lunes, julio 08, 2013

¿TV de verdad inteligente?

Las Smart TV son bastante bobas. Son tontas por su software, y se lo hacen por la presión de la todopoderosa industria con su empacho de licencias, frecuencias, derechos, canales y todas las limitaciones para sostener un mercado con los días contados. Los más ceñudos teleadictos quieren una televisión personal, a la carta, sin la tiranía de la programación y el exceso de publicidad que desprecia a la audiencia. Una nueva industria, la de internet, el streaming, las aplicaciones y los contenidos disponibles en cualquier momento y dispositivo, empuja y se une a los grandes fabricantes de pantallas para acabar con la tiranía de la tele convencional.
El gigante Samsung acaba de comprar Boxee, una pequeña compañía inventora del primer grabador de TV en la nube. Con el Cloud DVR dio a sus clientes el poder de grabar cualquier programa para construir su programación personal y verla en cualquier aparato, de la televisión a los móviles.
Boxee es un descodificador de software elegante que ofrece una experiencia de usuario simple en cualquier aparato. Permite disfrutar de toda la televisión –abierta o de pago- del usuario además de integrar aplicaciones audiovisuales, del vídeo a la carta a las de los propios canales de televisión.
Los nuevos servicios de streaming y la oferta de descodificadores interactivos sufren los mismos males. Uno, un software lento y bobo. Dos, el control de las televisiones sobre los contenidos y sus limitaciones para evitar el cambio del viejo modelo basado en frecuencias, canales y mercado territorial a la libertad del móvil y los contenidos en la nube. El mismo problema que enfrentan los grandes de la electrónica para que sus televisiones inteligentes no parezcan cacharros tontos que la mayoría acaba por no conectar nunca a internet.
Microsoft o Sony quieren solucionarlo con el poder de sus videoconsolas. Samsung apuesta por una televisión realmente inteligente y menos enfrentada a la industria para evitar el ataque de Apple, Google y otros grandes de la tecnología que tienen en la televisión es su gran objetivo.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, julio 01, 2013

RTVE respira

RTVE respira. El gobierno, también. Las televisiones privadas, más. Pero es una bocanada de oxígeno, porque la financiación de la televisión pública sigue en duda. El Tribunal de Justicia Europeo ha dado una sorpresa al considerar legal la tasa francesa a las empresas de telecomunicaciones para financiar la televisión pública, el modelo de la ex vicepresidenta Fernández de la Vega para retirar la publicidad de la televisión estatal.
RTVE confía en una sentencia similar para la tasa del 0,9% de los ingresos a las telecos españolas por sus servicios audiovisuales. Esa aportación junto al 3% de las cadenas privadas en abierto y el 1,5% de los ingresos de las de pago generan más de 215 millones de euros, una cuarta parte del presupuesto de la televisión estatal, a la baja por la crisis y la caída de ingresos tanto de televisiones como de operadores de telecomunicaciones.
Si la sentencia se confirma para España perderán los partidarios de la vuelta de la publicidad a TVE –anunciantes y políticos diferentes, de Montoro al PSOE-, pero el sistema de financiación seguirá siendo inestable y parcial al no afectar a las autonómicas y locales.
RTVE necesita estabilidad, pero también adelgazar y ahorrar dedicándose sólo al servicio público, no a competir con programación comercial. A los políticos les da pavor un canon como en otros países, lo que facilitaría una radiotelevisión pública más independiente. Las privadas quieren que se cobre a cada casa con tres tramos para toda la televisión pública: estatal, autonómica y local.
La solución es mixta para diversificar ingresos y evitar el pago directo por los ciudadanos: unificar la financiación de las cadenas públicas, permitir publicidad limitada a ciertas horas y programas (al estilo del actual patrocinio), y mantener tasas sobre el uso de dominio público y el resto de servicios audiovisuales.
Para que funcione la televisión pública debe adelgazar, centrarse en el servicio público, ser de verdad independiente -política y financieramente-, con total transparencia y responsabilidad económica y de servicio público.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, junio 24, 2013

Somos vídeo


Primero fue el texto. Después la vida se reflejó en fotos compartidas entre todos. Ahora el vídeo nos anima a crear el mayor documental jamás creado sobre nosotros mismos. El poder del móvil y las redes sociales nos impulsa a convertirnos en directores y actores de nuestros propios dramas y comedias. Todo puede ser un gran reality show cuando hay una cámara de vídeo conectada a internet en cada bolsillo.

Sólo hace seis meses que Twitter lanzó Vine, una aplicación para compartir pequeños clips de seis segundos. Ahora el rey de las fotos, Instagram, adquirido por Facebook hace algo más de un año, ofrece vídeos de 15 segundos con trece filtros para embellecerlos y animar a sus 130 millones de usuarios y a los más de 1.100 millones de la gran red social a compartir sus historias con imagen en movimiento.

Del instante decisivo y el detalle etiquetado de las fotos a las pequeñas escenas. No todos nos convertiremos en Scorsese o en Alan Resnais, pero la combinación de móvil, vídeo y red social es una de las herramientas más poderosas creadas jamás para una recreación de la realidad que aún no sabemos si será la gran ficción de un mundo feliz o nos ayudará a entendernos y retratarnos mejor unos a otros.
Lo peor sería usar la revolución del vídeo en las redes sociales sólo como una cámara infinita de telerrealidad tan tramposa y vacía como la que llena las televisiones.

YouTube popularizó el vídeo. Hace menos de diez años (2005) encontró la tecnología para hacer el vídeo fácil en internet y los grandes servidores de Google le han permitido convertirse en la mayor televisión jamás creada. Twitter y Facebook quieren hacer la revolución del vídeo 2.0 con Vine e Instagram. A la vista está un mercado publicitario de más de cuatro mil millones de dólares que busca en el vídeo online la rentabilidad perdida en la televisión. Nada como la vida propia y la de los otros para captar la esquiva atención de un mundo saturado de entretenimiento.

