viernes, noviembre 30, 2012

Credibilidad y transparencia: debilidades del informe Leveson

El informe Leveson sobre la prensa británica (resumen) está escrito por un juez y se concentra en la prensa. De eso derivan sus principales debilidades: exceso de legalismo y falta de visión integral de una sociedad de la información abierta, donde todo el mundo comunica y la privacidad se publica.
Las recomendaciones para formar un nuevo organismo regulador independiente de políticos y periodistas dejan a la propia sociedad y a los medios digitales al margen. Un escenario imposible cuando la digitalización multiplica la información y la propia vida se publica. Esos medios aportan también algunas herramientas para la autorregulación ética de todos.
El juez Leveson sufre la misma miopía digital de una gran parte de la prensa. Su declaración de la imposibilidad de regular internet (págs. 164 a 179, volumen 1), la diferencia cualitativa (periodística) y cuantitativa (audiencia) que establecer entre prensa y medios en internet, unida a la afirmación de que la red se mueve en un "vacío ético" son argumentos del siglo XX. Muy lejos del presente y el futuro de una sociedad digital.

El periodismo, sea cual sea su naturaleza y soporte, no necesita más regulación que las leyes comunes: penal, civil, mercantil, protección de datos, etc. La mejor ley es la menos intervencionista y la que más rápido y con eficiencia actúa cuando es necesario.
Ahí es donde está la debilidad de la justicia. A menudo contaminada por los poderes y su influencia y relación con algunos medios. Otras por la falta de adecuación a una sociedad moderna que requiere una justicia más rápida y eficiente. Y a veces por la diferencia de criterios entre jueces sin una jurisprudencia clara.
Ninguna reparación es posible cuando pasan cuatro o cinco años desde la denuncia de los hechos.

La principal responsabilidad del periodismo es social y democrática. Por eso requiere exigentes criterios éticos en la industria, la profesión, la práctica y un consenso directo y transparente con el público.
Nadie queda excluido de esa responsabilidad, papel, audiovisual, digital, etc. La ética no tiene soporte. La responsabilidad no está en un papel ni en una pantalla, sino en la relación entre quienes informan y opinan y quienes reciben, leen o ven sus mensajes.
La pérdida de la credibilidad del periodismo actual es sobre todo responsabilidad de medios y periodistas. Pero la falta de control social es palpable. Internet y los medios digitales actúan en dos direcciones: por una parte mejoran el control, la crítica y la corrección de errores, pero por otro aumentan el sensacionalismo, el rumor y la superficialidad de la información.
Corregirlo es una tarea de todos, social y democrática.

Independencia de los poderes y transparencia. La mayor crítica de Leveson y su investigación es a la excesiva cercanía e influencia entre políticos, polícía y prensa. Cierto. Pero hay muchos olvidos en las 2.000 páginas del informe. Entre otras la influencia de los poderes económicos -sobre todo los financieros y las grandes empresas- en una prensa acechada por la crisis y siempre pendiente de los beneficios económicos.
No es un problema de la prensa. La concentración y esclerotización del poder en ciertos núcleos e instituciones es un déficit democrático histórico. Afecta a todos y el periodismo no se libra. Cuando los medios actúan como poderes -el caso Murdoch- se comportan igual que el resto. Ese es el demonio interno de unos medios que muchas veces son más negocio que periodismo.
La cura es la misma que la de la propia democracia: transparencia, accountability, más pluralismo y una sociedad crítica que defienda la importancia y los valores de la información de calidad.

Todo es periodismo. Al menos nadie debería quedar excluido de comportarse como tal y por tanto con las obligaciones consiguientes. Ese es el terreno común de los medios, los blogs, las redes sociales, los ciudadanos, etc. Cuando se hace periodismo, es decir, se comunican información y opiniones sobre hechos y personas de interés público, todos los que ejerzan esa actividad -sea ocasional o permanente- están obligados por la ética de la información y por tanto sometidos a las mismas reglas y criterios sin división por soportes ni canales.
Sensacionalismo, opinión infundada, rumores, invasión de la privacidad sin interés público, manipulación, propaganda, etc. son iguales para todos los que comunican.
La sistematización de esa actividad a través de una entidad institucional o comercial sólo aumenta la exigencia de transparencia y responsabilidad. Pero no excluye a las personas privadas ni a otras entidades.

Herramientas para la transparencia y la responsabilidad, mejor que leyes y reguladores sectoriales. El juez Leveson repara en algo importante: "Rebuttals and denials of allegations can take place instantly, helping if not to kill a story at least to provide the subject of the story with a voice and make users aware that the veracity of the allegation or story may be in doubt".
Los medios digitales aumentan la interactividad, reaccionan en tiempo real y permiten sistemas de transparencia y control por el público y los propios periodistas más eficientes.
El gran desafío ético del periodismo es incorporar esas herramientas de transparencia y control social de la información en todas sus plataformas y soportes. Sin excluir la televisión, la radio ni el papel.
El control del rigor y los errores, pero también del respeto a la privacidad y el derecho a la réplica y la corrección de datos debe ser incorporado en todos los medios digitales -como muchos hacen ya, al menos en sus más básicas formas- pero también en el resto de medios, donde la incorporación de esas enmiendas y críticas de valor del público son esenciales.
Incluso en los formatos no digitales y donde la gestión del tiempo o el espacio complica estas prácticas se pueden usar direcciones (URL) cortas, códigos QR y otros símbolos y herramientas que marquen la información objetada y lleven a la audiencia fácilmente al soporte más adecuado para sostener esa labor de control social y democrático.

Una parte de los 4,8 millones de euros (3,9 mill. de libras), el tiempo y los expertos que se han empleado en el informe Leveson hubieran sido de mejor provecho si hubieran servido para que un grupo de expertos diseñara y propusiera varias herramientas de control, réplica y contraste de la información con el objetivo de ser consensuadas e implementadas por los medios.
Será más fácil lograr un consenso ético e instrumental de este tipo que cerrar la Press Complaints Commission y crear un nuevo órgano regulatorio.

Como en el propio periodismo, los medios y también en los poderes públicos, la demanda de más exigencia, responsabilidad y transparencia es ineludible. Como en la propia producción y edición de la información, no son necesarios más procesos complejos, órganos y burocracia.
Necesitamos criterios eficientes y herramientas adecuadas para garantizar la calidad y la transparencia.
Existen o tenemos la capacidad de crearlas. No compliquemos la vida, el periodismo y la democracia con más regulación: aumentemos el control y la participación social. Es la mejor forma que conocemos de aumentar los criterios y exigencia para todos y de minimizar los daños.
Menos leyes, más responsabilidad, apertura y participación.
Como decía Walter Lippmann y siempre repito: "La calidad de las noticias en la sociedad es un índice de su organización social".
Esa es una tarea de todos en la que a los periodistas, sea cual sea su medio de llegar al público, profesionales o aficionados, nos corresponde mayor responsabilidad y luchar para aumentar la comprensibilidad, utilidad, rigor y eficiencia de la información.
Apliquemos a los problemas de la sociedad de la información soluciones del siglo XXI.

jueves, noviembre 29, 2012

Contra los males de los diarios: innovación


Sólo un 2,2% de los ingresos totales de los diarios proceden del negocio digital en un mercado en el que se ha perdido más del 40% de la publicidad en papel en los países desarrollados y donde la circulación sólo crece en Asia a pesar de las nuevas suscripciones digitales. Es el breve resumen del informe World Press Trends 2012 de la World Association of Newspapers and News Publishers (WAN-IFRA).


Conclusiones repetidas que obligan a acelerar el cambio de producto y de mercado.


En España, como en la mayoría de países desarrollados, la facturación digital es algo mayor: 307 millones de euros en 2011 (un 11,8% de los ingresos, 12,6% en junio de 2012), de los cuales 150 (48,9%) corresponden a publicidad digital y sólo 16,6 millones, el 5,4%, a los ingresos de circulación digital (Kiosko y Más y Orbyt, fundamentalmente), según los datos recogidos por ONTSI.

La caída de la circulación es imparable en los mercados maduros y la lectura se orienta hacia los nuevos soportes: móviles y tabletas, los primeros que sustituyen efectivamente al papel.
A la pérdida de publicidad impresa hay que unir en 2012 la caída o el freno (dependiendo de los mercados), de la publicidad gráfica digital, la que en su mayoría llega a los diarios.


Los datos de WAN indican que el 58% de la publicidad digital se va a los buscadores (Google en su mayoría), mientras desciende en los diarios. En España la publicidad digital gráfica cayó un 13% en los primeros seis meses del año, una tendencia que avanza los mismos problemas sufridos ya por la prensa norteamericana, donde los ingresos digitales han dejado de crecer hace tiempo a la velocidad que lo hacían años atrás.


