Monday, March 14, 2011

Torrente arrasa


Torrente 4. Lethal Crisis, la caspa en 3D de Santiago Segura arrasa en la taquilla. Más de un millón de espectadores y 8,2 millones de euros de recaudación que podrían superar los 23 millones en total, según algunos cálculos. El mejor estreno español de la historia y el cuarto de todo el cine. Dos de cada tres personas fueron a ver Torrente el día del estreno y la cuota de pantalla del cine español se ha disparado al 57%.
Seguirá la discusión sobre si Torrente sigue la senda del esperpento, de Berlanga y otros grandes como los guiones de Rafael Azcona o el teatro de Jardiel Poncel. Si es más landismo o la superación de la caspa y la españolada o un aullido cutre y cínico como el de El Víbora en otros tiempos.
Pero en taquilla es oro.
Y la crisis del cine parece disiparse con la banda sonora de la ley Sinde y las disputas sobre la financiación pública mientras se suceden los lamentos por los recortes en el programa Media, una inversión de 1.700 millones en cine europeo en 20 años.
Pero los datos de taquilla son claros: el cine comercial triunfa, mejor si es comedia y con famoseo en el reparto, más que grandes actores. Ocurre en Alemania con Kokowääh o en Italia con su larga tradición de comedias y Manuale d'amore 3 o La vita facile.
Detrás del éxito hay algunos detalles para avistar este cine taquillero:
Una marca convertida en franquicia. Por la cuarta y sumando. Torrente es un personaje hecho saga, construido a la espalda de una tradición cutre que hereda y explota.
Con una productora a la medida, Amiguetes Entertainment, de la que es patrimonio y negocio principal, según las cifras de Box Office.
Respaldada y lanzada con un fuerte apoyo promocional de una gran televisión. Antena 3 ha apostado todo por Torrente. Su empuje promocional y su respaldo financiero son su espina dorsal.
Promoción, promoción, promoción. Por todos los lados, de la televisión a los premios Goya, pasando por Twitter, Facebook, Tuenti o las aplicaciones para iPhone. Pero sobre todo Santiago Segura omnipresente, marketiniano, desvergonzado. Conjurado para vender su película allá donde va. Convencido. Y ahora en 3D, más pegajoso y repelente.
Y muchos elementos de la telebasura reunidos en la gran pantalla.
En otras palabras: industria, cine comercial en su máxima expresión, sin complejos. No será una obra maestra, pero factura y recoge muchos años y películas de experiencia.
Guste o no, Torrente es un fenómeno comercial. Nadie lo puede negar. Lo que sí vale la pena es discutir si este es cine que se debe financiar con dinero público y cómo. Con préstamos y ayudas orientadas a la industria o a la realización de obras encuadradas en eso que se suele llamar cultura.
Si la frontera es tenue en toda la cultura popular, quizá el cine comercial es el mejor ejemplo de un debate sin cerrar.

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