¿Te animarás a convertirte en tu propio canal de televisión?

Columna en los diarios de Vocento

lunes, junio 17, 2013

Descontento TV

Poder y televisión son inseparables en la partitocracia. Pero pocas veces la telecracia se ha sentido tan incómoda con un gobierno en teoría aliado de las privadas. Tres años después del apagón analógico y el despliegue de la TDT el mercado audiovisual vive pendiente de los tribunales, la anulación de la adjudicación de canales y una sentencia que puede eliminar la tasa a las telecos para financiar RTVE. Nadie sabe cuál es la política audiovisual de Rajoy y muchos dudan de que tenga alguna.
El duopolio Mediaset/Atresmedia está inquieto pese a dominar el mercado. En las ondas autonómicas y municipales sobran canales desiertos mientras faltan en la televisión nacional, a pesar de tanta redundancia y programación de bajo coste.
La privatización de las autonómicas empujada por algunos barones no avanza mientras los recortes rasgan las televisiones públicas. Nadie parece estar ansioso por hacerse con canales cada vez con menos audiencia y una gestión que tendrá que luchar con la competencia y las resistencias a romper un modelo de televisión pública sin que nadie defina cuál es el futuro del servicio público.
Doce meses después de la toma de RTVE por un presidente sin consenso parlamentario, la Corporación resiste con la fortaleza de una audiencia remisa a abandonar una programación repleta de relleno para caer en una oferta comercial que no convence a muchos acostumbrados a una parrilla de cierta calidad.
Hasta la paz dormida de la televisión de pago tras el pacto de la guerra del fútbol entre Digital+ y Mediapro se resquebraja. La cadena de Prisa no paga y vive en el limbo de una compra que se dirime entre Telefónica y el magnate Rupert Murdoch, con Aznar de por medio.
Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de TV, pedía días atrás claridad, un sistema de financiación solvente para RTVE, televisión pública independiente y seguridad jurídica para las privadas. Incluso la resurrección del innato regulador audiovisual para poner orden y no depender de los políticos.
A día de hoy parece mucho pedir.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, junio 10, 2013

Espiados 2.0


Se llama PRISM en honor a la fibra óptica (y quizá a Pink Floyd). Podría ser una banda de villanos de James Bond o de Batman, pero es un gigantesco programa de espionaje de las comunicaciones puesto en marcha en Estados Unidos por la Agencia de Seguridad Nacional. Los grandes de internet como Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, YouTube, Skype o Apple han proporcionado datos sobre correos electrónicos, chats, vídeos, fotos, llamadas a través de internet, archivos compartidos, videoconferencias, posiciones de GPS o de actividad en las redes sociales. No sólo han sido espiados los norteamericanos, sino ciudadanos de todo el mundo por la concentración de redes y servidores en estas empresas.


Somos datos, cada día más. Nuestra huella digital es el botín buscado por la publicidad y el marketing para financiar la economía de la abundancia digital. Pero los gobiernos, los servicios secretos y una miriada de espías digitales saben cada vez más sobre nosotros.

PRISM es legal. La justicia lo autorizó para luchar contra el miedo al terrorismo. Sobre todo al terror de los políticos de enfrentarse a atentados de los que no nos pueden defender. La justicia y la política se parecen cada vez más Minority Report, el relato de Philip K. Dick que Spielberg y Tom Cruise popularizaron. La vigilancia de los precogs permitía capturar a los criminales antes del delito. La paradoja es detener a inocentes en la creencia pseudocientífica de la inevitabilidad de sus actos. El viejo determinismo.

Es también la paradoja del control 2.0: las mismas tecnologías y herramientas utilizadas por personas de todo el mundo para luchar contra la opresión, la injusticia o defender sus intereses son controladas por un puñado de empresas fáciles de coaccionar y vigilar.

Hay otras paradojas. La sociedad de la abundancia es una civilización del hiperconsumo donde unos pocos controlan a muchos con la aparente felicidad de una interacción mediatizada por quienes controlan el sistema. ¿Quebrará la confianza de los consumidores 2.0 o la embriaguez de la abundancia acabará con los viejos ideales de libertad individual?

Columna en los diarios de Vocento

lunes, junio 03, 2013

Ordenadores para vivir

Somos datos. Siempre lo hemos sido, pero nunca ha sido tan fácil utilizar nuestros datos personales para tomar decisiones, controlar nuestro estado (físico, mental o emocional) y relacionarnos con otras personas con las que compartimos intereses, situación o estadísticas. Una nueva generación de ordenadores pensados para llevar puestos (wearable computing) convierte la esforzada existencia humana en un proceso de datos conectados con sistemas y personas, y nos guía con la realidad aumentada.

Las gafas de Google son el más comentado de estos aparatos, pero aplicaciones móviles, GPS inteligentes y mecanismos que mezclan el viejo podómetro con datos biométricos, alimenticios o la calidad del sueño se extienden en las zapatillas y los brazos de los deportistas, pero también en los bolsillos de gente que usa datos en su vida cotidiana para controlar su salud e intentar vivir mejor.

La ciencia ficción y unos cuantos visionarios nos animaron a convertirnos en ciborgs, organismos mejorados por dispositivos cibernéticos. Pero las prótesis de silicio, metal y plástico no son para tímidos. Llegó el móvil inteligente y todo cambió. El smartphone nos convierte en ciborgs cotidianos sin el terrible aspecto de los híbridos entre humano y androide.

La hiperconectividad, el cloud computing y las visualizaciones de datos que facilitan su interpretación a los profanos son el éxito de chismes como Fitbit, Jawbone Up o Nike+. Apple prepara ya un reloj inteligente que supere a los ya existentes como el iPhone hizo con el móvil.