Los datos analizados por Alan Mutter indican que los periódicos norteamericanos han perdido 55 dólares en papel desde 2006 por cada dólar digital ganado.
La esperanza en el nuevo negocio de pago, donde se calcula a medio plazo una estructura de ingresos de 30% de publicidad en papel, 25% de publicidad digital, 30% de circulación en papel y un 15% de suscripción y difusión digital no funciona para todos. Fundamentalmente supone un trasvase de ingresos sin aumento de facturación ni de difusión total, pero además necesita una alta penetración de tabletas y una base de suscriptores en papel a los que migran con rapidez a digital.
Esa es la principal razón de porqué los medios españoles o franceses están por debajo del 8% en ingresos de circulación digital mientras Financial Times supera al papel o The New York Times consigue 566.000 suscriptores digitales, pero con una rentabilidad inferior en un 36%.
El nuevo modelo de pago sólo funciona si se aprovecha para desarrollar otros negocios, como están intentando Gannett en Estados Unidos o Schibsted y Axel Springer en Europa.
Pero también quienes utilizan la suscripción como base de clubes de lectores (El Mercurio, La Nación, etc.) donde se pueden desarrollar negocios de transacciones, marketing directo, nuevos productos y otras ofertas asentadas en una base fiel de clientes, fortaleza de marca, alta identificación con los lectores y una calidad de cartera comercial a la que ofrecer nuevas soluciones multiproducto y multimedia.

Esas son las líneas básicas de un nuevo modelo de negocio para un mercado completamente diferente. Por eso no estoy de acuerdo con los apocalípticos de la prensa y quienes defienden sólo modelos sin ánimo de lucro o se rinden a la falta de viabilidad del negocio de la información.

El problema es que los contenidos no son suficiente. La información aporta audiencia, pero sobre todo relevancia de marca, credibilidad y confianza, y fidelidad entre el público más interesado. Sobre esas fortalezas se pueden crear nuevos negocios, fundamentalmente digitales, más apoyados en transacciones que en exposición, en relaciones con la audiencia y los clientes comerciales que en contactos.

La rentabilización de los contenidos se reduce en un mercado deflacionario (precios a la baja) de inventario infinito. Nadie puede competir contra Google o Facebook en inventario y precios, pero sí en segmentación apoyada en una afinidad con la información, las cabeceras y la relevancia de un contenido -informativo y publicitario- donde la multipantalla ofrece muchas posibilidades.

Pero la innovación del negocio debe ser disruptiva mientras se cuidan los ingresos del papel. El negocio de los medios ya no depende de los ingresos directos del contenido ni de los soportes tradicionales.

Aumenta la necesidad de centrarse en una mayor rentabilización de cada usuario (the people formerly known as the audience y ahora considerados socios, stakeholders, prosumers, etc.) a través de productos y ofertas asociados a la relevancia y credibilidad de la información y de las marcas.

Las redacciones serán más pequeñas y flexibles, con los periodistas convertidos en redes sociales y editores sociales de contenidos. Con sistemas editoriales (CMS) para la convergencia y la multipantalla, liberados de la pesadez del proceso de producción del papel.
Algo de esto está en el manifiesto del periodismo postindustrial de Clay Shirky, Emily Bell y C.W. Anderson que sin embargo renuncia a un modelo de negocio sostenible y se abandona a la desesperanza.

Medios híbridos con criterios y producción con estrategias cuantitativas y cualitativas. Alimentados por profesionales, ciudadanos y tecnología, porque los medios siempre son un algoritmo: un conjunto de criterios   periodísticos (intelectuales y materiales) orientados en un proceso a la realización de una actividad, la producción y edición de contenidos.
Ahora podemos digitalizar gran parte del proceso y aumentar la inteligencia periodística con otra tecnológica y artificial, pero también abriendo y gestionando más la inteligencia del público y las fuentes en un escenario de comunicación universal y abierta.

Hay mucho mercado para el negocio en ese nuevo ecosistema y en los nuevos dispositivos. Pero es otro mercado y otro negocio. Necesita innovación disruptiva, no la renuncia a sostener el periodismo profesional. Crear medios contextuales que acompañan a cada usuario en sus intereses, dispositivos y hábitos de consumo. Hay negocio, pero necesitamos imaginación y decisión para seguir desarrollándolo.

Los diarios líderes y la prensa local aguantan su audiencia


Suplementos dominicales, diarios y revistas se hunden a sus cuotas de audiencia más bajas en el EGM. Los suplementos pierden la mitad de su audiencia y sólo llegan al 16,2% de la audiencia (6,4 millones de lectores) frente al 32,4% en 1997. Los diarios impresos bajan a cotas del año 2000 con un 36,1% de la audiencia y 14,22 millones de lectores, que contrasta con el crecimiento hasta casi 12 millones de lectores de los diarios digitales. Las revistas abandonan la mitad del mercado para alcanzar sólo a 17,9 millones, el 45,4%.
La caída de los productos impresos contrasta con la fortaleza de la televisión (aumenta la audiencia un 0,2%) y los crecimientos de la radio (1,8%) e internet (4,6%).


La caída de los diarios impresos no es igual para todos. A pesar de la caída generalizada de la difusión, las diferencias en audiencia son importantes.
La Gaceta pierde el 36% de los lectores frente a 2011.  El Periódico de Cataluña  se deja un 16% en un año aunque recupera 5.000 lectores en esta ola. Su competencia La Vanguardia cae un 4,48 en el año y un 0,6 en la tercera oleada.
La Razón sufre una erosión del 8% desde el año pasado y El Mundo pierde un 3,12% en esta oleada y un 4,29% en el año.
Los líderes aguantan mejor. Crecen Marca y El País en la oleada y en el año. En la prensa regional sólo La Voz de Galicia sufre una caída importante en esta oleada (2,6%).
En los gratuitos la disminución de la distribución en 20 Minutos le hace perder un 4,33%.


El oyente crítico abandona RNE


Radio Nacional sigue los pasos de TVE y también se hunde en audiencia: medio millón de oyentes menos (23%) al arranque de esta temporada en Radio 1, según el EGM.
La crisis informativa de la radiotelevisión pública estatal hunde toda su oferta. Todas las cadenas nacionales generalistas se aprovechan y recogen oyentes de RNE. Pero como ocurre con los telediarios, el público más sensible es el de centroizquierda.
La Ser recoge casi a 300.000 de esos oyentes que dejan la cadena estatal mientras el resto se reparten entre las demás cadenas cuando la audiencia de la radio sobrepasa por primera vez el 60% de la audiencia y sobrepasa los 24,4 millones de oyentes, roza el 62%. La radio generalista crece en 800.000 oyentes y sobrepasa los 11,92 millones.
Frente a la caída de Radio 1, Radio 5 crece en 20.000 oyentes para sus noticias.
La caída de audiencia se extiende también a otras radios públicas que reflejan las posiciones políticas de sus gobiernos. Es el caso de Canal Sur, Onda Madrid, la valenciana Ràdio Nou, la Radio Galega y otras. Contrasta el aumento de todas las cadenas públicas y privadas catalanas en plena campaña electoral.
Destaca también la fuerte caída de Intereconomía.

Tabletas, móvil y suscripciones animan el mercado de contenidos


Tabletas y móviles se han convertido en los grandes animadores de las compras. Casi todo el mundo va de compras a las tiendas con el móvil en la mano para comparar precios y ofertas (showrooming), pero además de crecer como soportes de compras, los dispositivos móviles animan también el consumo de contenidos digitales.
Los datos de los días de Black Friday y Cyber Monday celebrados en Estados Unidos indican que la consulta de las compras desde los móviles ha crecido entre un 68 y un 71% para situarse entre el 18 y el 24% del tráfico en internet de esos días: el 13 y el 16% de las compras online totales, según datos de IBM.
El 47% de los compradores utilizaron smartphones y un 25,6% empleó tabletas para sus compras tanto electrónicas como en las tiendas (datos de National Retail Federation).


Los datos muestran también la irrelevancia de las redes sociales como herramientas de comercio electrónico, aunque crece la influencia indirecta de las recomendaciones. El tráfico desde Facebook hacia los sitios de compras sólo supuso un 0,68% y Twitter fue irrelevante, pero el 16% de los compradores obtuvo información sobre sus compras en la red social.
Los datos refuerzan la primacía del iPad como gran soporte de consumo con un 9,75% del tráfico, seguido de iPhone (8,7%) y después de Android (5,5%).


Las compras de contenido digital alcanzaron casi el 40% del total, sólo por detrás de la ropa y los accesorios, según los comerciantes. Los contenidos digitales aumentaron sus ventas un 29%, por encima del resto de categorías, pero además tres puntos más del 26% de crecimiento alcanzado en 2011, según datos de comScore.
Las suscripciones y descargas de pago en iPad convirtieron a la tableta en la gran ganadora, seguida por Amazon y las compras desde Kindle Fire, aunque a mucha distancia de la tracción para las compras y los contenidos del iPad. La tableta de Apple concentró más del 88% del tráfico de compras frente a una penetración del 33% de iOS frente a 51% de Android en el mercado norteamericano.
Los datos indican también la efectividad de las promociones de los sistemas de suscripción y pago de contenidos digitales, del entretenimiento a la información, que este año se han convertido en productos deseados. Los libros (ebooks y físicos), música, vídeos y videojuegos fueron los grandes animadores del contenido digital. Amazon estima que ha duplicado sus ventas con Kindle Fire respecto a 2011.

