, etc.) preocupa a un sector que reacciona tarde a los cambios.
El peligro es que la realidad les pase por encima y los arrolle, como ha ocurrido en otros sectores.

Por eso las alarmas de la Federación de Gremios de Editores de España sorprenden cuando alegan que las descargas de libros digitales les hacen perder 150 millones de euros. A muchos conocedores del sector les parece una cifra exagerada, fundamentalmente debido a la escasísima disponibilidad de libros en formato digital (la mayoría en pdf todavía), aunque una mayoría de esos títulos compartidos sean libros de texto y académicos.
Aún de ser ciertas esas cifras, rondarían el 4% de las ventas de libros en España, cantidad baja que debería animar a aumentar la oferta y a desarrollar nuevos modelos como los propuestos por Anele (editores de libros de texto) en el propio informe del Observatorio.
Los autores españoles percibieron además 22 millones de derechos de autor por copia privada en 2009 (43 millones un año antes), según las cuentas de Cedro.
Quizá sólo entonces se podría aprovechar que la afectividad y el hábito de compra de los lectores en España los predispone mejor al pago que en otros países, aunque quienes se declaran dispuestos a comprar ebooks son sólo un 13%, según cifras de los editores.

Sólo un 6% de las editoriales tienen su catálogo digitalizado y algo más de la mitad (56%) tiene al menos un 5% digitalizado.
Pero a fines de 2009 menos de la mitad de las editoriales comercializaban un 5% de sus novedades, el déficit fundamental de la edición de ebooks junto al precio de los títulos.
Editores, autores y comercializadores no se han puesto de acuerdo ni con el reparto de los derechos, ni con el precio de los libros, ni con el calendario de publicación y tampoco con las plataformas de venta.
Algunas de esas deficiencias son las que espera resolver la iniciativa de Planeta junto a Santillana y Random House Mondadori para crear una plataforma común de editoriales para la distribución del libro digital fundamentalmente a través de librerías con negocio on line, entre las que está bien posicionada la Casa del Libro, líder en la venta de libros a través de internet.
Anuncian una oferta inicial de 6.000 títulos para la próxima Feria del Libro de Madrid. Pocos si se tiene en cuenta que en 2008 se editaron más de 95.000 títulos, 82.400 de ellos primeras ediciones.
Los datos muestran la lentitud de la industria en adaptarse. Un problema ya sufrido en otros sectores y que ha provocado la aparición de nuevas empresas y plataformas que han arrebatado a las editoriales gran parte de sus beneficios, además de imponer sus políticas de precio y comerciales.

En cuanto al formato, el pdf es mayoritario:80% de los ebooks. El estudio indica su permanencia por dos años más frente al ePub, empleado ahora por una cuarta parte de los editores, por encima de formatos como los de móvil (Mobipocket) y otros, propietarios o abiertos, más cómodos y enriquecidos.
Una situación que demuestra la falta de consenso sobre formatos, interfaz del libro, distribución y comercialización. Pero también un miope análisis de los soportes y su futuro.
Muchos lectores y compradores de libros esperan señales claras del sector para decidirse por los soportes digitales. El retraso de la industria sólo beneficia a las inciativas que vienen de fuera, como Kindle, iPad o la lectura en móviles.

Sin acuerdo sobre el precio. El precio continúa siendo una batalla. Tanto por el negocio de editores, autores, traductores o distribuidores como por la participación de cada uno en los beneficios.
La mitad de las editoriales están de acuerdo en rebajar el precio del ebook respecto a libro impreso. La mayoría apuntan a una rebaja del 30% y son pocos los que como Luarna ofrecen libros a menor precio, 3,99 euros de media, y con más derechos de autor para los escritores: un 40% frente 8 o 10% de los contratos de edición comunes.

Sólo en las propuestas de Anele, especialmente importantes porque vienen de la patronal del libro educativo, se encuentran algunas ideas interesantes: pago por lectura o curso (como he defendido varias veces, alguna ante la propia Anele), venta fragmentada por capítulos o contenidos o suscripción a contenidos, colecciones o autores.

Por supuesto, ni rastro en el estudio de la consideración del libro y la cultura como procomún más que en el capítulo sobre la edición electrónica y la gestión de la propiedad intelectual en publicaciones universitarias y el open access, el acceso abierto a los resultados y contenidos de investigación.
Y se olvida que una gran parte de esos contenidos son financiados directa o indirectamente con dinero público, por lo que deberían gestionarse sus derechos de forma pública con alternativas más abiertas y menos onerosas tanto para su conocimiento como para su uso por la ciudadanía que los paga.

