Friday, February 17, 2012

¿Cuántos diarios sobrevivirán en 2012?


Los diarios han perdido un 8% de sus ingresos en 2011 y superan por muy poco los dos mil millones de euros de facturación. Una caída de casi mil millones respecto a 2007, cuando facturaron 2.980 millones. La publicidad ha descendido un 13% y los ingresos de difusión otro 6%, según las cifras de los editores, Deloitte y el mercado publicitario. La caída de casi a la mitad de la publicidad convencional no se ha compensado con los ingresos digitales: sólo 125 millones (12% de la facturación publicitaria). El total de los diarios ha conseguido un beneficio operativo de 42,8 millones de euros, casi la mitad que en 2010 y muy lejos de los 327 millones de 2007.
¿Cuántos diarios resistirán 2012 con una previsión de otro descenso del 8,7% en publicidad y la difusión en caída libre?


Si los periódicos no se reinventan en el mercado digital, el futuro será sólo de unos pocos. Los diarios nacionales perdieron el 7,45% de la venta de ejemplares. La prensa regional resistió mejor que en 2010 y cayó un 4,7% en difusión.
Los diarios hn reducido su audiencia hasta un tercio de la población, algo más de 14 millones de personas. El público de los diarios digitales es todavía algo menor, 10,7 millones de personas, que llegarían hasta los 21,6 millones de usuarios únicos (comScore).
La prensa se ha lanzado a los móviles y las tabletas en busca de nuevos soportes y audiencias. Kiosco y Más es la apuesta de la mayoría de la prensa frente a la iniciativa de Unidad Editorial con Orbyt, que no cumplirá sus previsiones pese al esfuerzo promocional.Por ahora los resultados son escasos para los dos kioscos digitales, como en otros modelos de pago introducidos en otros países.

En Estados Unidos, The New York Times ha alcanzado 324.000 suscriptores digitales frente a 537.500 de The Wall Street Journal. En Gran Bretaña, The Times ha logrado 120.000 y Financial Times supera los 230.000. The Economist reúne 400.000 suscriptores digitales, con 300.000 de ellos también abonados a la edición impresa.
En ninguno de los casos de la prensa generalista los suscriptores digitales compensan la caída de la difusión en papel ni la pérdida de ingresos publicitarios, aunque ayudan a sostener las cuentas. Sólo Financial Times, WSJ y The Economist consiguen buenos resultados.

Para la prensa generalista y deportiva en España hay pocas opciones. Los diarios de información general han perdido un 5% de ingresos por difusión y un 12% por publicidad. La publicidad ha huido de los deportivos, un 18% menos, y la venta de ejemplares cayó un 9%. Los económicos pierden un 7% de venta de ejemplares y son los únicos que aumentan un poco la publicidad, un 1%.
Con los recortes de este año y la vuelta a la recesión, unida a un fuerte descenso de la inversión publicitaria de las administraciones públicas, la pervivencia de muchos medios es incierta y seguramente será un año en el que muchas cabeceras dejarán de existir.


El problema está en desarrollar un modelo de negocio completamente diferente. La información es un producto premium, tanto en costes como en demanda, pero la audiencia sólo está dispuesta a pagar precios muy bajos y la mayoría se conforma con la abundante oferta gratuita.
En países pequeños, como Eslovaquia y Eslovenia, proyectos como Piano Media proponen erigir un sistema de pago nacional para toda la prensa, pero los resultados aún son modestos e inciertos.

Los nuevos soportes son la gran esperanza. En España se calcula que existen ya 14,8 millones de smartphones y 900.000 tabletas (la gran mayoría iPad). Junto a 1,1 millones de televisores conectados, son los aparatos de la convergencia digital. Pero las aplicaciones de pago para la información no están entre las favoritas de los usuarios aunque los consumidores más intensivos son quienes más las utilizan y quienes están más dispuestos a pagar por los contenidos.

El nuevo problema para los medios es elegir entre dos ecosistemas: iOS de Apple, que en breve extiende a los ordenadores sus capacidades con su nuevo sistema operativo OSX Mountain Lion, o Google, aún dudando entre Android (móviles) y Chrome (ordenadores). La audiencia se divide otra vez como en la vieja guerra Apple/Microsoft pero el impacto en el negocio es mayor cuando los medios vuelven a depender del soporte y del sistema de distribución.