Muchos definen a los ordenadores para llevar puestos como el nuevo estadio de la tecnología. Las viejas herramientas soñadas por los pioneros Charles Babbage o Alan Turing como máquinas para ayudar a la inteligencia son ahora aparatos para vivir más y mejor, el mayor objetivo de cualquier especie.

Somos ciborg sentimentales. Nada como las computadoras para vestir para cuidarnos, estar siempre conectados y no perdernos nada de lo que pasa mientras hacemos otra cosa. ¿Pasaremos dentro de unos años el test que Turing diseñó para distinguir un humano de una máquina?

Columna en los diarios de Vocento

lunes, mayo 27, 2013

Evasores digitales


¿Qué ocurre cuando monstruos de la tecnología como Google, Apple, Facebook o Amazon utilizan sus algoritmos para la ingeniería fiscal? ¿Pueden los estados responder a la velocidad de procesamiento digital? Pagan paupérrimos impuestos, pero las investigaciones en España, Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos muestran que aprovechan las ventajas fiscales de muchos países. La velocidad inmaterial de parte de su riqueza facilita lo que el presidente de Google, Eric Schmidt, llama “sólo capitalismo”.

Los grandes de internet piden simplificación fiscal. El jefe de Apple, Tim Cook, reclama impuestos para la velocidad de la economía digital, no anclados en la pesadez de las mercancías. Y ofrece renunciar a trucos como cotizar en países con impuestos bajos o ilusiones contables como los precios de transferencia.

El líder laborista, Ed Milliband, pide a Google respeto a su lema de no hacer el mal y que sea un capitalista responsable, no un saqueador digital. El político británico recuerda al buscador su apoyo al software libre y su filosofía participativa para no abusar de los consumidores y pequeñas empresas, incapaces de competir con la ingeniería fiscal de las multinacionales.

“No existe regulación capaz de responder a la complejidad de internet”. Milliband recuerda el poder del supercapitalismo financiero, cuya velocidad desborda la economía real y ha inflado las últimas burbujas, pagadas por los ciudadanos (también con más impuestos frente a las empresas).

Un pionero de internet, Jaron Larnier, se queja en su último libro de la destrucción de la clase media cuando lo digital impone una economía informal: “Antes la gente recibía beneficios formales: salarios, pensiones y seguridad social. Ahora recibe pagos informales en reputación o trueques”.

La economía digital ha creado nuevos empleos y negocios a un ritmo incapaz de seguir por la vieja economía. En esa tensión disruptiva el mayor peligro es dejar a demasiada gente y comunidades sin recursos reales. Que los grandes del mundo digital dejen de ser líderes creativos para convertirse en élites extractivas.


Columna en los diarios de Vocento

lunes, mayo 20, 2013

La guerra de la música


El presente y el futuro de la música están en el móvil y en internet. Google se suma a la oferta de streaming por suscripción, como Spotify y tantos otros, pero con la promesa de disfrutar de tu propia música en todos tus dispositivos. Algo que Apple no ha conseguido con el avejentado iTunes y que permitirá no perder todas las descargas –comerciales o no- que tantos usuarios han acumulado desde que la música se hizo digital. La música vuelve a cambiar como lo hizo con Napster y las descargas o con iTunes y el comienzo del fin de los álbumes.

Los aficionados a la música tienen tres grandes problemas: cómo descubrir música que les guste, escucharla en todos sus dispositivos sin demasiadas complicaciones y no perder una biblioteca donde CDs, álbumes, canciones, descargas en todos los formatos se amontonan. Y todo gratis, o al más bajo precio posible.

La radio no basta. Las emisoras no satisfacen a muchos oyentes aburridos de tanta música igual de comercial y aburrida. YouTube es el MTV del vídeo y para los más jóvenes el soporte fundamental de música gratis, variada y compartida. Ser dueño de los discos todavía es importante para muchos y los compran en formato digital (iTunes de Apple domina) o en CD (57% de la música vendida, según datos de la industria en 2012).


Pero un 20% de los ingresos de la música proceden ya del streaming (un 44% más que en 2011), más de un 30% en Europa. Google quiere ese pastel y volver a revolucionar el mercado como Apple lo hizo la década pasada con iTunes.

Ni Spotify ni el resto de servicios de streaming pueden competir con el poder de almacenamiento del gran buscador. Google quiere ser el mejor DJ con la potencia de sus algoritmos y la combinación con el poder social de Google+ y tus contactos en GMail. La plataforma de distribución en cualquier equipo es Android, la clave móvil y multiplataforma de Google.

Para los músicos y la industria la buena noticia es que el nuevo negocio es de pago y suscripción, atractivo para los más devotos. Para los demás la oferta gratuita mantendrá su poder.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, mayo 13, 2013

YouTube de pago

A pagar por los mejores canales del monstruo del vídeo en internet. YouTube se suma al convencimiento de casi todos los medios de que la publicidad no es suficiente y lanzará canales de pago. El gigante digital quiere mejorar la oferta de vídeos de gatos y bebés para reinventar la televisión multipantalla y bajo demanda con sus más de mil millones de usuarios.
La disrupción digital ha llegado a la televisión, como antes a los clasificados o a la prensa. Experiencias norteamericanas como el vídeo bajo demanda de Netflix, con 32 millones de abonados, Hulu o el iPlayer de la BBC apuntan el camino: televisión bajo demanda, disponible en cualquier dispositivo, sin publicidad o con comerciales atractivos para los espectadores y sin la penuria del exceso de interrupciones de la televisión convencional.