Pero la lucha por el control de los contenidos y el reparto de los derechos paraliza al sector editorial.
Fuera de la pelea queda el lector, que ve cómo los libros dejan de ser suyos en la nube (cloud computing), se convierten en intangibles donde ya no tiene sentido hablar de copias, y se cercenan sus posibilidades de usarlos y compartirlos de manera justa y sin objetivos comerciales.
Lo primero deben ser los lectores. Sin ellos no existen los libros ni su negocio.
Algunos autores ya anuncian una segunda oralidad o el fin del paréntesis de Gutenberg. La disminución de la creación sujeta a la copia, a la textualidad y corporeidad del libro con todas sus limitaciones. Un cambio perceptible claramente en el escenario digital y en la cultura popular.
Mientras editores y autores discuten el negocio, los lectores siguen ávidos de obras y se sienten cada día más alejados de esa falsa promesa de que la obra sólo existe con ellos.

Actualización: Hacienda niega la rebaja del IVA al 4% al ebook a no ser que se comercialice en soporte físico. Contradicciones de las viejas leyes para los nuevos mercados y medios.

9 comments:

  1. Pues para quien quiera descargarse libros gratis en internet yo les recomiendo esta página en la cual te puedes descargar libros sin derechos de autor en castellano, francés y español. http://www.gutenberg.org/wiki/Main_Page
    Lo de los editores es como lo de tantos otros negocios... Luego llegará Google que ya está en proceso de digitalizar todos los libros del mundo y querrán que Google comparta con ellos todo lo que tiene... Si es que no saben que en esta vida hay que estar con las pilas duracell todo el día...

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  2. La gente no paga por el contenido, paga por la distribución, así ha sido siempre, solamente que las llamadas "industrias culturales", atadas a viejos formatos de distribución, no lo admitirán. Hoy quien distribuye es Internet. De forma libre. ¿Por qué seguir pagándole el delivery a una industria que no me comprende y quiere obligarme a hacerlo, cuándo no lo necesito?

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  3. Cerca del 50% del precio de un libro es su distribución. El resto es el trabajo de hacerlo: escribirlo, revisarlo e imprimirlo.

    Un libro absolutamente gratis es un libro amateur: la persona o personas que lo han hecho comen de otra cosa. Eso no es malo.

    Lo malo es que los defensores de la libertad para el usuario quieran imponer un único tipo de escritor: el amateur. Yo preferiría que, con el cambio, mis autores preferidos cobraran de sus libros para que pudieran dedicar en cuerpo y alma a escribir sin tener que tener un segundo oficio por obligación.

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  4. Por supuesto que se les debería pagar a los autores, y de forma justa, pero hay otras maneras que el pago por cada copia (mescenazgo, concursos públicos, publicidad, trabajos derivados de la escritura, como la docencia). Quienes distribuyen también podrían buscar otras funciones que hacen falta, como hacer buenas recomendaciones o ser intermediarios entre contenidos y publicidad. Y de última, yo sé que muchos de mis autores favoritos han escrito sus libros sin pago alguno o por pagos miserables y no por eso los llamaría yo amateurs.

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  5. Por favor, pago por lectura no, es una locura. Sirva de ejemplo esta distopía: http://www.gnu.org/philosophy/right-to-read.es.html

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  6. El ministerio debería prestar atención a la estafa de los libro-fichas escolares. A los padres nos obligan a comprar los mismos libros para cada uno de nuestros hijos. El libro electrónico representa una amenaza para los ingresos provenientes de los cambios de contenidos continuos y los libro-ficha de los que se benefician las editoriales. Además, después tienen problemas año tras año con las entregas en septiembre para el inicio escolar. Basta ya de los sablazos de septiembre. Viva el libro electrónico.

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  7. Hola Juan,

    leo, en referencia a "El Libro Electrónico", que:

    "Cultura alienta a las gestoras de derechos de autor a cobrar por obras Creative Commons"

    http://www.itespresso.es/es/news/2010/04/14/cultura-alienta-gestoras-derechos-de-autor-cobrar-obras-creative-commons

    ¿Sabes si la información es veraz?

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  8. Mariana, tu igual que a los que criticas, diciendo como se debería pagar a los autores.¿Mecenas?, ¿Concursos públicos?, ¿Trabajos deribados de la escritura, como la docencia?... No lo pensais muy bien y en el fondo sois unos tremendos egoista.

    Entre todos seguimos manipulando al autor. Y diciéndole como tiene que escribir y cómo tiene que vivir y hacer.

    Entre unos y otros empobreceis la literatura.

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  9. No quisiera decirle a nadie cómo tiene que escribir y vivir, solamente son las alternativas que hoy en día se están proponiendo, y que siempre se han manejado. No propongo que no se pague a los autores, sino que se hagan visibles las oportunidades que exiten más allá de cobrar (una mínima porción) por cada copia de su obra. Y si copiar y distribuir tiende a cero costo, también quisiera ver eso reflejado en los precios de las obras. Creo que tanto los autores como los lectores deberían beneficiarse de Internet por igual.

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