Wednesday, December 26, 2012

El discurso del rey refleja la erosión monárquica


El discurso de Nochebuena del rey refleja la erosión monárquica y la caída de su credibilidad entre las generaciones que no vivieron la Transición. La alocución televisiva de Juan Carlos I perdió 244.000 espectadores respecto a 2011 y dos millones en la última década (pdf). La pérdida de atractivo del discurso del rey se acentúa desde 2009: sólo en tres años ha perdido un millón de televidentes a pesar de ser casi imposible poder ver otra cosa con la retransmisión simultánea en 30 cadenas de televisión, incluidas las autonómicas.

Con 6,921 millones de espectadores y una cuota de audiencia del 64,4%, el mensaje real muestra el crecimiento de la desafección por la monarquía y la falta de interés en la ambigua y poco comprometida palabra real a pesar de ser el discurso tradicional del jefe del estado.
La erosión de la monarquía crece acentuada por la imputación por corrupción de Iñaki Urdangarín, marido de la infanta Cristina, y los traspiés cinegéticos, políticos y morales del rey.

La España más joven es cada vez menos monárquica a tenor de los índices televisivos. El seguimiento del discurso cae más de 12 puntos entre los menores de 44 años frente a los mayores de esa edad. Entre los mayores de 64% la cuota de audiencia llegó en 2012 al 79%, cae al 65,6% hasta los 45 años y registra menor audiencia adulta entre los 25 y los 44 años, con un 52,8%, donde se concentra la caída de audiencia.
Por autonomías, Baleares (49%) y Canarias (54,3%) son las de menos espectadores. Cataluña y Euskadi registran una audiencia del 57,7% y el resto están por encima hasta el 79,6% de Castilla y León.

Es interesante también analizar cómo se reparte la audiencia entre las cadenas, una dinámica que aporta algunas tendencias sobre el interés y atención de las palabras reales.
TVE pierde 7,4 puntos de audiencia sobre la retransmisión del discurso de 2011 y más de seis respecto a 2010.
Por contra, las grandes privadas ganan 2,1 puntos en el caso de Telecinco y 4 en Antena 3 respecto a 2011. Las dos se sitúan sólo ligeramente por encima de la audiencia media del día frente al crecimiento de seis puntos de TVE1 (de un 12,4% de audiencia media a un 18,1% del mensaje).
La conclusión, a la que se suman los resultados de La Sexta, de las autonómicas y de las temáticas es que una parte del público prefirió una alternativa a la de La 1 con menor interés en el discurso y más en otros programas.
TVE concentra históricamente la audiencia más comprometida con la información y las declaraciones institucionales, por eso crece tanto la audiencia en el discurso mientras el resto de cadenas se mantienen mucho más cerca de sus medias.

Los datos reafirman la pérdida de credibilidad y de interés en la monarquía, como reflejan los estudios del CIS, que han dejado de preguntar por la confianza en la corona después del crecimiento de los malos datos.
La nueva estrategia de imagen, con un soberano de pie y en su despacho frente a la hierática locución de anteriores años y la distribución por YouTube del discurso, no esquiva la sensación de una realeza que habla pero no escucha y cada vez más alejada del pueblo.
Este fue el primer año en que el discurso se publica en todas las lenguas del estado, aunque el monarca sigue sin pronunciar al menos una parte sustancial de sus palabras en los idiomas oficiales que no son el castellano.

El discurso del rey con el retrato de Felipe V al fondo, todo un guiño a Cataluña como ya había expresado en su primera carta, estos días destacada de nuevo en la web de la Casa Real.

3 comments:

  1. Viendo el retrato de Felipe V detrás de Juan Carlos se puede entender como "aprecia" a los catalanes. Los medios catalanes ni se enteraron. Así está el periodismo.

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  2. Efectivamente, es una de las cosas que me sorprendió al no encontrar ayer en los comentarios de los medios. Incluyo la foto y la renovada alusión a la primera carta en contra del soberanismo.

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  3. Quizás se deba a que el cuadro no es de Felipe V; la primera impresión mía también fue esa, sin embargo, el cuadro es de su 4º hijo Felipe, el duque de Parma. De cualquier modo no parece muy afortunada la elección de este cuadro en los momentos tan delicados con el pueblo catalán. Un saludo

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