Respecto a la eficacia de la publicidad, los panfletos e impresos publicitarios (tanto marketing directo como inserciones en los diarios) influyeron en la mitad de los compradores. El email marketing alcanzó una eficacia del 35,5% y las búsquedas online superaron el 30%.
Los anuncios en televisión no llegaron al 23%.
Si las compras directas no se hicieron desde las redes sociales, la publicidad y la consulta sobre productos si tuvo mejores resultados: un 16% de los compradores buscó información en Facebook, que alcanzó el 30,7% entre los menores de 34 años, a cinco puntos de las búsquedas, lo que vuelve a confirmar la influencia de las recomendaciones y su lucha con las búsquedas para convertirse en elemento clave del tráfico en internet.

miércoles, noviembre 28, 2012

Las telecos se unen a la mensajería gratis



Acuerdo entre las principales telefónicas para lanzar Joyn, la respuesta a las aplicaciones de mensajería gratis como WhatsApp y a las de voz IP como Skype o Viber que permiten hacer llamadas gratis entre móviles. Telefónica, Vodafone y Orange se convierten en los primeros en Europa en ofrecer una plataforma de rich communications services (RCS) interoperable entre sus redes, aunque por el momento sólo está disponible para Android. Es el mayor paso hasta el momento de la transición del negocio de voz al de datos a través de banda ancha móvil.
Telefónica ya había lanzado Tu me hace unos meses, pero la fuerza de las operadoras está en la unión y en la entrega de los móviles con la aplicación cargada por defecto para evitar la migración a otras aplicaciones.
El paso era inevitable. La popularidad de las aplicaciones de mensajería ha hecho caer los ingresos por mensajes (SMS) a la mitad desde 2008.


Pero no sólo caen los ingresos por mensajes de las operadoras. Las llamadas entre móviles se redujeron un 6,1% en el segundo trimestre del año y los ingresos medios por llamadas cayeron un 31,4% hasta 6,84 céntimos por minuto, según los datos de la CMT.
Ambos datos muestran la aceleración de la evolución del cambio del negocio de voz al de datos y servicios avanzados, que aumentará con el despliegue de las redes LTE una vez completado el dividendo digital.
La crisis acelera la migración del negocio de la telefonía, como ocurre con la prensa y otros medios. Cada vez más las operadoras dependen de reducir la portabilidad y mantener a sus abonados suscritos a tarifas planas con servicios de valor añadido.
Bajan los ingresos de voz pero suben los de datos y las telefónicas pueden dimensionar mejor sus redes y gestionar el cash flow con más previsión.
Telefónica está volcada en su camino a convertirse en una teleco 2.0 con aplicaciones (BlueVia y Telefónica Digital) y contenidos como elementos diferenciadores y de monetización de un negocio donde ya no se trata de ser un canal (carrier) sino una plataforma de servicios integrados.
La intención de las operadoras es crecer en servicios OTT (over the top) para aumentar sus fuentes de ingresos y su posición en negocios que abandonan las viejas redes bobas para convertirse en plataformas inteligentes y de valor añadido.
Un movimiento estratégico muy a tener en cuenta por los medios digitales. Como en el caso de los medios, es más fácil aumentar los ingresos por usuario (ARPU) cuando ya son abonados o suscriptores que crear nuevos clientes para cada aplicación.
La estrategia es convertirse en una plataforma con contenidos y servicios de valor añadido con los que ir sumando ingresos, tanto de pago como de marketing y publicidad.

Fin del liderazgo informativo de TVE


TVE perderá el liderazgo informativo este mes después de más de cinco años de liderazgo. El arranque de la nueva temporada demuestra que los telediarios de Julio Somoano no funcionan y que la erosión de la credibilidad tiene un reflejo inmediato en la audiencia, como se ve en las audiencias de ayer (gráfico).
Las protestas de muchos periodistas de TVE ante el Consejo de Informativos y de otros ante sus editores y jefes no consiguen cambiar una situación que la audiencia percibe con nitidez: los telediarios de TVE vuelven a la nefasta herencia de la era Aznar, esta vez bajo la égida de Rajoy, por mucho que su presidente Leopoldo González-Echenique niegue la manipulación.
Telecinco es el gran beneficiado de la receta Somoano, herencia de Telemadrid. En lo que va de noviembre el telediario de Pedro Piqueras se impone con una media de 2,58 millones de espectadores y un 14,5% de pantalla. El Telediario 2 lucha por mantener el 13% mientras el Telediario 1 mantiene el primer puesto a mediodía aunque con la pérdida de medio millón de espectadores que ya sufrió en octubre.
El resultado para la información es preocupante. Sólo las televisiones públicas han mantenido hasta ahora un menú informativo de cierta calidad frente al sensacionalismo y la predilección por los sucesos y las anécdotas de los telediarios de las privadas.
Los telediarios de calidad pierden terreno. Un grave daño para el servicio público.

Los diarios aumentan su crisis de negocio, no de audiencia


Cada vez menos personas pagan por los diarios y la publicidad se desploma. Pero la audiencia total aumenta. Los editores de prensa siguen quejándose de la audiencia, de la lectura de prensa digital y de Google, al que también quieren cobrar (como en Alemania, Francia o Brasil). Pero el problema es el negocio, no la audiencia. El problema está en un 12,6% de ingresos de publicidad digital que no compensa la caída de la tradicional. La crisis de la prensa está en la falta de innovación en un negocio que se acaba, no en el crecimiento de nuevas formas de acceso a la información. Y en el área de negocio la innovación es mínima y excesivamente lenta.

La razón está en pensar que se puede mantener un negocio basado en la publicidad tradicional. Pero el mercado ha cambiado radicalmente con un inventario publicitario infinito (economía de la abundancia) a precios bajos basados en la audiencia, no en el soporte. Y el cambio de la exposición (publicidad gráfica) a las transacciones (ventas, contactos, engagement, relaciones) en un ecosistema de medios y tecnológico que integra a la prensa (como a la televisión y el resto de medios) como un contenido más dentro de un modelo de servicio más amplio.


El futuro está en cambiar el negocio de los medios con periodismo de mejor calidad (contenidos, narrativas y formatos), más fuentes de ingresos en un mercado multipantalla (medios contextuales) donde la relación con el cliente (la base de datos, el club de lectores) es la base para un negocio basado en las relaciones y transacciones alrededor de los contenidos, no en la venta de un soporte; papel o tiempo de exposición.

Los nuevos modelos de pago y suscripción digital no funcionan sino se acompañan de un aumento de ingresos por usuario merced a nuevos negocios. Son una estrategia de corto plazo, transaccional y basada en aumentar los ingresos de los usuarios ya existentes mientras se construye un nuevo negocio de relaciones más monetizables y mayor ARPU por marketing y transacciones, no por cobro del contenido.

Ahí reside la clave de la debilidad de la prensa: ha perdido la exclusividad y la fidelización de la audiencia. Sólo a partir de la recuperación de la relación con el lector en los nuevos soportes y la optimización de ese contacto es posible fundar un nuevo negocio y sostener lo que sobrevive del viejo mercado.


Esa es la esencia del negocio de Google: publicidad contextual pagada por resultados y subastada en tiempo real para optimizar inventario (editores) y precio (compradores) para mejorar su eficacia para la audiencia. Ahí está la gran revolución para el mercado de los medios, no en mejorar la búsqueda y el acceso a los contenidos, que permite ampliar audiencia y fidelizar a una parte si la oferta es adecuada, atractiva y de calidad.

El problema no se soluciona con una tasa Google, como reclaman los editores, sino con una fuerte reinvención del negocio de los medios.

La publicidad de los diarios ha caído un 56% desde 2007 y un 12% en 2011. Los ingresos de circulación bajaron un 5% -gracias al alza de precios- el año pasado y acumulan una caída del 28% en los años de crisis. Los diarios españoles ganaron 28,1 millones de euros en 2011, un 58% menos que el año anterior y sólo un 12% de sus beneficios de 2007, antes de la crisis.

Pero 10,6 millones de personas leen diariamente un periódico impreso o digital y la audiencia de los diarios impresos alcanzó los 13,26 millones de personas en 2011, un descenso del 0,9% respecto a 2010.

Los lectores de diarios digitales son 11,86 millones de personas, un 10,8% más. Las lecturas totales superaron los 21 millones de audiencia diaria. En la última década, los lectores de prensa han crecido un 6,1% y las lecturas un 18,7%, según los datos del Libro Blanco de la Prensa 2013 presentado ayer por la Asociación Española de Editores de Diarios (AEDE).