La reinvención del negocio de los medios pasará este año por nuevos recortes de personal, como ya está ocurriendo en El Periódico de Catalunya, favorecidas por la reforma laboral y sus ventajas para la movilidad funcional, las rebajas de sueldos y el despido. En 2011 los diarios redujeron un 2% sus gastos de personal, 11,8 millones de euros, lejos de los 120 millones de 2010, el año de mayores ajustes laborales hasta el momento.

El nuevo modelo de negocio no estará muy lejos de la doble venta tradicional: contenidos y publicidad, a los que debe sumar nuevas fuentes de ingresos como ecommerce. Una gran diferencia es que en el negocio de papel el soporte y la cadena de distribución la controlaban los medios (difusión en papel, frecuencias en televisión o radio), mientras ahora está en manos de las telefónicas y sobre todo de los dueños de las nuevas plataformas sociales y de aplicaciones.
El futuro pasa por un modelo SoLoMo: social, local y móvil (convergencia 2.0), pero multiplataforma; con ingresos de pago más por el acceso que por los contenidos. A través de suscripciones, individuales o en grupo (como en la televisión de pago), pero con una gran necesidad para casi todos los medios de multiplicar los ingresos publicitarios, de marketing directo y ecommerce.
Los ingresos de pago serán pequeños porque los usuarios demandan precios baratos y accesibilidad en todas las plataformas y dispositivos. El gran desafío no es correr en el desarrollo de modelos de pago, sino aumentar la facturación publicitaria -pese a la crisis- con una estrategia que pasa por el móvil primero, donde se dan las mayores oportunidades para crear nuevos negocios de geolocalización, ecommerce y marketing, tanto directo como social.

Las redacciones serán más pequeñas y distribuidas (descentralizadas), abiertas y sociales, con periodistas convertidos en nodos de la red social con sus marcas personales. Sin el desarrollo de más negocio el ajuste profesional sólo produce una erosión que acaba por dejar a muchos medios sin capacidad de producir contenidos de calidad.
2012 no será un año más. El fin de la era de la prensa se acerca.

11 comments:

  1. "Las redacciones serán más pequeñas y distribuidas (descentralizadas), abiertas y sociales, con periodistas convertidos en nodos de la red social con sus marcas personales".

    Estoy de acuerdo con eso, Juan. Si le sumas todos los demás datos y cifras que citas tan bien documentadas, mi pregunta es ¿es necesario que los medios sobrevivan? Es más, ¿son necesarias las redacciones? Bajo el prisma de la supervivencia del periodismo, ¿por qué (a ambas cosas)?

    Abrazo!

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  2. Sin medios no hay periodismo, Pau. Otra cosa es que tengan que ser distintos.
    Las redacciones son el primer escalón de la inteligencia colectiva y profesional para los periodistas. La cuestión es que además de los cambios citados tienen que convertirse más en unidades creativas, de criterios y pensamiento, y no tanto en equipos de producción.
    La producción seguirá estando concentrada en las redacciones, donde la tarea de edición es cada vez más necesaria, además de responder a todas las necesidades de multiplataforma, interfaces y equipos.
    Pero insisto, la autoedición ha dejado un peso excesivo de la producción que hay que aligerar al tiempo que se gana capacidad periodística y creativa.
    La redacción debe ser un software y una aplicación periodística, no un mero sistema de producción.
    Pero además muchas tareas de multiedición, marketing y socialización funcionan mejor sin son asumidas desde la redacción, concebida como un sistema de respaldo al trabajo de cada periodista.