El público está dispuesto a pagar por eso, al menos en los países con mayor tradición y oferta de televisión de pago que España. No mucho, pero lo suficiente para mantener una programación y una audiencia a la que rentabilizar por otras vías.
YouTube ya es la plataforma de la televisión digital. Su enorme audiencia e influencia lo convierte en el gran promotor y distribuidor del vídeo en todo el mundo. Con canales de pago entre 0,99 y 1,99 dólares completa su oferta gratuita y envía una señal a la televisión de pago convencional: la gente paga por los canales con los que se identifica, no por la amalgama de contenidos que no quiere ni necesita. Programación bajo demanda y elegida a gusto del consumidor para disfrutar en cualquier pantalla.
Esa es la nueva televisión. YouTube calcula conseguir entre un diez y un veinte por ciento de sus ingresos por los canales de pago. Suficiente para financiar una programación inviable sólo con publicidad en internet.
La gente no dejará la televisión convencional, pero cada pantalla se asocia ya con un público y una oferta: televisión en abierto para informativos, telerrealidad y tertulias; de pago para deportes, películas y series premium, y una nueva oferta de pago para los televidentes más jóvenes y sofisticados.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, mayo 06, 2013

Redes poco fiables

No se fíe de las redes sociales. Su poder para la falsedad y el rumor es mayor que su capacidad de contrastar hechos y datos. La sociedad del conocimiento es más bien una sociedad del rumor y el prejuicio. El aumento de los robos de identidad, la usurpación de perfiles de grandes medios en las redes sociales y el frenesí de una apresurada vida en tiempo real son los peligros del exceso de inocencia digital.

Wall Street se desplomó hace unos días cuando un grupo de hackers sirios manipuló el perfil de Twitter de la agencia Associated Press con un presunto ataque terrorista a la Casa Blanca y un Obama herido. Poco después los mismos hackers se adueñaron de los tuiteos del diario británico The Guardian para difundir sus proclamas.

No son excepciones. Politólogos, físicos y matemáticos estudian hace tiempo el uso de la política en las redes para difundir rumores y desinformación sobre partidos y candidatos. El lado oscuro de las redes sociales es una turbina de rumores aún más potente que su capacidad de información y contraste. Une la solidez del texto de la era Gutenberg con la fascinación de la imagen y la velocidad de las redes.

Hace 40 años, el sociólogo Mark Granovetter publicó su teoría de la influencia de los lazos débiles: la información se difunde rápidamente en las redes sociales entre individuos que no se conocen y con poca relación entre sí. Es la gran potencia de amplificación de los medios sociales, para lo bueno y para lo malo.

La mayoría de estudios confirman esa tesis y un grupo de investigadores de la Universidad de Londres alerta sobre el aumento de la desigualdad. Contrariamente a la imagen de internet como fuerza democratizadora e igualitaria, señalan que sólo los más educados emplean su actitud crítica y el hábito de contrastar información. El resto se conforma con la pasión y el arrebato de las redes, como explica el filósofo Daniel Innerarity.

Una sociedad democrática e inteligente necesita ciudadanos críticos y fuentes creíbles para filtrar la turbina del rumor y convertirla en una máquina de conocimiento. O al menos que no nos haga más papanatas.

Columna en los diarios de Vocento

martes, abril 30, 2013

Cómo aumentar la circulación con suscripciones digitales


Las ediciones digitales de los diarios norteamericanos ya superan el 19% de la circulación total en marzo de 2013. Un crecimiento de cinco puntos sobre el año pasado gracias a la explosión de los paywalls y el pago digital, adoptado ya por más de 400 diarios siguiendo la secuela de The New York Times y con el gigante local Gannett como principal abanderado de un nuevo negocio.
El éxito de la suscripción digital a The New York Times, con más de 676.000 abonados, le permite sobrepasar por primera vez a USA Today en difusión total, sólo por debajo de The Wall Street Journal, el más antiguo abanderado del pago digital.
Los datos de la Alliance for Audited Media (AAM, antes Audit Bureau of Circulations) son todo un espaldarazo para el nuevo modelo de negocio de la prensa, como se ha apresurado a celebrar la Newspaper Association of America (NAA).
Pero como ha explicado Neal Lufols, vicepresidente de la AAM, y reconoce la presidenta de la asociación de diarios, los datos "do not capture the full story".

En realidad indican un cambio de estrategias de circulación y modelo de negocio mucho mayor y complejo que el mero crecimiento de las ediciones digitales de pago.
La circulación total de los diarios norteamericanos ha descendido un 0,7% y los domingos un 1,4%. Pero lo que ha crecido enormemente en algunos diarios es la difusión digital y las branded editions (productos complementarios, ediciones zonales y comunitarias, suplementos, ediciones patrocinadas, etc.).

La circulación pasa de ser un negocio de suscripción y venta al número en papel a fundarse en una estrategia de distribución y abono de pago multiplataforma con dos estrategias bien diferenciadas:
aumento del precio de la suscripción para los usuarios que lo quieren todo en multipantalla;
utilización de la multiplicidad de ediciones (print, digital y branded) para engordar la circulación total.


Esas estrategias han permitido a la prensa norteamericana aumentar sus ingresos de circulación un 5% en 2012, muy al contrario que en otros países. Si se observan los datos de la NAA (gráfico) el crecimiento de los ingresos de los diarios llega del pago digital, la publicidad online y los nuevos ingresos de marketing, incluidas branded editions y otras soluciones de marketing personalizadas y multiplataforma.
Las fuentes de la recuperación de ingresos de circulación están en realidad en el aumento de ingresos de publicidad, marketing y en la difusión gratuita.