Para 2012 las perspectivas son peores por la aceleración del cambio de modelo de negocio y la persistencia de la crisis económica. Los editores esperan una caída de publicidad del 18% y ha aumentado la pérdida de difusión para situarse en una caída del 10%.

El resultado serán unos ingresos totales de 1.737 millones frente a 2.980 hace cinco años, un descenso del 41,7%. La publicidad no alcanzará los 645 millones y la venta de ejemplares supondrá 934,5 millones de ingresos. La industria acabará casi sin beneficios operativos y el resultado final será de pérdidas generalizadas.


Las soluciones no son fáciles. La industria de la prensa debe reinventarse y no hay caminos únicos. Diferentes medios tienen diferentes fortalezas. Pero lo que es inviable es mantener un mercado con un modelo de negocio prácticamente único: venta de publicidad gráfica y circulación, con una segmentación mínima (sólo dividida en información general, deportivos y económicos), una oferta redundante en más del 90% (contenidos comunes: teletipos, notas de prensa, etc.), sin suficiente cambio en los formatos publicitarios y la comercialización, y una relación con la audiencia mínima cuando la mayoría de los diarios españoles viven de la venta al número, sin bases de datos y fidelización de usuarios, y el conocimiento y relación con los usuarios de internet se limita a las cookies.

Los últimos años han sido una búsqueda incesante de nuevo negocio en muchos mercados: reinvención de los clasificados, ecommerce y negocios de transacciones (marketplaces), nuevos productos impresos complementarios de la marca principal, fidelización de usuarios y clubes de lectores, multiproducto con alta segmentación (papel y digital), división del trabajo y los productos en dos áreas: calidad (fidelización y precio) y cantidad (inventario y volumen de audiencia), rediseño de la comercialización para optimizar el inventario (evitar la dependencia del descuento y el rappel), de lectores a usuarios registrados y rentables (marketing directo, suscripción, etc.) y muchas más.
¿Cuántas han desarrollado e implementado la mayoría de los diarios?

La situación no permite seguir reduciendo costes y redefiniendo procesos si no cambia estratégicamente el negocio. Necesitamos mejores contenidos, más adaptados a la audiencia y sus hábitos de consumo, con más tecnología para optimizar y abaratar procesos, pero sobre todo para aumentar ingresos.

En la letanía de la prensa española y los diagnósticos de los medios esta continúa siendo la parte más débil y la más crítica para una industria que más allá de que el soporte papel viva más o menos tiempo, sabe que su negocio es ya otro. Cuando continúan quejándose de Google, la contratación por real-time bidding (RTB) crece y acaba de cambiar completamente el negocio de la publicidad gráfica al impulsar la migración de la contratación directa a los mercados secundarios donde se compra y se ajusta precio en función de los perfiles de audiencia y el retorno de cada medio y canal.

Se calcula que llegará al 25% del mercado en 2015 en Estados Unidos y por encima del 20% en los grandes mercados europeos, la optimización de inventario con comercialización indirecta y fijación de precios en tiempo real.

Unido a la migración de la publicidad local hacia el mercado digital y de las pantallas, con el móvil como soporte básico, y la ampliación del mercado audiovisual y de televisión en todas las pantallas, sólo quienes logren reunir públicos fieles, identificados y monetizables a través de diferentes soportes, contenidos y negocios conseguirán mantener el negocio de la información.

Tenemos mucho que trabajar y cada día no invertido en la creación de ese nuevo negocio es un día perdido para el futuro.

martes, noviembre 27, 2012

La difusión de los diarios cae a niveles del verano


Las últimas cifras de difusión de OJD son especialmente preocupantes para los diarios. Por primera vez en mucho tiempo, la circulación y las ventas de la prensa nacional caen en octubre a niveles de verano, una situación insólita, si no la memoria no me falla.
Cuando los diarios han perdido una cuarta parte de su circulación total desde 2007, una nueva caída tan pronunciada en uno de los meses claves para la difusión y la publicidad es especialmente preocupante.

La erosión de la difusión en octubre respecto al año pasado supera el 25% en El Mundo y el 15% en El País. El diario de Pedro J. Ramírez vende en kiosco 138.108 ejemplares frente a 141.961 en agosto.
El diario de Prisa pierde cuatro mil ejemplares desde los 189.422 de pleno verano a los 185.210 del mes pasado.
En ABC la difusión se reduce un 19%, aunque la venta en kiosco aguanta mejor, con un once por ciento después de la eliminación de la distribución de muchos ejemplares de baja rentabilidad. Es el único de los diarios de Madrid junto a La Razón que mejora en octubre sobre agosto.
La Razón y La Gaceta también encadenan pérdidas de un 19 y un 39% en octubre respecto a 2011.
Estos descensos indican que la prensa no ha tocado piso en la pérdida de difusión y que continúa disminuyendo la base de compradores a un ritmo acelerado.


El impacto de estas pérdidas es mucho mayor cuando octubre es un mes clave para la prensa. Marca el inicio del cuarto trimestre y del aumento de circulación e inversión publicitaria de estas fechas (datos Infoadex). Un arranque tan malo airea los peores augurios en un año con una crisis galopante donde todos los grandes medios están en pérdidas: de El País a El Mundo pasando por Vocento y 20 Minutos.
El arranque de este tercer trimestre profundiza la crisis de la prensa y hace temer que las proyecciones para este final de año y el próximo serán muy malas. A la pérdida de difusión y de publicidad en papel se une la caída de la publicidad gráfica digital, que obliga a los diarios a replantear su futuro a marchas forzadas.

Objetivo: aumentar la legibilidad de la información


El periodismo tiene un grave problema: los temas más importantes para la democracia y la vida pública sufren un déficit de legibilidad y claridad. La dificultad para la comprensión de esta información es un problema de competencia de los periodistas y los medios, no de la naturaleza de las noticias. Superar la brecha de la comprensibilidad es indispensable para no sucumbir a la manipulación, la propaganda o la irrelevancia del propio periodismo.

Un estudio de la Universidad de Bristol analiza el estilo de los medios británicos y estadounidenses para sancionar algunas conclusiones ya sabidas, como la mayor carga emocional y la más fácil lectura de los diarios populares frente a los serios.


Pero el análisis de 2,5 millones de artículos de casi 500 fuentes a través de inteligencia artificial y métodos cuantitativos alerta de la urgencia de aumentar la comprensibilidad de los temas más vinculados con la vida pública (política, economía, negocios, medio ambiente o ciencia) si no queremos sufrir un empobrecimiento de la importancia de la información para la gobernanza y gestión de los asuntos de todos.

La otra conclusión, repetida pero no menos importante, es la enorme brecha de género que los medios continúan proyectando sobre toda la sociedad. El resultado es la perpetuación de la desigualdad entre hombres y mujeres y la proyección de una imagen machista de la actualidad.

Las conclusiones del estudio urgen a trabajar en mejorar el estilo, la claridad y los contenidos de la información en un tiempo de lectura rápida y déficit de atención. La misión de los periodistas es hacer comprensibles y acercar a los diferentes lectores la información sin renunciar a la profundidad, pero aumentando la comprensión y reduciendo el ruido que entorpece la inteligencia y el juicio del público. Claridad y concisión. Si los grandes diarios tienen un déficit de legibilidad están en problemas.



La distorsión y opacidad de la información tiene dos componentes principales: la calidad del reporteo y del estilo. No se explica bien lo que no se entiende, una máxima conocida por todos pero a menudo transgredida, tanto por los déficit del reporterismo -propios del periodista, mala organización de la redacción, escasez de recursos o de criterios periodísticos- como por el dominio de las fuentes sobre el contenido, el mensaje y el lenguaje.

El análisis de los investigadores se centra en dos parámetros muy sencillos: la comprensibilidad lingüística de las noticias y la subjetividad (fundamentalmente emocional) en el lenguaje. Tan sólo con esos dos ejes surge claramente la falta de legibilidad de las áreas informativas tradicionalmente denominadas duras (hard news) frente a las blandas (soft news).

Frente a un tronco central de contenidos con legibilidad y subjetividad media (deportes, tiempo, tragedias naturales) aparecen las áreas de cultura y moda con fuerte subjetividad pero lectura fácil. Al otro lado están la politica, la economía o la ciencia. Áreas de lectura complicada aunque el grado de subjetividad no es muy alto en la media de las fuentes examinadas: centrada en las noticias, no en la opinión y otros géneros más personales.

Como comentaba hace unos días el periodismo necesita repensar la forma de abordar contenidos como los políticos. El problema fundamental es la cada vez menor calidad y cantidad de información (en su sentido periodístico, no cuantitativo) frente a la abundancia de propaganda, declaraciones, rumores y especulaciones que a menudo no tienen un correlato real, fáctico, en la vida real de la sociedad.

Es el control del lenguaje por el poder: los políticos y sus asesores, pero también los poderes económicos e intelectuales. Una gran parte de los medios y los periodistas se dejan contaminar -inconscientemente o como parte de la maquinaria de propaganda- de un discurso que erosiona la confianza de los ciudadanos en la política y en el periodismo. Con su enorme impacto en la calidad democrática y en la utilidad de la información para la vida de las personas.

