Saturday, September 24, 2011

El sábado previsible de El País

El País estrena oferta sabatina con un ojo puesto en las mujeres y otro en la publicidad del lujo y las grandes marcas, apoyada por un aumento en el precio del diario a 1,50 euros. Pedro J. Ramírez se alegra en Twitter de una apuesta previsible.
Cada vez que El País afirma que revoluciona algo reafirma la previsibilidad de un diario que sigue ahora la estela de Financial Times, The Wall Street Journal o The New York Times y sus productos de estilo de vida y lujo.
Para ello cuenta con la colaboración de Conde Nast en S Moda -con una web más interesante que la revista- y define la Revista Sábado como una disección de "las entretelas del poder, la fama y sus protagonistas". O sea, que podían haber firmado un acuerdo con Vanity Fair o con el propio Hola, la versión más castiza del corazoneo del poder.
Previsible y a lo seguro. Fórmulas contrastadas y queridas por los anunciantes que tanta falta hace recuperar y por algunos lectores.
S Moda remeda a Yo, Dona y se eleva en perfil por encima de Mujer Hoy (Vocento).
Revista Sábado evita entrar al choque con La Otra Crónica, una visión más canalla y descarnada del corazón donde El Mundo ha perpetrado algunas fechorías contra personajes públicos y políticos.
El País apuesta por el elitismo y el poder. Los formatos están probados. La pregunta es si el diario líder elige bien al quedarse con una parte de su público interesado en esos temas mientras quizá vuelve a separarse de otro más comprometido con los viejos valores de un diario que nunca se ha dejado de reivindicar como progresista.
¿Es S Moda la revista adecuada para estos tiempos de crisis y estrecheces?
¿Es Revista Sábado la mirada pertinente hacia el poder y sus personajes en tiempos de deslegitimación, descontento e indignación?
El País responde con su oferta y una perspectiva que vuelve a situar al diario al lado del poder y lo institucional. Sin resquicios para la imaginación ni las nuevas ideas.
Los datos medirán la eficacia económica de la apuesta. Desde el periodismo, de revolución, nada. Más de lo mismo.

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