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  3. Juan, como redactor en activo de un periódico, sigo viendo el mismo problema: la mentalidad. El problema no son las tecnologías, ya están ahí, y muchos de los redactores, tanto jóvenes como veteranos, saben manejarlas. El problema no es que sepamos, seamos conscientes, de la necesidad de reinventar el negocio. El problema es que seguimos pegados como lapas a las redacciones tradicionales, centralizadas, pressencialistas y encerradas en sí mismas, y de ahí no hay quien nos saque. Es, si me permites la ironía, pretender montar un ferrari con las piezas de un 600. Se nos llena la boca con la tecnología y sus 'inmensas' posibilidades de futuro pero, eso sí, pretendemos pasar la mayor parte del tiempo con el culo bien sentado en la silla, mirando una pantalla, esperando que las noticias y los datos nos vengan de la red, del correo, del teléfono, saliendo ocasionalmente del cubil para cubrir una convocatoria que también nos ha llegado por el e-mail. En definitiva, que en muchas redacciones de prensa escrita, hemos seguido el camino inverso a la lógica: en vez de adaptarnos a la tecnología, hemos pretendido que la tecnología se adapte a nuestro rollo de siempre, sin cambiarlo más que lo justito para ir tirando. En el camino, hemos degradado el producto, porque nos hemos olvidado de que las noticias no las crean las bases de datos, los boletines o las estadísticas y comunicados, sino las personas, que viven y trabajan más allá del redil de nuestras redacciones; hemos perdido el control de la agenda, porque es mucho más cómodo sentarse cada mañana a ver que te convocan por el correo y hemos perdido al lector, que se ha cansado de consumir productos cada vez más clónicos y que solo se diferencian entre sí por la cabecera y las columnas de opinión. Somos como los maquinistas del Titanic, intentando mantener nuestras viejas calderas mientras el barco que antaño creímos insumergible se hunde, derechito al fondo. Y ahora, todos, editores, directores, redactores y demás trabajadores, nos preguntamos en donde estaba el fallo, con lo listos que habíamos sido hace unos años. Pues bien, Juan, el fallo somos nosotros. Ni la tecnología, ni el modelo de negocio, ni nada de lo que se ha hablado en todos estos años. Somos nosotros, que por pura ceguera hemos convertido un negocio que llegó a ser muy rentable en una monstruosa máquina de perder dinero. Nosotros, y nadie más.

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  4. Juan, muy interesante análisis, lo utilizaré en clase :)

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  5. Eso es muy dificil de que cambie ya que con al tecnologia que avanza desplaza otras cosas

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  6. Anónimo ha dicho claramente lo q pensamos la mayoría de periodistas. El barco esta tocado de muerte y hemos dudo nosotros quienes lo hemos matado. Tanto mirarnos al ombligo, tanto creerse cojonudos, la mejor profesión del mundo... y nadie nos lee. Lo peor: a nadie le importa!

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  7. Gracias por el buen resumen.

    Un análisis alternativo es el de oferta y demanda a ambos lados de la relación tradicional: atención del lector y necesidad de información. No tiene sentido aspirar a que el usuario pague por cualquier contenido cuando ya no encuentra el momento para consumir su dieta diaria de RSS (en la que abundan múltiples fuentes completamente ajenas al "periodismo" y en ocasiones superiores en calidad, lenguaje o autoridad). El contenido sujeto a pago tendrá una prioridad cero.

    La excepción a esto se produce cuando hay más demanda de ciertos contenidos (tiempo disponible para ellos, por tanto) que oferta. Este puede ser el caso con el análisis no dependiente de la inmediatez de la noticia (The Economist), la información muy especializada y cualificada (All Things Digital, WSJ), el trabajo de investigación o el ámbito local. Obviamente no existe una línea roja claramente demarcada sino que cada medio debe aprovechar los datos a su alcance para tomar una decisión vital (o pasarse a esta lista: http://newspaperdeathwatch.com/).

    Por último, el medio tradicional cuenta una importante ventaja como punto de partida: el respaldo de su marca a la autoridad en la selección/comisariado de contenidos y la producción de materiales de alto valor añadido (investigación, análisis). Otra cosa será que con ello se pueda sustentar a una redacción del siglo XX.

    Aunque la mona se vista de iPad...

    Aquí el análisis que acabamos de publicar sobre este tema (libro blanco: http://www.divisadero.eu/industry-report-future-of-the-press.html). Por si aún os quedaba tiempo para leer más cosas :)

    Saludos

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  8. Anónimo, Silvia, totalmente de acuerdo con vosotros. Y, la salida, también es nuestra. Ya basta de llantitos y de pedir subvenciones.

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  9. De acuerdo con Anónimo. Cada vez más profesionales lo dicen: la solución es devolver la CALIDAD al periodismo. Hay que recuperar la confianza de las personas. Lo demás, a mí parecer, es secundario.

    Esta semana escribí un reportaje sobre el periodismo sin ánimo de lucro como solución a la crisis (pulsa sobre mi nombre si quieres leerlo). A mi parecer la independencia es la base de la información de calidad. Deberíamos pensar en esta profesión como un servicio público y no como un negocio.

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