Algo parecido ocurre cada vez más con la economía y los negocios. Más allá de los tecnicismos y la complejidad de algunos temas, una gran parte de la información económica podría dividirse hoy en dos grandes áreas: la ideológica y la endogámica.

La ideología ha suplantado la racionalidad del lenguaje y la información económica. El fracaso del periodismo económico -como de una gran parte de la economía y los economistas- es patente sobre todo desde el origen de la crisis financiera y su incapacidad para no ya preverla, sino alertar de los peligros de la conductas económicas que acabaron con la explosión de las burbujas financiera e hipotecaria.

La información endogámica se presenta equivocadamente como especializada o segmentada, pero en muchos casos no es más que la conversación onanista de un grupo de interés encerrado en la protección de su espacio e intereses económicos, sociales o políticos. Una tendencia en aumento en parte por la tribalidad de las comunicaciones y redes digitales, un mecanismo de reafirmación y protección frente a la saturación informativa y la fragmentación social y de la propia información.

En España y muchos otros países el fracaso del periodismo político y económico se agrava en estos primeros años de siglo XXI por su irrelevancia e ineficacia frente a la mala gestión y el disparatado uso del dinero público por muchas administraciones y cargos públicos.

O acabamos con esta brecha de información y comprensión o no hay arreglo para el periodismo de calidad. Walter Lippmann se pasó la vida alertándonos sobre la maldición del estereotipo y el prejuicio para la calidad de la información. Otros como John Dewey, Jurgen Habermas y tantos más (entre ellos nuestro Manuel Vázquez Montalbán, ejemplo de claridad) nos recordaron con persistencia de la ocupación de la inteligencia -personal y democrática- por el lenguaje del poder.

Lippmann aseguraba que "la calidad de las noticias en la sociedad es un índice de su organización social". Esa es la enorme responsabilidad del periodismo. La renuncia de la inteligibilidad es uno de sus mayores pecados y un índice del fracaso de la profesión periodística. La rebeldía de la inteligencia y el trabajo periodístico es irrenunciable para filtrar la publicidad y la propaganda, mensajes emocionales e interesados legítimos en otras áreas, pero que nunca deben confundirse con la información periodística.

Coda para reflexionar: No es desdeñable que de nuevo los medios satíricos como The Onion, Revista Mongolia o muchos programas y talk shows de televisión sean más claros para muchos ciudadanos que los grandes medios informativos.

lunes, noviembre 26, 2012

Rebelión contra Telecinco

La televisión ya no es todopoderosa. El poder es de la gente y el consumo pasivo de pantalla boba acabó. Ahora los espectadores participan, comentan, critican o aplauden la televisión en las redes sociales. Un juicio y una movilización como otras que se hacen sobre la política y tantos aspectos de la vida cotidiana. Cuando Telecinco denuncia al bloguero que inició una campaña en las redes contra la telebasura está denunciando a su audiencia. La respuesta ha sido inmediata.

La etiqueta #DesintonizaTelecinco suma indignados y protestas en Twitter y crecen las firmas para volver a pedir a los grandes anunciantes que cancelen su publicidad en la cadena antes autoproclamada “amiga” mientras no retiren la querella contra Pablo Herreros, iniciador de la campaña contra La Noria.

El poder de la televisión está en su audiencia. Una parte de ella se ha cansado de abusos, de televisión de bajo coste y peores instintos, pero sobre todo está harta de ser olvidada, ninguneada e idiotizada. Ningún medio de comunicación vale nada sin su audiencia y una reputación que se gana día a día, minuto a minuto, y se pierde irremisiblemente cuando se ignora y desprecia al público.

Telecinco puede pedir 3,7 millones de euros y cárcel para Pablo Herreros, pero no frenará la crítica y la repulsa de miles de ciudadanos indignados con el abusivo uso que algunas televisiones hacen de bienes de todos: las frecuencias, el espacio público y sobre todo la inteligencia y la ética cívica.

El rating no lo justifica todo. Puede ser muy rentable para algunos, pero abusos como el de los diarios de Rupert Murdoch o el de la denostada La Noria ya no se perdonan por quienes creen que merecemos mejores medios y más responsables.

Telecinco se esfuerza cada minuto, cada programa, por lograr un Me gusta de Facebook o un tuiteo, como todos los medios. Con acciones como esta venganza demuestra no respetar a los ciudadanos ni acepta que su dominio del mercado de la televisión no basta para una tiranía que muchos no están dispuestos a aceptar.

Columna en los diarios de Vocento

Lecciones de las elecciones catalanas

Foto de Lluis Gene (AFP/EL País)

Jordi Pujol atisba desde el balcón del Hotel Majestic y no lo cree. La realidad ha ganado a la política mesiánica. La gente no cede a la propaganda. Cataluña es una nación y tiene un destino, pero sin dejar a nadie atrás ni aventurarse en una orilla incierta de Europa. El soberanismo no acaba con la crisis y la vida cotidiana es más rica y compleja que las simplificaciones y los arquetipos rígidos de la propaganda. No gana España, como vuelve a equivocarse La Vanguardia y los periodistas más ocupados del poder y la pluma que de la gente.
La gente vota, quiere política y soluciones, no discursos. La visión del paralaje que transmuta la realidad por el desplazamiento voluntario del observador no cuela. Los ciudadanos están en el núcleo de la realidad.

Es mi resumen de lo ocurrido en las elecciones catalanas de ayer. La derrota personal de la victoria de Artur Mas es el fracaso de la política oportunista y mesiánica. Con Cataluña volcada en el voto (69,5%) la sociedad ha mostrado su pluralismo, su división y su falta de confianza en los chamanes.
La sospecha de la corrupción y el borrador policial aireado por El Mundo han vuelto a emponzoñar la política y a indignar a todos sin que nadie aporte pruebas ni responsabilidades. El espectáculo de un presidente del gobierno apegado al silencio, como siempre, mientras su vicepresidenta y varios ministros aireaban sospechas sin acusaciones responsables al tiempo que el responsable de Interior afirmaba desconocer los maledicentes informes son otra lección de cinismo político y de maltrato a una democracia devaluada por los profesionales de la política.
No hay vuelta al status quo. La crisis, la reforma de la situación institucional y política de Cataluña en el estado y en Europa está por resolver. Los catalanes votaron contra aventuras inciertas, pero apoyan en su mayoría el cambio de una situación insostenible.

En el principio está el dinero con un sistema de financiación autonómica injusto y desproporcionado. La crisis y la insatisfacción con la gestión de las finanzas públicas exacerba la demanda de cercanía a la gestión. Pero no será el campeón de los recortes al estado de bienestar construido durante 30 años quien patronee con una "mayoría excepcional" ese giro. El capitalismo castizo no se supera con cuentas de botiguer.
Gana la dignidad ciudadana y nacional, a menudo pisoteada, desdeñada y atacada por los filibusteros de la crispación. El choque de nacionalismos daña a todos cuando la democracia debe ser más razón que emoción. Ante tanto fuego cruzado los ciudadanos quieren respeto: unos, para defender su derecho a decidir; otros, para no ser despreciados como ciudadanos de segunda sólo por no coincidir plenamente con la mayoría.
La democracia vuelve a demostrar que su esencia es el respeto a las minorías, el pluralismo y la integración, no el totalitarismo de los discursos mayoritarios que olvidan a quienes no los comparten.

El Parlament de Cataluña está más dividido y cada cual más en su sitio: no hay mayorías ni liderazgos de excepción, los independentistas reales ganan escaños pero dentro de una izquierda que debe atender la crisis y las demandas cotidianas de los ciudadanos con urgencia y sensibilidad social, se hunde el PSC en otro peldaño del desplome de un PSOE inútil, resiste el PP como gran partido del centroderecha español y se multiplica la resistencia antinacionalista de Ciutadans.
La democracia de las pequeñas cosas, de los problemas reales y cotidianos, gana. Sea cual sea el modelo de estado, lo importante es la gente.

Pujol fuerza los ojos y otea incrédulo desde el Majestic. Tanta propaganda, tantos medios públicos y privados, con La Vanguardia y TV3 al frente, con una visión tan sesgada de la sociedad de Cataluña. Tantos envites desde la derecha mediática madrileña. Tanto ruido. En las urnas, más razón democrática de la esperada.
El Mundo no ha ganado las elecciones y ha contribuido un poco más a devaluar cierta política y cierto periodismo. El periodismo debe investigar y denunciar, pero con la veracidad, transparencia y credibilidad tan ausentes en el affaire del borrador, un caso Dreyfus que ante la ausencia de zolas -aunque sobren postulantes- espera reacción ciudadana.