La clave es el cambio del modelo de venta o suscripción por el de abono (al estilo de la televisión por cable, ahora TV Everywhere en todas las pantallas), en la mayor capacidad de gestionar los datos y el consumo de los abonados, y también en la laxitud de las nuevas reglas de circulación que permiten ajustar los números entre diferentes plataformas.
El pago por el acceso multipantalla sin límite en cualquier dispositivo (all you can eat) ofrece una mayor capacidad de regular los productos que se entregan al abonado y permite aumentar el portafolio de los medios para defenderse de la caída de inserts y publicidad convencional con nuevas estrategias de marketing directo, promociones y productos patrocinados (digitales o papel).
El all you can eat que apasiona a la audiencia es una gran herramienta para mejorar la efectividad comercial y regular los ingresos y el ebitda.


Cuando se comparan las cifras de marzo de 2013 con las anteriores, como las de septiembre de 2012 (gráfico), se puede observar como los diarios con más apuesta por la circulación de pago digital consiguen mejores resultados que los que mantienen la versión online gratuita.
La difusión print crece más en los diarios con suscripción digital porque los nuevos modelos de abono, especialmente la suscripción digital con entrega de la edición digital el fin de semana, permite engordar los datos totales y atraer más ingresos de publicidad y promociones.
El crecimiento está en el abonado digital y en las ediciones promocionadas o segmentadas. Un cambio estratégico en el modelo de negocio y la circulación que va mucho más allá de poner un candado de pago a la web, el móvil o la tableta.

lunes, abril 29, 2013

El entuerto audiovisual

El lío del audiovisual necesita desanudarse con urgencia. Un mandoble como el de Alejandro Magno para cortar el nudo gordiano que le impedía conquistar el mundo. Por si la crisis, los bolsillos vacíos de los espectadores y el hundimiento de la publicidad no eran suficiente, el gobierno está empeñado en enojar a todos y abrir agujeros sin cerrar ninguno. Resultado: las televisiones se quejan, RTVE agoniza y el control político ya es manipulación rampante, cierran los cines más queridos por los aficionados con entradas más caras por el IVA y el ignoto plan de financiación del cine no augura esperanzas.

Sólo crece el consumo de televisión. La gente se atrinchera en su casa con los ojos fijos en las pantallas para soportar el rigor de la crisis. Los jóvenes devoran cine y televisión en móviles, ordenadores y televisión conectada sin pasar mucho por taquilla y el guión de la industria se descompone por los huecos que nadie parece cerrar.

Las televisiones han perdido la mitad de la publicidad desde que empezó la crisis y sus beneficios descienden a niveles casi de supervivencia pese a la enorme concentración del mercado en manos de Telecinco y Antena 3. La amenaza de perder canales por el dividendo audiovisual y la chapuza de la adjudicación de la TDT mantiene al sector en vilo. El sofoco les empuja a reclamar mayor desmantelamiento de TVE, ya en barrena de audiencia y credibilidad, y de las pocas autonómicas que malviven.

Sin respuesta desde los ministerios. En los despachos del poder las soluciones se olvidan en los cajones de una política sin plan ni visión. En Estados Unidos una compañía enseña el camino. El vídeo bajo demanda en internet ha convertido a Netflix en la principal televisión de pago con 30 millones de suscriptores. Su creador lo tiene claro: el futuro de la televisión está en internet y las nuevas pantallas, los canales son aplicaciones y el mercado audiovisual da para mucho si cada uno mejora su oferta y responde a la demanda de telespectadores pegados a pantallas en cualquier sitio y momento. El resto son interferencias.

Columna en los diarios de Vocento

miércoles, abril 24, 2013

Caen los diarios, en papel y en internet


La prensa se desploma. La sangría estructural de los diarios, acelerada por la crisis económica, está poniendo a la prensa en una situación límite para su sostenibilidad. Los datos de los últimos días muestran la erosión permanente de la audiencia en papel, una fuerte caída de la audiencia de los diarios digitales y una crisis publicitaria que contagia a las ediciones internet, las únicas que se salvaban de la crisis económica los últimos cinco años.
El primer EGM de 2013 refleja una nueva caída de la audiencia en papel que afecta a casi todos los diarios, sin excepción entre generalistas, deportivos; económicos o gratuitos; ni entre nacionales y locales.

La audiencia de los diarios desciende por primera vez en muchos años del 35% (34,9%), 13,7 millones de lectores. Una situación que no se recordaba desde hace 30 años y que limita el alcance y la relevancia del medio prensa.


A los malos datos en papel se suma un preocupante descenso del 9% en los usuarios de diarios digitales, los únicos que han crecido durante los últimos años. Con 12,6 millones de usuarios, la audiencia de la prensa digital se reduce y pierde cada vez más penetración en un mercado que se vuelca en otros usos como la mensajería instantánea.
Una pérdida de audiencia preocupante porque afecta a los más jóvenes, que empiezan a abandonar incluso las redes sociales, y a los clientes de telefonía más afectados por la crisis, volcados en las tarifas más baratas y con limitaciones en el consumo de medios en su smartphone.
Sólo la mitad de la audiencia digital consulta diarios digitales mensualmente, una caída de siete puntos en un año.
La audiencia digital de noticias cae al 39,5% diariamente, muy cerca de los datos del papel, lo que vuelve a alimentar las dudas sobre la creación de nuevos lectores en internet.


