Monday, July 12, 2010

Un beso de Mundial para el periodismo


Se acabó. España ganó el Mundial. Y el portero Iker Casillas lo celebró con un beso en pantalla a Sara Carbonero, su novia y periodista de Telecinco. Para muchos el mejor resumen de la alegría por la victoria. El beso de España, dicen algunos con esa grandilocuencia tan propia de las gestas deportivas. Para otros, uno de esos momentos estelares de la televisión que se repetirá hasta el infinito en las cadenas y en la web. Para algunos, el triunfo de la telerrealidad sobre el periodismo deportivo.
El papel de Sara Carbonero en la cobertura del Mundial fue polémico desde el inicio y criticado primero por la prensa británica -siempre ávidos de carnaza- y por el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González-Urbaneja.
Manifestaciones a favor y en contra se sucedieron con todo tipo de argumentos y ayer Casillas reivindicó su juego y a su novia con un beso espontáneo e inesperado.
Pocos momentos así ha dado la televisión y hasta muchos besos míticos del cine pueden quedar olvidados ante un momento que da para una película, al menos para una telemovie.
Casillas se lanzó y la reportera quedó descolocada. Ni Romeo declarando su amor a Julieta ante el mundo y la sangre irremediablemente condenada.
Gran momento.
Pero no exento de consecuencias para el periodismo deportivo, ese género contaminado de marketing, intereses comerciales y económicos de los propios medios. Un tipo de información emocional que ha llegado a su culmen con un beso.
Telecinco no quiso ni pudo esperar y al rato el beso ocupaba un lugar preferente en la web de la cadena, con versión del vídeo en Silverlight o Flash, las dos tecnologías utilizadas para retransmitir los partidos del Mundial en la web.
En el beso de Iker y Sara confluyen algunas tendencias de los medios y la información más allá del arrebato del capitán de La Roja.
Todo es telerrealidad. La televisión es así, su mejor baza es la retransmisión de la vida en directo. De la vida o de esa imitación que los propios realities crean y que se desmarca de los viejos cánones de la parodia o la sátira porque desdeña la crítica y se mece en la complacencia y el negocio.
La vida publicada. La vida privada es cada vez más pública. Esa tendencia que avanza en las sociedades posmodernas es imparable. Encuentra vehículos y transmisores en los medios tradicionales o internet y se hace masiva en las redes sociales.
Mitos humanos, metrosexuales. El gesto de autoafirmación de Casillas tiene mucho más que ver con la adrenalina y la emoción de la victoria que con las identidades de dominio público en la red social.
La reivindicación de la pareja después de su exposición a medias oculta, pero también explotada por todos los implicados muestra el poder del marketing, las debilidades y el misterio de las emociones. Aventura esta época de hiperrealidad -por impostada que sea- alternativa al reinado de parejas de diseño como las de David y Victoria Beckham y mejor interpretada por esa fusión denominada Brangelina (¡qué gran marca!).
No veo en Casillas el héroe fashion de Beckham ni en Carbonero (por ahora), la descarada planificación de Victoria Spice Adams (que me corrija Bob Pop, si acaso). Habrá que esperar.
El periodismo es otra cosa. Parezca lo que nos parezca el beso de C&C, el periodismo sale maltrecho. El negocio, boyante.
De romances y aventuras entre fuentes y periodistas se puede llenar una enciclopedia. En España algunos son muy recientes y su senda habitual ha sido la salida del periodista del trato directo con el objeto del deseo o del amor.
Casos hay de cambios de sección y cobertura profesional y hasta otros de renuncia al periodismo para recatarse en gabinetes de comunicación y otros puestos no informativos, aunque sea con ayudita de los medios o del más poderoso de la pareja.
Sara Carbonero ha seguido pegada al palo de la portería y con el micrófono listo para las entrevistas tras los partidos. El beso era casi inevitable. La furia de la Roja perdería brío sin ese donjuanismo tan patrio y pegajoso.
Nada que ver con el periodismo. Esto es espectáculo. Esto es televisión. Sin más. A lo mucho, aquel infotainment tan denostado tiempos atrás.
Que nadie se rasgue las vestiduras. Tampoco exégesis y exageraciones. Los actores son mayorcitos, están acostumbrados a estar ante los focos y saben a qué juegan. Los que cuidan del negocio sonríen.
Lo mejor del beso es su espontaneidad. Su realidad carnal de aquel humano, demasiado humano que Nietzsche recordaba cuando decía que la piel del alma son las emociones y pasiones envueltas en vanidad.

10 comments:

  1. Y tu bien que aprovechas el tema del día para dar unas visitillas a Periodistas 21. Todos nos corrompemos. En todo caso, medio interesante el post.

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  2. Excelente, amigo. Yo agregaría que todo el campeonato mundial fue una carrera para ver quien se desnudaba más; desde el twitter de Forlán usado como una fuente informativa por los periodistas, pasando por las promesas de felatios multitudinarias de actrices holandesas de poca monta, hasta el desnudo del mismísimo Maradona si era campeón. Por cierto que hay excepciones como la sensatez de los Del Bosque o Tabarez.
    Antonio Ladra

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  3. A ver qué dice ahora Urbaneja. Si en lugar de soltar burradas, se informara de dónde pone la Fifa a los periodistas (detrás de las porterías), quedaría mejor.

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  4. Interesantes tus ideas, hacen reflexionar. No obstante, no hay por qué entrar en un pensamiento tan demagogo. Es cierto que trabajo y sentimientos no deben mezclarse, y que ese beso llenó de gozo a los titiriteros de telecinco, pero también lo es que, a veces, no pasa nada por dejar lo políticamente correcto a un lado, aunque sea por un instante.

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  5. Excelente lo de Iker, se queda sin palabras y va por el beso, un grande!

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  6. Interesante post no obstante la información deportiva dejó de ser periodismo hace mucho tiempo. Hoy ha entrado a la esfera del espectaculo y lo de Sara Carbonero lo confirma..
    :)

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  7. A mi me parece que con todo esto sólo se están sacando las cosas de quicio. Creo que fue simplemente el beso del mejor portero del mundo y recién ganador del Mundial a la mujer de sus sueños, que es la guapísima entrevistadora. Hay que separar corazón de trabajo, sí, pero recuerden que el beso lo dio él (que estaba de celebración) y ella ¿qué iba a hacer? De todas formas tampoco está nada mal mostrar unos sentimientos de una forma tan sana y tan natural. Afortunadamente Iker ha demostrado en numerosas ocasiones que es una gran persona ¿ha hecho daño a alguien con esto? El daño lo hacen las bofetadas (físicas o verbales) nunca los besos. Iker y Sara, os deseo lo mejor

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  8. Me encanta este último comentario: sencillo, pero dice mucho más que los largos posts

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  9. cada quien a vivir su vida de lo mejor y dejar vivir que viva el amor con besos y besos y besos

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  10. Este El País tendrá mucho más difícil su futuro. Pero no por internet o por la caída de la difusión, sino por la profanación y el malbaratamiento del periodismo. Por la ruptura de esa conversación interna y con el público sin la cual un diario no es más que una hoja volandera.
    Junto a la repetida frase de Miller siempre gusto de citar la no tan conocida de Walter Lippmann: "La calidad de las noticias en la sociedad moderna es un índice de su organización social".

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