Pero la democracia ha ganado. Cinco conclusiones subjetivas:
  1. La realidad es lo primero. La política de las cosas cotidianas, de la economía real, el trabajo, la salud, la educación y la inclusión social es más importante que las banderías y los inventos políticos que abandonan a muchos.
  2. Sin líderes. Una elección más se comprueba la falta de líderes en una sociedad necesitada de voces más participativas y abiertas. Una sociedad en red donde la deliberación cotidiana y la participación crean un tejido necesitado de liderazgos transparentes, abiertos y confiables. Ninguno de los grandes líderes políticos cumple esas premisas, como muestran todas las valoraciones.
  3. Un país dividido. Cataluña es hoy un país más dividido y fragmentado. Una mayoría quiere el derecho a decidir su futuro, pero atendiendo a las necesidades cotidianas y sin arrasar al resto de una sociedad plural con decisiones traumáticas. Frente al ruido político y mediático de la tensión España vs. Cataluña, se imponen debate, acuerdos, inteligencia y respeto.
  4. Otra izquierda frente a un PP de mayorías. El PSOE acentúa su camino hacia la irrelevancia, aunque se salva de un despeñamiento augurado por unas encuestas que se equivocaron persistentemente. Una nueva izquierda con Bildu, Esquerra+CUP y Alternativa Galega empuja desde las naciones históricas mientras IU e ICV recogen parte de la indignación pero también sufren la presión de los nuevos planteamientos.
    El PP, tras las generales, gallegas, vascas y catalanas, se consolida como el único gran partido de gobierno que mantiene mayorías absolutas. La fragmentación de la oposición refuerza su poder y obliga a repensar el escenario político de los próximos años.
  5. Demasiada propaganda, mucha insidia, poco periodismo. El periodismo de los grandes medios de comunicación es otro de los grandes dañados de la batalla electoral. La división entre medios de poder y medios de gente se agudiza. El periodismo debe reflexionar. El fracaso del exceso de opinión sesgada, arrumbada al discurso del poder es patente. La credibilidad no puede estar fundada en borradores y acusaciones sin pruebas ni mayor investigación. La sospecha no debe marginar a la verdad. Ayuda la persistente corrupción de los grandes partidos y la esclerosis estéril de las investigaciones judiciales demoradas durante años.
    El periodismo como discurso de poder y como arma partidista tan visto en esta campaña no es el que debiera acompañarnos en una mejor democracia.
Las columnas, las radios y televisiones se llenan hoy de vencedores y vencidos. Va siendo hora de abandonar los escenarios épicos y volver a la realidad de una cotidianeidad rica y plural. Necesitamos cambiar la política, la información y el discurso. Más información crítica y creíble, menos opinión dogmática, más análisis. Más periodismo, menos discurso.
La sociedad lo demanda.

lunes, noviembre 19, 2012

La música es vídeo y móvil




La música ya no está en la televisión. Hasta la radio sufre la competencia de los nuevos medios digitales. El vídeo vuelve a matar a la estrella de la radio y de la televisión, como decía la canción. Ahora el vídeo está en el móvil y la web. Nadie necesita encender el televisor para escuchar música. YouTube es el gran canal de música mundial y los programas y aplicaciones que convierten sus vídeos en mp3 para los móviles se comparten entre adolescentes de todo el mundo.

Por eso no es de extrañar que muchas cadenas musicales de televisión como MTV se hayan pasado a la telerrealidad y sean sólo ya el entretenimiento obligado de los gimnasios y los bares aburridos.

Lo explica un supuesto capo ejecutivo de una envejecida cadena musical en un vídeo de lo más popular en YouTube, por supuesto. Hace unos meses una encuesta de Nielsen sancionaba lo que todo el mundo sabe: los adolescentes, el mayor público de la música, prefieren los vídeos a la radio o las descargas.

Las grandes discográficas como Sony y Universal lo tienen claro. Su apuesta se llama Vevo y acaba de ser lanzada en España y Europa con 50.000 canciones y vídeos gratis. En la web, móviles iPhone y Android, en iPad y a través de la consola Xbox para llevar directamente a los consumidores los vídeos de sus artistas favoritos. Nació en YouTube, donde se ha convertido en el canal más popular y ya es el segundo en Estados Unidos tras la plataforma de vídeo de Google.

Y se prepara la vuelta de MySpace, separada ya de su fracaso en el imperio Murdoch, para volver a reinventarse como la gran red social de la música con los adelantos de Pinterest, Instagram y otras aplicaciones y redes sociales de última generación.

Nadie necesita vídeos en la tele ni streaming de pago cuando la música está en todas las pantallas y nada más fácil que compartirla. Eso sí, aún necesitamos gente y DJ’s con buen criterio que nos descubran los mejores sonidos. En la NPR, la radio pública norteamericana, y la BBC lo saben y sus aplicaciones de música son fascinantes. Aquí no conseguimos despegarnos de la radio y los podcast.

Columna en los diarios de Vocento

viernes, noviembre 16, 2012

La crisis crea otro mercado para los medios

Los resultados de los medios españoles muestran la profundidad de una crisis lejos aún del fin. 2012 confirma su maldición de ser el peor año de los medios y obliga a una profunda reestructuración de un mercado para el que no se vislumbra recuperación hasta bien avanzado 2014.


La crisis de la publicidad se ha llevado por delante más del 60% de los ingresos publicitarios de los diarios y el 50% de los de la televisión.
Pero lo peor es que el único motor de estos años, la publicidad digital, se frena y cambia su estructura aceleradamente. La publicidad digital ya supera a la prensa como segundo mercado, pero sólo crece la publicidad en buscadores, la de bajo coste (redes sociales, RTB, exchanges), el móvil y el vídeo.
Las estimaciones para final de año son acabar con una pérdida de más del 16% del mercado y caídas generalizadas en toda la inversión, incluida la digital.
Todas las televisiones están en pérdidas operativas en el tercer trimestre, incluido el duopolio de Mediaset y Antena 3, donde avanzan las pautas únicas y la redefinición de su enorme oferta de canales para encontrar los segmentos más rentables en los temáticos.


Los diarios sufren además una fuerte erosión de la difusión, de alrededor del diez por ciento este año, que se une a las pérdidas anteriores y roza el 25% de caída total. La audiencia cae hasta 14 millones de individuos pese al aumento de lectores por ejemplar y los diarios digitales empiezan a no compensar esa erosión.

En internet sólo las pantallas móviles y el vídeo tiran del mercado y de la audiencia, tanto en España como fuera. El poder de las grandes marcas crece y el resto del mercado se atomiza, con un crecimiento constante de nuevos medios obligados a ser pequeños y muy eficientes en la gestión de sus recursos.
Las revistas siguen una evolución parecida a la prensa. Incluso la radio, con una resistencia mayor a la crisis, ha encadenado malos resultados este año.
Hasta los grandes digitales como Google o Facebook sienten los problemas de un mercado que cambia definitivamente.

La situación es de una reestructuración profunda del mercado. Los medios están obligados a cambiar radicalmente sus modelos de negocio para sobrevivir. La masificación de las pantallas móviles y la hiperconectividad, unida a la peor crisis económica y de consumo de la era moderna, cambian definitivamente un mercado que ya no evoluciona, sino que ve nacer otro muy diferente.
Las marcas desconfían cada vez más de la publicidad y de los medios como soportes y apuestan por el branded content y el contacto directo con sus clientes: marketing directo, membership (fidelización), exterior, contenidos propios y publicidad no convencional.

Es la crisis de la abundancia. Por primera vez están claros los datos que indican el fin del crecimiento constante. El parón del consumo y la erosión de la atención no dan para más.
El público continúa consumiendo muchos medios, pero la atención se vuelve a concentrar sólo en unos pocos. O, más bien, deja de prestarse suficiente atención para la eficacia del contenido y la publicidad en la mayoría de lo que se ve, y sólo se fija en una dieta determinada por los intereses, el consumo diferenciado en función de soportes, y la ubicuidad de las pantallas.

En España es la crisis definitiva de un modelo de televisión saturado de canales en abierto, pero poco atractivos para la mayoría del público, concentrado en los grandes programas -realities, fútbol, series y cine- y orientado a un consumo bajo demanda de productos de calidad que las cadenas en abierto ofrecen tarde y con demasiadas restricciones para el público más exigente.

Los diarios han dejado hace tiempo de innovar. La prensa se ha rendido a su propia crisis desconfiando más que nadie de sus marcas y sus productos. Una generación de ejecutivos y editores tiene la responsabilidad de no haber puesto en marcha estrategias de audiencia, circulación y comercialización que son ya habituales en otros mercados y que aquí parecen desconocidos. La renuncia al papel comienza en los propios diarios.

Los medios digitales requieren otros productos. La era del volcado y el copia y pega se resiste a morir y el móvil y el digital primero siguen siendo filosofías a menudo mal entendidas, sobre todo por las redacciones de los medios tradicionales. Los medios nativos comienzan a consolidarse y a suplantar a los grandes diarios no sólo en las áreas temáticas y más segmentadas, sino también en las áreas informativas duras, tradicionalmente dominadas por los medios convencionales.
Repetir los viejos modelos y formatos de información, diseño y narrativa ya no funciona. Para la información me atrevo a decir que a medio plazo ningún medio que no sea nativo móvil -smartphones y tabletas- sobrevivirá, porque ese será el soporte básico de las noticias.