Los datos publicitarios del primer trimestre acaban de dar la puntilla a los diarios. La pérdida de publicidad en papel vuelve a registrar un desplome del 23,4%, lo que deja la facturación de la prensa en 132,5 millones de euros.
Pero la publicidad gráfica en internet, la controlada mayoritariamente por los diarios, cae un 3,4% y se acentúa la tendencia a la baja de los últimos meses.
La publicidad digital crece en buscadores y la estructura del mercado empieza a repartirse más entre medios diferentes, sin la concentración de la que hasta ahora disfrutaban las grandes cabeceras.
Una buena noticia para los nuevos medios y otro elemento de preocupación para los tradicionales, atrapados por la erosión de ingresos y audiencia, y conscientes de las escasas posibilidades del pago digital, los famosos paywalls, en un mercado como el español, donde la baja predisposición al pago aumenta ahora con una crisis que vacía los bolsillos de casi todos y empuja a decidir con mucho tiento en qué se gasta el dinero.
Pero en la caída de los diarios, papel y digitales, también aparece un agotamiento del modelo y una crisis de credibilidad que erosiona aceleradamente a las cabeceras tradicionales.

lunes, abril 22, 2013

Lecciones de Boston

La inteligencia colectiva de internet se volvió paranoia en las redes sociales. Las bombas de la maratón de Boston y la caza de los sospechosos desataron el rumor, la persecución y los prejuicios en las redes sociales. La distancia entre las multitudes inteligentes y las muchedumbres gritonas es de sólo un clic. El periodismo tampoco escapó a la urgencia, el sensacionalismo y los estereotipos. Ciudadanos y periodistas podemos, y debemos, hacerlo mejor.

Cuando la mayoría de la población está en las redes sociales y cada teléfono móvil es una cámara un centro de publicación, el miedo encuentra la mejor autopista. La pasión por el clic y los mensajes no es buena cuando falta criterio y sobran cotillas.

Las redes sociales no tienen nada que no tengamos en la vida real. Pero su enorme capacidad de difusión y distribución, unida al impacto de las imágenes vividas en tiempo real multiplican las emociones. La policía de Boston y el FBI utilizaron como servicio público las redes para dar información a la ciudadanía y a los medios. Junto a ellos, muchos medios y periodistas individuales aprovecharon la oportunidad para hacer periodismo a la velocidad de las redes con información fiable.

El espectáculo de las falsas acusaciones contra personas inocentes, la difusión descarada de imágenes (en internet y en algunos diarios como el sensacionalista New York Post) y los prejuicios al saberse el origen checheno de los sospechosos, pese a ser residentes legales y estar criados en los Estados Unidos vuelven a mostrar que para que internet no se convierta en el gran sinopticón (el monstruo donde todos vigilan a todos del sociólogo Zygmunt Bauman) hace falta inteligencia y responsabilidad: personal y colectiva.

Cuando la frontera entre lo real y lo virtual se difumina, la responsabilidad es imperiosa o convertiremos el mayor instrumento de libertad ofrecido por la tecnología en una cárcel vigilada por tontos interactivos. La velocidad de la red demanda más y mejor periodismo, más y mejor pensamiento. Al ritmo de la comprensión, no del rumor.

Columna en los diarios de Vocento

jueves, abril 18, 2013

Crece el impacto del vídeo online en audiencia y publicidad



Más de un 40% de los internautas norteamericanos ven vídeo bajo demanda (VOD) y utilizan los servicios de streaming para consumir sus programas de televisión y sus películas favoritas.
Los últimos datos muestran una aceleración de la conversión de la audiencia audiovisual de las pantallas tradicionales a las plataformas con más opciones de selección de los contenidos y una disponibilidad más amplia en diversas pantallas.
El 70% del público más joven se vuelca en el streaming y casi la mitad de los internautas consumen vídeo bajo demanda.
El crecimiento del consumo multipantalla hunde los sistemas de descarga como iTunes, con un 8% de la audiencia, y sigue reduciendo los soportes físicos como el DVD.
La explosión del VOD y la televisión OTT empuja también un fuerte cambio en el mercado publicitario. La erosión del mercado de televisión convencional acelera y crece el valor del vídeo over-the-top como soporte publicitario.
Esta es una de las causas del retraso del mercado publicitario de vídeo online en España y Latinoamérica, donde las grandes cadenas continúan dominando el mercado de la televisión, con una oferta bajo demanda y OTT todavía escasa.
Pero el impacto publicitario de la televisión y el vídeo va más allá: la concentración en la televisión perjudica la posición de la prensa y de los medios con oferta premium en internet frente a un dominio abusivo de la televisión convencional, que deja para el mercado digital las campañas de bajo precio.

miércoles, abril 17, 2013

Guardian Witness: open journalism y nuevo negocio


The Guardian lanza Guardian Witness, una plataforma de periodismo abierto para aumentar el engagement con los usuarios, ampliar el negocio digital con tecnología y contenidos, y desarrollar un modelo SoLoMo (social, local y móvil) uniendo a usuarios registrados con una aplicación en su móvil a una plataforma de consumo y producción de contenidos, la marca The Guardian.
Esos son los elementos básicos de una aplicación que permite subir foto, texto y vídeos a los usuarios registrados de The Guardian, bajo la supervisión de la redacción, que convoca a los colaboradores a producir contenidos para diversos temas y admite las sugerencias de los propios usuarios.
Witness está basada en nOtice, la plataforma de publicación móvil diseñada para el contenido hiperlocal lanzada por The Guardian hace un año.
El diario británico avanza en su desarrollo de open journalism, como adelantó su director, Alan Rusbridger, hace ya casi tres años.

Los ejes de la propuesta son:
Una plataforma de acceso a los contenidos y participación. Una batalla frente a las redes sociales, de Facebook a Pinterest, donde las fotos son un elemento esencial. The Guardian sabe que para sostener su periodismo debe acelerar el crecimiento no sólo de sus usuarios, sino de los usuarios registrados y participativos.

Engagement y aplicaciones móviles. El móvil es el principal dispositivo de engagement de los usuarios con la marca. El soporte de consumo y de interacción continuo frente a la web y las tabletas, más orientadas al consumo y al acceso fragmentado a The Guardian en diferentes momentos del día.


