Sunday, February 13, 2011

Operación Goya

Los Goya, la gran fiesta del cine español, llega engalanada con la polémica ley Sinde, la renuncia del presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, por su comprensión postrera de la oposición a esa ley y los malos resultados de taquilla.
La recaudación ha bajado en 2010 y las películas españolas han logrado menos de 77,5 millones de euros, la peor butaca desde el año 2000.
Los internautas han lanzado la Operación Goya para protestar contra la ley antidescargas. Directores, productores y actores entonan su sempiterna letanía de quejas.
Pero la ficción del cine no dejará que se embarre la alfombra roja y sus lujos, desplegada esta vez en el Teatro Real a la espera de las limusinas. Demasiado lujo para tan poco negocio y para ser tan malqueridos.
Es la gala de la división entre los propios cineastas y con el público. Lujo y escotes no la disimularán. Cuanta peor taquilla y menos aprecio del público, más fiesta. Cuando la crisis aprieta, más focos, más escenografía, más espectáculo. That´s entertainment!
Al cine le falta humildad y le sobra ego. Más realidad y menos ficción, al menos en las cuentas. Cuando la recaudación en taquilla cae muy por debajo de los 121 millones de subvenciones estatales y autonómicas recibidas en 2009, y más aún de los 197 millones de euros invertidos por las televisiones (datos de 2008, los últimos del Ministerio de Cultura), más que fiestas la Academia del Cine debería dar explicaciones.
Las televisiones, obligadas por ley, y las subvenciones públicas forman la economía del cine español. Entre las dos salvan las cuentas. El mal principal es la falta de conexión con el público. Los fastos desaforados, con abundante presencia de políticos incluidos, no ayudan al público a sentir este cine como suyo. Y sin emoción el cine es aburrimiento.
Con tan poca taquilla al cine debería preocuparle sobre todo tener más pantallas de exhibición y hacerse querer. Con sus precios y limitaciones exageradas para la exhibición en nuevos medios como el vídeo bajo demanda o el streaming en internet va en contra de los hábitos de los consumidores. Aumentando la persecución tampoco lograrán más atención ni cariño. Pero es más cómodo quejarse y reclamar más subvenciones y publicidad sin crítica.
Menos ego, más modestia en la producción, menos galas y menos soberbia. Elementos para que el cine empiece a ser de todos y la división sea sólo qué pantalla se prefiere, en casa o en las salas. Y no esta repetida cruzada de los que viven del público contra quienes les pagan.

Columna para Estrella Digital

5 comments:

  1. Roberto Carbajal2/13/2011 6:58 PM

    Absolutamente de acuerdo. Está demostrado que si el producto es bueno el público responde. En España la industria del cine copia la gala hollywoodiense pero no la forma de producir un éxito. Y mira que las películas americanas son cada vez peores... En fin, menos llorar y más estrujarse el coco, que talento hay de sobra en nuestro cine. Y adiós a las subvenciones, que adormecen las neuronas y llenan los estómagos. Un saludo.

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  2. Organizar una gala de autobombo con dinero de todos los ciudadanos: 1,2 millones de euros. Anonymous reventando los Goya con presupuesto cero: no tiene precio

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  3. georgesbovary2/14/2011 10:35 AM

    La clave la ha dado De la Iglesia en su discurso, el cine es tal porque se tiene un público, sin él no existe tal arte. Los cineastas con un empeño loable y una visión reducida de la realidad han dispuesto de los medios equivocados para, -¿qué?-, ¿obligarnos a ir al cine...? Es de todo punto absurdo, aún no saben que los hábitos de consumo han cambiado. Lo que tampoco saben es que han dotado al gobierno de turno de un instrumento con el que controlar la red. Un control donde no hay garantía alguna. Es chocante comprobar como EEUU va coartando el desarrollo de cualquier industria nacional de entretenimiento para poder consumir sus contenidos. Se presiona a países terceros para que impongan leyes que no imponen para sí por intervencionistas y, al tiempo, dotan de la infraestructura para poder ver esas películas de forma "ilegal". Si quieres ver una película en cinetube por ejemplo es chocante que el pago puedas realizarlo a través de PayPal EEUU.

    Sería paradójico que se cerrara por ejemplo la página de una película crítica con el gobierno de turno amparándose en la violación de derechos de autor. Como lo es el hecho de que los manifestantes adopten la imagen de un personaje de cómic que el cine ha llevado a convertir en símbolo :/

    Cuánto empeño y que flaco favor nos están haciendo. La gente del cine, como tantas otras, prefiere ponerse la venda en los ojos y, aferrado a convicciones, negar la realidad.

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  4. De acuerdo con el post. Hace algún tiempo escribí algo en esta línea que os invito a leer aquí:

    http://observadorsubjetivo.blogspot.com/2010/07/por-que-hay-que-subvencionar-el-mal.html

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  5. Como en otros ámbitos de la vida y en otros sectores coincido plenamente con tu comentario: "... al cine le falta humildad y le falta ego."
    El cine español está desperdiciando una oportunidad única de transformarse, de reconocer sus fallos y apostar por la independencia, la innovación y la calidad, pero para eso deberían sentir que compiten por algo o por alguien. (generalizar es tremendamente injusto, es evidente que hay excepciones, pero son eso, excepciones)

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