Los nuevos modelos de pago no son solución sino se acompañan de nuevas fuentes de ingresos y un nuevo modelo de relación con el usuario, más abierto y participativo, pero también con mayor compromiso mutuo. La prensa, sobre todo, necesita desarrollar estrategias de audiencias y dejar de pensar en el público para comenzar a tomarse en serio a cada lector y cada segmento, no sólo por variables sociodemográficas sino por tipos de consumo y acceso a los contenidos.
Los principales males del fracaso de El País, líder de la nueva prensa nacida en la Transición, son comunes a la mayoría de diarios. Ningún medio se va a fortalecer con las armas de otros completamente distintos. O se empieza por creerse y fortalecer las propias ventajas o el escenario es temible.

Vivimos en la era de los medios contextuales y en una etapa de reinvención de un negocio cada vez más distinto del tradicional. Los medios ya no venden exposición ni contenidos, sino experiencias y públicos compartidas en tiempo real y redistribuidas en diferentes plataformas.
La fragmentación de las pantallas y de las audiencias obliga a diferentes productos y formatos para cada una sin repetir la misma oferta, sino diferenciarla en función del tipo de consumo y el nivel de atención. Lo que pervive es el interés del contenido, la identificación con la marca y el reconocimiento de la relación con los creadores del contenido y los periodistas, obligados a establecer una empatía clara con su público.
El negocio es otro y los medios están obligados a crear nuevos modelos de contenidos, relación y monetización mientras en el caso de los tradicionales se diseña la transición sin comprometer lo nuevo por la necesidad de sostener los ingresos legacy.
Pero ya nadie, ni siquiera los digitales, están libres del cambio de mercado.

jueves, noviembre 15, 2012

Prensa regional y TDT no frenan las pérdidas de Vocento


La resistencia de los diarios regionales, la puesta en marca de nuevos negocios digitales y el lanzamiento de Paramount en la TDT frenan levemente la crisis en Vocento. A pesar de las medidas de mejora de algunos negocios, las pérdidas del grupo crecen un 53%, 26,8 millones hasta septiembre frente a 17,5 en 2011. Una fuerte caída que a pesar de todo es menor que las de sus competidores Unidad Editorial o los diarios de Prisa.
La puesta en marcha de nuevos negocios digitales, los paquetes comerciales multimedia (Tarifa Única 3.0) y el cierre de agujeros como el gratuito Qué (19 millones de pérdidas de inmovilizado por el cierre) consiguen frenar las pérdidas hasta 12,21 millones en los nueve primeros meses del año frente a 14,54 millones en 2011, un 16% menos, si se excluyen los costes de reestructuración.
El resultado operativo (ebit) es de -3,8 millones, un 52,5% mejor que las pérdidas operativas de 8 millones de hace un año.
El gran problema de Vocento es que sólo la prensa regional y los canales de TDT alquilados a otros operadores son rentables, mientras ABC sigue acumulando pérdidas y se convierten consiguen resultados en los nuevos negocios digitales, donde la inversión es alta.


La caída de la publicidad digital frena el crecimiento de los ingresos digitales del grupo, que se sitúan en un 16%, por debajo del 21,6% de Unidad Editorial y del 19,5% del total de facturación publicitaria de los diarios de Prisa.
Vocento atribuye ese deterioro al freno de la inversión publicitaria en internet y a la caída de la publicidad institucional. Por eso su estrategia pasa por monetizar la audiencia a través de nuevos productos basados en tecnología y orientados a las transacciones, además de desarrollar formatos premium de publicidad digital, en la línea de lo que siempre defiendo.


Las claves para  frenar los malos resultados de un grupo muy dependiente de los diarios, el mercado más deteriorado con la crisis, está en una fuerte reducción de costes, el desarrollo de nuevos ingresos digitales como Oferplan (con una facturación de 17,77 mill., un 3,3% más) y la difusión digital en Kiosko y Más -crecimiento medio mensual del 16%, aunque el grupo no da datos de suscriptores- de todos los diarios, además de un mejor comportamiento de la prensa regional frente a los grandes diarios nacionales.
Pero el problema en ese área de negocio sigue siendo ABC.es. Los ingresos digitales del diario nacional son el 11,5% del total publicitario frente a un 13,1% en la prensa regional a pesar del escaso desarrollo del mercado local.
ABC resiste a fuerza de aumentar precios, tanto de venta al número (€0,10) como de publicidad (1,1%) pero acumula pérdidas operativas de 9,6 millones este año frente a 4,7 en 2002, que se reducen a 8,5 frente a 10,3 millones si se descuentan los costes de su reestructuración. La pregunta es hasta dónde soportará el mercado esos aumentos cuando sus competidores rebajan el precio de la publicidad.
Los clasificados digitales resisten y muestran que son un buen negocio, como en los casos de grupos como Schibsted o Axel Springer. Consiguen crecer un 6,9% en ingresos a pesar del mal año tanto para empleo como en inmobiliaria, con un descenso del mercado nacional del 1,5%.
Los ingresos de circulación descendieron un 8,4%. Un 5,6% en la prensa regional y un 11,8% en ABC a pesar del aumento de 0,10 euros del precio de cabecera en la venta en kiosco. La bajada de ingresos de difusión está en línea con la de Unidad Editorial y mejora la caída de ventas de la prensa de Prisa, incluido El País.
El cierre de Qué suma nuevas pérdidas operativas de 2,7 millones con  casi 600.000 en indemnizaciones.
Los resultados del audiovisual son lo que más mejoran tras el cierre de La 10 y las televisiones locales. La incorporación de Paramount a sus canales mejora la audiencia y la publicidad (+8,6%). La TDT consigue un beneficio operativo de cinco millones que de nuevo devora ABC Radio con unas pérdidas operativas de 5,6 millones y cada vez más problemas para cederla a otro grupo como la Cope u Onda Cero.
Los males de Vocento persisten con el permanente peso de ABC en los resultados y la errática política audiovisual del grupo. Sólo la prensa regional y el área digital mantienen estrategias asentadas en sus fortalezas y una trayectoria que les permite afrontar la crisis de la prensa.
Con todos los grupos de prensa nacional en pérdidas y el deterioro de la prensa local, entre este año y el próximo las fusiones y la desaparición de más cabeceras parece inevitable, como ha ocurrido en la televisión.


Get the Blessing sacude el jazz



Puro jazz último, sin resquicios para la rutina. Get the Blessing marca caminos como Polar Bear, Neil Cowley y otros. ¡Qué sería de nosotros sin el jazz británico contemporáneo!

iPad mantiene la mitad del mercado de tabletas


Android y Samsung crecen, pero Apple mantiene la mitad del mercado de tabletas en el último trimestre con 14 de los 27,8 millones de tabletas despachadas. El mercado total de las nuevas pantallas ha crecido un 49,5% en el último año, según IDC.
Samsung y Amazon se sitúan en segundo y tercer lugar con 5,1 millones de tabletas y 2.5, respectivamente. El impacto de Windows 8 aún es muy pequeño y Apple y Android dominan claramente en sistemas operativos, con más del 95% del mercado.
Para los medios la elección de aplicaciones para los diferentes soportes está cada vez más clara y se la fragmentación de Android se reduce por el dominio de Samsung.

Telefónica crece en televisión y vídeo por internet


El futuro de Telefónica no es la telefonía. La multinacional española apuesta cada vez más por convertirse en una teleco 2.0 con una oferta integrada de conectividad (redes), contenido (televisión y digital) y funcionalidades (aplicaciones). Para ello da un paso más en su apuesta por el vídeo y la televisión en internet tanto a través de OTT como de IPTV. Brasil, Chile y España serán los países donde primero se despliegue la nueva platataforma de vídeo global (GVP, global video platform) anunciada hoy merced a un acuerdo con Microsoft para desplegar los nuevos servicios de vídeo y televisión on line con la tecnología Microsoft Mediaroom.
Con la nueva GVP de Telefónica sus servicios de televisión operarán desde la nube (cloud computing) y se distribuyen tanto en redes dedicadas (IPTV) como en internet (OTT) tanto a televisiones conectadas, consolas Xbox, como al resto de ordenadores, móviles y tabletas que conforman las pantallas de la convergencia.