El acceso desde el móvil y las aplicaciones marca la base de consumo de The Guardian y ofrece la continuidad de la experiencia y de usuario, como se ve en el gráfico. El contacto con el branding y sus productos se prolonga en los momentos en el que los usuarios no están en su trabajo en su casa, los más atractivos tanto para la producción de contenido como para la rentabilización local, ya que la aplicación y el móvil ponen en contacto al usuario con la plataforma (Guardian) y el cliente comercial de los servicios (anunciantes, transacciones, comercio y servicios locales).

SoLoMo y comunidad. El atractivo es el contenido local y social, producido y consumido directamente desde el móvil. Esa cercanía permite fortalecer los lazos de comunidad y desarrollar contenidos y productos con alta capilaridad: muy atractivos para pequeñas audiencias relacionadas temática y geográficamente, con su alto efecto de engagement.



Mutualización y servicios comerciales. Guardian Witness y nOtice están diseñados para licenciarse a clientes comerciales. Esta es la clave del desarrollo de un nuevo negocio que ofrece a los clientes una plataforma tecnológica, usuarios y contenidos sobre los que situar su branding y desarrollar su oferta comercial.
Es la traducción en términos de negocio de la idea de la mutualización del periodismo para lograr ingresos más allá del pago por acceso y de la magra rentabilidad del CPM y la publicidad digital convencional.
De ahí las condiciones de servicio, pensadas para mantener la propiedad intelectual de los contenidos de los usuarios pero con derechos de uso y licencia para The Guardian.

Incentivo para los usuarios. La oferta para los usuarios es participar en una comunidad local de calidad bajo una gran marca. Para los clientes comerciales y desarrolladores supone servicios de publicación móvil, multimedia, analítica, cloud computing, moderación, personalización (custom publishing), distribución y geolocalización (crowdmapping).

Es difícil saber si Guardian Witness y n0tice tendrán el éxito esperado, pero lo que es claro es la evolución hacia nuevos medios con un concepto de contenidos, participación, tecnología, distribución y negocio muy diferente al de la prensa tradicional y con una visión alternativa a la extensión del modelo convencional a través del pago por contenidos.
Una idea que recuerda a Scoopshot y otras iniciativas de publicación participativa desde el móvil como Pinterest, pero que en el caso de Guardian Witness está diseñada con el objetivo de un negocio local de alto engagement con contenidos nativos y escalabilidad en la distribución.

martes, abril 16, 2013

Medios contextuales para una internet más rápida


La velocidad de internet mejora. Tanto las nuevas tecnologías de caché, APIs y sustitución de Flash (HML5, fundamentalmente), como la actualización y mejora de las redes y servidores permite un acceso más rápido a los usuarios, tanto en desktop como en móvil, a pesar del aumento de peso de la mayoría de las páginas, tanto por la mayor área gráfica como por el vídeo.
Son las principales conclusiones del último estudio de Google, uno de los más comprometidos promotores de la velocidad de la red, imprescindible para las búsquedas y para el negocio de los contextuales.
El estudio comparativo entre 2012 y 2013 muestra que la velocidad mejoró mínimamente en las webs completas (desktop), pero una enormidad si se tiene en cuenta que el tamaño de las páginas aumentó un 56%, fundamentalmente por el crecimiento de las imágenes cuando el diseño se hace cada vez más visual y táctil.
En el móvil la velocidad mejoró un 30%, tanto por la mayor eficiencia de servidores y conectividad como por la mayor adopción de sitios optimizados para las pantallas pequeñas, donde se concentra el crecimiento del tráfico.

Cuando se analiza la velocidad de la web por países, Japón, Suecia, Estados Unidos y Alemania se disputan las primeras posiciones, tanto por conectividad como por diseño de las páginas.
España anda por la mitad de la tabla de los países analizados, con una mejora del 5,88% en desktop, pero de sólo un 8,6% en móvil frente a una media del 30%. Se repite la falta de apuesta de los grandes medios españoles por las nuevas plataformas, con muchos de ellos sin optimización para smartphones o tabletas.
En Latinoamérica, México se coloca entre los territorios con mejor performance mientras Brasil y Argentina siguen en los puestos de cola, tanto por optimización como por deficiente conectividad.
El análisis de Google vuelve a ser un reclamo por una mejora de la velocidad y por la adopción de tecnologías más eficientes y livianas, tanto en desktop como en móvil.


El aumento de la audiencia y el consumo en las pantallas móviles (37% del tráfico a final de 2012, comScore), unido a la diferenciación de uso y consumo de contenidos, obliga a una optimización de versiones que no pasa sólo por el diseño o la tecnología, sino también por una oferta de contenidos y una experiencia de usuario completamente diferente y adaptada a cada soporte.
Internet ya no es única, ni tampoco el consumo ni los hábitos del usuario. La velocidad es importante, pero la clave no es sólo optimización técnica, sino también una adaptación a los hábitos de usuario que permita la mejor distribución en cada plataforma y dispositivo.


El diferente consumo en los distintos soportes obliga a pensar medios contextuales, adaptados a cada dispositivo y expectativa de consumo, tanto por la oferta como por el negocio y la experiencia de usuario. Una demanda que crece exponencialmente y se hace más crítica cuando la audiencia espera mejor calidad y respuesta de sus nuevos equipos.

lunes, abril 15, 2013

Telesofisticados


La televisión en abierto corre riesgo en Estados Unidos. Una pequeña antena ha desatado la furia del magnate Rupert Murdoch y de otros dueños de la televisión. Aero permite ver en cualquier dispositivo, de televisores a móviles, canales en abierto en directo o bajo demanda con un sistema de grabación. Puede sonar raro, pero en un país dominado por la televisión de pago y donde los canales en abierto se usan como gancho de audiencia, el objetivo de Aero puede desbaratar un gran negocio controlado por unos pocos.