Telefónica tiene ya 11 millones de hogares conectados (casi un millón en España) y 22 millones de descodificadores habilitados para televisión en todo el mundo . La creación de la nueva plataforma de televisión digital para la convergencia y la multipantalla permitirá al grupo abundar en su estrategia de contenidos que se dirige desde Telefónica Digital.
La compañía quiere estar presente en toda la cadena de valor de la nueva televisión: lineal, televisión híbrida e internet. En marzo de este año Telefónica ya reunía 3,3 millones de usuarios de televisión en Latinoamérica y Europa, además de otros 125.000 suscriptores a los servicios OTT de Terra. El grupo espera crecimientos del 13% en Brasil, del 9% en Chile o del 5% en España hasta 2015, un mercado de más de mil millones de dólares.
Telefónica los últimos dos meses sendos servicios de IPTV (televisión por internet como Imagenio) en Chile y Brasil que junto a España serán la avanzadilla de la nueva plataforma.
Telefónica concentra cada vez más poder en la televisión convencional. tanto de abierto y de pago, como en el audiovisual en internet.
El relanzamiento de Terra en España y como marca global es la gran apuesta OTT de la compañía junto a sus servicios y paquetes integrados de telefonía, internet, televisión y móviles, que incluyen las redes de IPTV.
Además Telefónica Digital amplía su posición en toda la cadena de valor audiovisual con la adquisición de derechos globales, producción propia (Media Networks, Telefé) y distribución con Terra y Telefónica on Video.
La televisión de la convergencia es una batalla de contenidos y plataformas.

miércoles, noviembre 14, 2012

El saqueo digital de Google, Amazon, Apple o Facebook


Ya no son sólo los diarios, los gobiernos se levantan contra las grandes corporaciones tecnológicas que se aprovechan de las leyes aprobadas por esos mismos políticos para evadir impuestos y pagar menos a las haciendas de los países donde actúan. La innovación tecnológica, la globalización y la vibrante economía de inversión que catapulta a esas empresas en Estados Unidos amenaza en convertirlas en los grandes depredadores de las riquezas intelectuales, inmateriales, de contenidos y económicas ajenas. La cuestión es si lo que aportan a la sociedad de la información justifica semejante privilegio o amenazan con convertirse en grandes empresas extractivas, explotadoras de las riquezas de otros, para seguir la terminología de Daron Acemoglu y James Robinson.

Hacienda vigila a Google, Facebook o Apple por dejar de ingresar mill millones de euros al fisco cada año a pesar de dominar sus respectivos mercados. Sólo Google acapara más de la mitad de la economía de internet en España -casi 450 millones de euros- a pesar de declarar pérdidas de casi 75.000 euros en 2001 y de 640.000 en 2010.

En Francia, donde los editores de prensa del mercado más regulado y cerrado de Europa, encabezan la cruzada contra Google por los derechos de las informaciones, se prepara una multa de más de cien millones de euros por no declarar sus ganancias correctamente entre 2008 y 2012 al facturar desde Irlanda, como en el resto de Europa. En el mismo casos están Amazon y otras compañías digitales.

En Alemania también se prepara una ley para proteger la propiedad intelectual de los editores, en muchos casos no reconocida a los periodistas al considerarse los diarios obras colectivas, como ocurre en España.
Y al fin el escándalo del saqueo tecnológico ha llegado a Gran Bretaña, donde su insularidad europea, el poder de la City y la exclusiva relación con Estados Unidos han convertido al viejo imperio en la cabeza de puente de la ofensiva europea de las multinacionales digitales norteamericanas.

Google desde Irlanda o Amazon desde Luxemburgo son tan diestros en aprovechar los resquicios fiscales internacionales como en las búsquedas o el comercio electrónico. Ambos siempre han defendido la cultura de aumentar su oferta y productos con la menor inversión posible en todo lo que no sea innovación y tecnología.

Google facturó 3.144 millones de euros en 2011 y pagó sólo un 0,4%: 4,24 millones de euros. Amazon sólo cotizó el año pasado un 2,5% de sus ventas de más de 4.100 millones de euros y consiguió rebajar el IVA de los ebooks de un 20% legal para pagar sólo un 3%. Apple paga menos de un 2% de impuestos en Reino Unido y Facebook no llegó a 300.000 euros a pesar de ser uno de los grandes comercializadores de publicidad gráfica.

Además de aprovechar los agujeros legales como el resto de grandes empresas multinacionales, ¿tienen las ganancias de estos grandes innovadores y creadores de riqueza digital algún derecho especial por su contribución a la sociedad de la información?

La residencia fiscal en países con menores impuestos y acuerdos de doble imposición como Irlanda y el uso abusivo de los precios de transferencia: lo que las propias subsidiarias de las compañías pagan por sus productos y servicios. Las grandes consultoras ayudan en esas técnicas y alertan del endurecimiento de la regulación fiscal en casos como España.

Google no cumple su mandato de no ser dañino, el famoso Don´t Be Evil, ni el de servir a los usuarios y menos el de la responsabilidad fiscal. Y lo mismo el resto de grandes digitales.

En el caso de España el saqueo fiscal digital es especialmente grave porque la economía digital alcanza un porcentaje muy pequeño del PIB: Google lo calculó en el 2,2%, una cifra que se mantiene, debido a la baja innovación, la escasa inversión y la baja productividad. Una economía más volcada al consumo digital que a la producción y la innovación.

No somos una sociedad de la información sino más bien hemos multiplicado la sociedad de consumo a los productos digitales con una innovación muy baja, la persistencia de una legislación económica y de propiedad intelectual que desanima a la nueva economía y los emprendedores, y con una sostenida situación de oligopolios -en telecomunicaciones, redes, distribución, derechos de contenidos, comercialización, etc.- que son lastres para el crecimiento.

Google, Amazon, Apple, Facebook se han convertido en negocios extractivos en lugar de ser todo lo inclusivos que las nuevas tecnologías, la interactividad, la participación ciudadana y su condiciones de plataformas -de usuarios, negocios, aplicaciones, etc.- permiten.

Se han unido a las élites extractivas no por el inmovilismo que caracteriza a muchos viejos monopolios -entre ellos gran parte del sector público- sino por lo su posición de poder, la maldición de convertirse en demasiado grandes para caer (too big to fail) como el sector financiero que ha provocado la grave crisis que vivimos.

El retorno de su actividad y de su generación de riqueza no es suficiente para todos porque está aumentando la desigualdad, tanto entre diferentes negocios -como la prensa- que alimentan el suyo, sino por la desigual distribución de la riqueza que crean. Vuelven a concentrarla en un sólo país y en unas pocas manos.

Como explican Acemoglu y Robinson en su libro, las instituciones (negocios) extractivas acaparan el trabajo de muchos para beneficiar a unos pocos, desprotegen los derechos de propiedad de los demás y tienden a convertirse en monopolios.

Es el retrato de cualquiera de estas compañías con algunos matices nuevos, principalmente dos: su apuesta por la innovación y el conocimiento frente a los monopolios anteriores que los erosionaban y su carácter de plataformas, sistemas donde se desarrolla la innovación, el trabajo y el negocio de otros (dejamos para otra discusión si con un reparto sostenible).

Las élites extractivas no son sólo la clase política del capitalismo castizo, como ha dicho César Molinas. También las compañías más innovadoras ejercen ese nefasto papel cuando olvidan su compromiso con sus usuarios, que son consumidores y productores, como relata toda la teoría de los prosumidores (prosumers).

Ese es el principal error de empresas como Facebook, que posiblemente se habrían librado de sus males en bolsa, si hubieran convertido en accionistas a sus usuarios, en una auténtica estrategia de economía participativa.

Pero el mal de las élites extractivas anida en los bonus, las acciones de sus directivos que se venden a grandes precios y en la presión del mercado y los resultados para ser cada vez más grandes, más fuertes, más globales, más rentables.

Como en el caso de Google y los diarios -el gráfico de arriba, tan famoso estos días, es inadecuado porque compara mercados que no son equiparables: publicidad en papel en EE UU con publicidad digital en todo el mundo, mucha creada por la propia innovación de Google- el problema es que más allá de sus propios activos (inmateriales o materiales) la economía digital se basa en la comunidad, en la actividad de los usuarios y sus lazos y relaciones -el procomún-, además de en sus propios contenidos en gran parte.

Google, Facebook y los diarios se parecen en que su riqueza no es suya, sino el resultado de la actividad social y el espacio público o el privado que se decide compartir: los hechos noticiosos en el caso de los diarios, la economía del enlace a los contenidos ajenos en Google o la vida publicada y los contenidos compartidos de los usuarios en Facebook.

La nueva economía con las reglas de buena voluntad y oportunidades que nos enseñó Kevin Kelly se convierte en tan injusta como cualquier otro capitalismo extractivo cuando quienes se hacen dueños del mercado no redistribuyen adecuadamente los beneficios.

Pagar impuestos justos que revierten en toda la sociedad es mejor que pagar tasas para una sola parte de los contenidos, la industria, los usuarios y el espacio público. Ninguna nueva y sectorial tasa Google -Facebook, Apple, etc.- sería tan justa como pagar los impuestos como otra empresa y ciudadano más sin retorcer en exceso las ventajas fiscales de las grandes empresas.

Otra cosa es si se debe pagar por el snippet de Google a la prensa o no: materia de otro artículo.

Don´t be evil, pagad, dueños de la economía digital (y también los del resto).