La clave es el telespectador sofisticado. Una audiencia multipantalla, que ve televisión en su móvil, en el ordenador o en su televisor HD, pero renuente a tragar el aluvión de bajo coste y peor calidad de muchos canales. Quiere elegir, ver lo que le interesa bajo demanda dónde, cuándo y en el aparato que quiera. A menudo utilizando varios a la vez para compartir en las redes sociales.

Aero, como Netflix, Amazon o Filmin, además de las propias ofertas de las televisiones de pago como Yomvi intentan atraer a ese televidente inteligente que quiere ser su propio programador.

Juego de tronos, una de las series más seguidas de los últimos tiempos, ha roto el récord de descargas: su segunda temporada fue descargada 4,3 millones de veces en todo el mundo. Nada despreciable frente a los diez millones de telespectadores que consiguió en televisión en EE. UU. Si Netflix, la gran estrella del vídeo bajo demanda, fuera un canal de pago, sería el más visto de la televisión norteamericana.

YouTube, el monstruo del vídeo en internet lo sabe y acelera sus planes para convertirse en la gran plataforma global de la televisión, tanto con canales en abierto como de pago.

La revolución audiovisual es imparable. Los más innovadores en el negocio ya corren a por un negocio que ha multiplicado las horas de consumo y que lleva la televisión a todos los momentos de nuestra y lugares de nuestra vida. Los telespectadores sofisticados aún son pocos, pero su influencia y su desafío hacen temblar a una industria acostumbrada a imponer sus deseos.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, abril 08, 2013

Facebook home: un móvil social



“Nuestros móviles están diseñados para las aplicaciones, no para la gente. Queremos cambiarlo”. Mark Zuckerberg, fundador de la red social, define así Facebook Home, su propuesta para convertir el móvil en eje de la vida social. La virtud de la gran tecnología es hacernos más humanos, facilitar las tareas y actividades cotidianas, y nada tan querido como estar en contacto con la gente que nos interesa. Facebook, como antes la española Tuenti, la red social convertida por Telefónica en operadora de bajo coste, se apoderan del móvil para atraer a un público joven, nativo digital y que lo usa para relacionarse, chatear, divertirse, consumir contenidos e información. La voz ya es una antigualla facilitada además por las llamadas gratis en internet.

Facebook no ha construido un teléfono. Ni diseñado un sistema operativo. Aprovecha Android, el sistema de Google, para ofrecer una forma de ver los amigos y los contenidos de la red social del usuario y utilizar sus aplicaciones. Aprovecha la ventaja de los sistemas abiertos que permiten su personalización frente a los cerrados como Apple. El móvil de Facebook es un Android y veremos si consigue mutar al protegido iPhone.

La paradoja es que Google, propietario de Android, puede ser uno de los perjudicados si el móvil de Facebook triunfa. Las dos empresas se pelean por el mercado de la publicidad en el móvil. Google acapara más de la mitad de los anuncios –búsquedas y banners- y Facebook es el segundo gracias a la publicidad gráfica.


Las fotos, la actividad de los amigos y los mensajes son claves en el nuevo móvil. Una forma acaparar tiempo en Facebook para mantener su ventaja sobre el resto de servicios y aplicaciones, como el correo electrónico o las noticias.

La privacidad de los usuarios se sacrifica a cambio de la comodidad de las aplicaciones. Pero el móvil de Facebook puede provocar una vuelta a la cercanía: ¿querrán los usuarios recibir en su pantalla personal contenidos y mensajes de tanta gente que sólo conocen virtualmente? Si el móvil de Facebook triunfa puede hacer la red social más cercana, selectiva y real.

Columna en los diarios de Vocento

lunes, abril 01, 2013

Medios a medida


Un medio para cada persona: adaptado a gustos e intereses. Con recomendaciones de amigos y expertos. Personas mejor que algoritmos para construir una publicación personal y siempre actualizada. Medios hiperpersonalizados, accesibles en cualquier dispositivo y plataforma, especialmente en las tabletas y los móviles. Es la promesa de los agregadores: aplicaciones para manejar contenidos dirigidas a consumidores móviles, hartos de una abundancia y un desorden digital imposibles de gestionar sólo con buscadores.

La era del PC y la internet de las páginas y los buscadores acaba. El ordenador es para trabajar y crear, pero nada como tabletas y smartphones para consumir noticias, vídeos, fotos, etc. La internet móvil necesita nuevas herramientas para los contenidos, pero también para el comercio electrónico y las búsquedas cuando el ciberespacio es visual, social y táctil, con hiperconexión permanente.

Facebook presentaba hace unos días un rediseño con la promesa de convertirse en “el mejor periódico personalizado”. Poco después Google anunciaba el fin de Reader, su lector de RSS, utilizado por muchas aplicaciones para ofrecer medios personalizados. Una herramienta sin negocio para Google pero muy rentable para otros. Yahoo compra Summly, un agregador de contenidos para móviles, igual que CNN adquirió Zite hace un año. Flipboard, la aplicación líder de revistas personalizadas, permite ahora publicar y compartir sin depender de buscadores ni redes sociales.

Medios y agregadores buscan la receta perfecta cuando internet cabe en un bolsillo. Las pequeñas pantallas de móviles y tabletas y las grandes de la televisión conectada no soportan el desorden. Los consumidores hiperconectados no buscan, quieren descubrir y sorprenderse con recomendaciones de otros y no perderse sus contenidos favoritos.

La internet multipantalla pide orden y confianza. Los grandes medios la ofrecen con su marca y su reputación. Y progresivamente con acceso de pago. Los agregadores con acceso gratuito, sencillez, sincronización en diferentes aparatos y una personalización sin endogamia gracias al flujo de la edición social basado en las recomendaciones.

Columna en los diarios de Vocento